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Descifran 'genoma' del secuestrador

3 de agosto de 2009.

MÉXICO, DF.- Su edad oscila entre los 22 y los 35 años. Proviene de una familia disfuncional, muchas veces es adicto a las drogas. Su ocupación más frecuente es la de comerciante informal o chofer y sueña con integrarse a un sector socioeconómico superior al que pertenece. Es el "genoma" del secuestrador.

Los 685 secuestradores detenidos por la Policía Federal en los últimos 31 meses le han permitido a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) construir una especie de mapa genómico del delincuente dedicado al secuestro en el que se puede saber no sólo datos sobre la edad, ocupación y evolución criminal de los plagiarios, sino en qué gastan el dinero de los rescates que cobran por liberar a sus víctimas y cómo lo reparten.

Este mapa también muestra el tipo de víctimas que los secuestradores prefieren y el monto promedio que solicitan para liberarlas, así como los métodos de presión que utilizan para obtener pagos mayores de rescate.

Según la información, una parte importante de los secuestradores proviene de familias disfuncionales, aunque paradójicamente son los miembros de sus propias familias a quienes prefieren como miembros de sus bandas.

Las detenciones realizadas han dado cuenta de que los mayores niveles de jerarquía dentro de las organizaciones dedicadas al secuestro lo tienen los familiares directos del líder, dado que existe una menor posibilidad de que se den traiciones y robos.

EVOLUCIÓN CRIMINAL

Los datos indican que en general los secuestradores son jóvenes. En su mayoría no pasan de los 35 años. Antes de iniciar su carrera delictiva suelen trabajar en el sector informal o como choferes.

El primer nivel que escalan en la pirámide de la delincuencia es el del robo a transeúntes. El siguiente paso hacia arriba es el robo a casa habitación. Después se dedican al robo de vehículos y de carga para más adelante dedicarse al robo de transportes de valores y bancos. Después de esta última actividad se asocian con secuestradores, ex convictos, policías o ex policías y forman parte de alguna banda de plagiarios. Algunos de ellos terminan por formar y dirigir sus propias organizaciones.

Según datos de Inteligencia de la SSP federal hay casos que demuestran que en menos de medio año un asaltante callejero llega a convertirse en secuestrador.

En cada uno de los niveles de su evolución criminal, los delincuentes van adquiriendo la necesidad de ejercer mayores niveles de violencia y de utilizar armas más poderosas, por lo que su nivel de peligrosidad va creciendo. Muchas veces esta carrera delincuencial es impulsada por el consumo de drogas.

GANAR Y GASTAR

¿En qué gastan su dinero los secuestradores? Esta es una pregunta que el mapa realizado por la SSP responde claramente. La mayoría de ellos suele derrochar las ganancias ilícitas obtenidas. Existen testimonios de secuestradores que han gastado 100 mil y hasta 200 mil pesos en una sola parranda luego de un secuestro. Muchos de ellos buscan, casi siempre sin éxito, integrarse a un sector socioeconómico de mayor nivel del que provienen. La mayoría gasta todo el dinero rápidamente, lo que les crea la necesidad de realizar un nuevo plagio.

Otra parte del dinero lo utilizan para costear los gastos de operación para los secuestros. Es decir, la renta o compra de casas de seguridad y armas, entre otros.

El producto de un rescate, según la SSP, es repartido de acuerdo con la función que cada miembro de la banda cumpla. El líder es quien se queda con la mayor parte, y los miembros de menor nivel, como los cuidadores y vigilantes reciben una mínima parte.

La frecuencia con la que una banda ejecuta un secuestro es muy variable, depende del tamaño de la organización; sin embargo, los parámetros van desde grupos que realizan uno por semana hasta otros que consuman uno cada tres meses.

De 2006 a 2008 el monto promedio exigido por los secuestradores a los familiares de sus víctimas era de 10 millones de pesos. Las personas que recibieron asesoría en el manejo de crisis y negociación de la Policía Federal pagaron en promedio 600 mil pesos.

Según los datos oficiales de la SSP federal, el monto pagado en los casos de secuestro atendidos por la PF corresponde a 5.5% de lo exigido por los captores. El promedio considerado exitoso en el pago de rescate a nivel internacional es entre el 15% y el 25%.

Del 1 de diciembre de 2006 al 25 de julio de 2009 la PF ha atendido 507 casos de manejo de crisis y negociación y 492 personas han sido liberadas por los secuestradores bajo ese esquema.

En el mismo periodo, 685 presuntos secuestradores han sido detenidos y 90 bandas desarticuladas.

Actualmente, 7 mil 514 personas relacionadas con el delito de secuestro se encuentran recluidas en centros penitenciarios en las 32 entidades federativas, así como en penales federales. De este total de recluidos 4 mil 335 han sido sentenciadas y 3 mil 142 están sujetas a proceso; otras 37 están en espera de que se determine su situación jurídica.

VÍCTIMAS Y TIPOS DE SECUESTRO

Los secuestradores que están relacionados con la delincuencia organizada prefieren a los comerciantes y estudiantes como víctimas.

En los secuestros realizados entre diciembre de 2006 y julio de 2009, la PF ha detectado que 27.8% de las víctimas ha sido comerciantes y 21.3%, estudiantes. En tercer lugar las bandas secuestran a los empresarios (14.2%). Los otros dos tipos de víctimas son los profesionistas (11.3%) y las personas dedicadas al hogar (9.2%)

Existen en el país tres tipos de secuestros: los de alto impacto, los vinculados a la delincuencia organizada y los coyunturales o exprés.

Los de alto impacto son ejecutados por grupos armados de corte radical, para obtener recursos económicos y financiar proyectos político-ideológicos y de desestabilización. Estos plagios se ejecutan con un alto grado de sofisticación tanto en la planeación como en los procesos de cautiverio y negociación. Los montos cobrados por rescate son millonarios y exigidos siempre en dólares. Hace ya casi un lustro que no se sabe de un secuestro de este tipo en el país.

Los secuestros vinculados con la delincuencia organizada son perpetrados por bandas de delincuentes para obtener recursos económicos. Las bandas están integradas por ex convictos y delincuentes, que han evolucionado a secuestradores partiendo de delitos menores. Así como por policías y ex policías de corporaciones federales, estatales y municipales.

Los exprés y coyunturales son aquellos que están relacionados con el robo y la extorsión, así como con venganzas personales y de tipo pasional.

Crecen plagios 154% en 5 años A un año de que fuera encontrado el cuerpo de Fernando Martí, secuestrado y asesinado, México Unido Contra la Delincuencia exigió a las autoridades frenar el alza en secuestros y la impunidad que existe en el país.

La organización afirmó que la inseguridad y la delincuencia en el País no han disminuido, en particular en el delito de secuestro, que creció 9 por ciento hasta abril de 2009.

"A un año del lamentable hecho, no podemos afirmar que la inseguridad y la delincuencia organizada hayan disminuido, especialmente en el delito de secuestro, ya que de acuerdo con cifras oficiales de agosto de 2008 a abril de 2009 creció en un 9 por ciento la comisión de este ilícito", expuso la organización.

México Unido contra la Delincuencia precisó que en los últimos 5 años el secuestro creció de manera alarmante, pasando de 323 secuestros a 820, lo que representa un incremento de 154 por ciento, ubicándose la mayor incidencia en el Distrito Federal, Estado de México, Baja California, Michoacán y Chihuahua.

"A un año de que México se conmocionara por la tragedia ocurrida a Fernando Martí, quien fuera secuestrado el 4 de junio y encontrado sin vida el 1 de agosto del 2008, México Unido Contra la Delincuencia condena los secuestros sucedidos en el país, la impunidad en que viven estos delincuentes y la falta de coordinación de las autoridades para enfrentar este delito", sostuvo en comunicado la organización que encabeza Ana Franco.

Asimismo lamentó que sea el secuestro uno de los delitos cuyos índices se han elevado, lo que pone al país como un lugar de alto riesgo para propios y visitantes.

"Es de gran preocupación que siendo el secuestro uno de los delitos cuyos índices se han elevado, exista poca celeridad y voluntad por parte de las autoridades para generar esquemas que permitan su combate", sostuvo.



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