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Exige FCH voluntad política a golpistas

30 de julio de 2009.

GUANACASTE, COSTA RICA.- El presidente Felipe Calderón demandó ayer de la Administración interina de Honduras, encabezada por Roberto Micheletti, "voluntad política" para alcanzar una salida al conflicto abierto tras el golpe de Estado del 28 de junio en esa nación centroamericana.

"Se requiere voluntad política del Gobierno de facto para avanzar en una solución", planteó el mandatario mexicano en la clausura de la 11 Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, realizada en Guanacaste, Costa Rica.

Calderón consideró que la salida al problema pasa por el restablecimiento del Gobierno democráticamente electo del mandatario depuesto, Manuel Zelaya.

Entretanto, los jefes de Estado condenaron enérgicamente en la declaración final de la cita, la asonada que llevó al derrocamiento y expulsión de Zelaya hace ya más de un mes y externaron su respaldo al "restablecimiento del orden institucional" a través del diálogo, de acuerdo con las resoluciones aprobadas por la Organización de las Naciones Unidas y la OEA.

Paralelamente, ofrecieron su apoyo a la iniciativa presentada por el presidente de Costa Rica y mediador entre las partes, Óscar Arias, denominada Acuerdo de San José para la Reconciliación Nacional y el Fortalecimiento en Honduras, orientada a la búsqueda de una solución pacífica y negociada al conflicto.

Los dirigentes de Nicaragua y la República Dominicana, Daniel Ortega y Leonel Fernández, -aliados del Mandatario venezolano, Hugo Chávez, y simpatizantes de Zelaya- desairaron el cónclave.

Antes de que comenzara la reunión, en declaraciones a la prensa, el vicepresidente del Gobierno derrocado hondureño, Arístides Mejía, pidió a los Gobiernos de "países fuertes" de la región mayor esfuerzo para lograr la restitución de Manuel Zelaya.

"Queremos que los países amigos, particularmente México, Argentina y Colombia, redoblen sus esfuerzos para lograr el objetivo (el retorno al poder del depuesto dirigente)", planteó.

Zelaya permaneció ayer casi todo el día en un hotel de Ocotal, en la zona fronteriza entre Nicaragua y Honduras.

Entre tanto, en su discurso de apertura, Arias pidió a sus pares de América Latina no desmayar en la intención de restablecer el orden constitucional en la nación centroamericana.

Todavía en su papel de mediador ante la crisis, el también Premio Nobel de la Paz consideró que, en la coyuntura que siguió al golpe de Estado, no caben mártires de la democracia sino vigías de la misma.

"Hoy les pido que no desistamos en este esfuerzo: no bajemos los brazos en la lucha por lograr una solución pacífica al conflicto hondureño", planteó Arias en su mensaje ante los Mandatarios de México, Colombia, Guatemala, Panamá y El Salvador, y los representantes de Belice y República Dominicana.

Flanqueado por el presidente Felipe Calderón y por Mejía, Arias afirmó que sólo el diálogo puede traer la reconciliación a un pueblo de por sí "profundamente dividido por cicatrices que se ensanchan diariamente".







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