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Después de 40 años 'familia Manson' no duerme en paz

7 de agosto de 2009.

LOS ÁNGELES, EU.- Cuarenta años atrás eran casi niños. Vulnerables, alienados, le escapaban a un mundo desgarrado por la guerra y la rebelión. Decidieron seguir al líder de un culto en busca de amor y terminaron enredados en una madeja diabólica.

Eran parte de la "familia" de Charles Manson y hoy, ya casi ancianos, varios de ellos no pueden con la culpa.

"No pasa un día sin que piense en ello, especialmente en las víctimas", declaró Barbara Hoyt, quien tenía 17 años cuando se produjeron las matanzas en la casa de Sharon Tate y las del matrimonio LaBianca. "Hace tiempo me hice a la idea de que esto nunca me dejará".

Quienes no están presos, se encuentran dispersos por todo el país. Algunos se cambiaron de nombre para evitar ser identificados. Otros se sometieron a operaciones para borrar las "X' que Manson les hizo grabar en sus frentes, que supuestamente indicaban que habían sido marginados de la sociedad. Varios sufren pensando en lo que hicieron.

Aquellos miembros de la "familia" que no llegaron a participar en una serie de actos horribles en los que murieron nueve personas pueden parecer afortunados. Pero sus vidas también han sido asociadas para siempre con una de las matanzas más extrañas de la historia.

"Manson dejó muchas víctimas, además de las que mató", expresó Catherine Share, quien vivió alguna vez con la "familia", usando el nombre de "Gypsy", o Gitana. "Destruyó muchas vidas. Hay gente en la cárcel que no estaría allí de no haber sido por él. Acabó con nuestras vidas".

Todo sucedió en 1969, el año en que llegó el hombre a la Luna. La guerra de Vietnam estaba en su apogeo. Había hippies en las calles de San Francisco, el último bastión de un movimiento contracultural que se desvanecía.

En el verano del 69 se produjeron las matanzas perpetradas por la gente de Manson en Los Angeles. Cuarenta años después, la sola mención del asesinato de Sharon Tate o del nombre de Manson sigue produciendo escozores.

En la mañana del 9 de agosto, una sirvienta salió gritando de una casa del barrio residencial de Benedict Canyon. Acababa de ver una carnicería horrible. En la casa había cinco cadáveres ensangrentados.

Incluido el de la actriz Sharon Tate, de 26 años, esposa del director de cine Roman Polanski y quien tenía un embarazo avanzado. Había sido apuñalada varias veces. Ese mismo día fueron asesinadas otras cuatro personas en su casa, y al día siguiente dos más en la de los LaBianca. Otra de las víctimas de estos ataques murió posteriormente a raíz de las heridas.

Junto con Sharon Tate aparecieron muertos a puñaladas Abigail Folger, de 25, heredera de una fortuna; Jay Sebring, de 35, peluquera de la farándula; el cineasta polaco Voyteck Frykowski, de 32, y Steven Parent, de 18 años, un amigo que cuidaba la casa.



En la puerta de la residencia los asesinos habían escrito con sangre de las víctimas "Muerte a los Cerdos".

En la ciudad cundió el pánico, sobre todo tras el asesinato de otras dos personas al día siguiente.

Leno LaBianca, de 44 años, dueño de una próspera tienda de alimentos, y su esposa Rosemary, de 38, fueron asesinados en su vivienda. Alguien escribió la palabra "War", o Guerra, en el cuerpo de Leno LaBianca. En una nevera habían escrito "Helter Skelter", una expresión de una canción de los Beatles, que presuntamente aludía al inicio de una guerra apocalíptica contra el sistema.

"Estos fueron probablemente los asesinatos más extraños en la historia de Estados Unidos", señaló Vincent Bugliosi, el fiscal que llevó el caso contra la familia Manson y quien escribió un libro titulado "Helter Skelter".

Pasaron tres meses hasta que se relacionó a Manson con los asesinatos. Entonces, las cosas se tornaron más locas todavía.

Manson fue hallado viviendo en una comuna en el desierto y salió a la luz la historia de un ex preso que se había convertido en el líder de un culto y le había ordenado a sus seguidores que cometiesen asesinatos. Las razones de esa actitud todavía no están claras. Algunos dicen que quería fomentar una guerra racial, otros que fue un acto sin sentido.

Los fiscales del caso dicen que Manson, quien hoy tiene 74 años, podría estar siendo considerado un héroe por algunos sectores jóvenes. Hay muchos portales dedicados a él y artículos alusivos a su persona que se venden por la internet.

"La maldad tiene su atractivo y Manson es hoy un símbolo del mal", declaró Bugliosi.

Los miembros del culto que no participaron en las matanzas del 9 y 10 de agosto de 1969 llevan cuatro décadas tratando de olvidar su pasado y de librarse de la influencia de Manson.

Algunos nunca lo lograron. Sandra Good y Lynette "Squeaky" Fromme cometieron delitos en nombre de Manson y terminaron también en la cárcel.

Al quedar en libertad bajo palabra, Good, de 65 años, se radicó cerca de la cárcel donde está Manson para "recibir su energía". Fromme, de 60 años, pasó 33 años presa por intentar asesinar al presidente Gerald Ford. Podría quedar en libertad pronto.



La "familia" llegó a tener unos 30 miembros, mayormente chicos que habían escapado de sus casas o habían dejado de estudiar, que vivían en una hacienda del Valle de San Fernando y seguían a un líder barbudo y desgreñado que predicaba la violencia. Manson y cinco seguidores están presos por los asesinatos. Tres están encarcelados por otros crímenes y dos fueron liberados.

Los que recuperaron la libertad siguen tratando de comprender cómo fue que se dejaron influenciar tanto por Manson.

Algunos eran muy jóvenes cuando se sumaron a la "familia". Más de uno tenía 14 años.

Share dice ahora que pudo haber sido una abogada o periodista de no haber caído en las redes de Manson.



"Eramos un grupo de chicos que buscaban amor y atención, y una forma de vivir distinta", dice Share, quien tiene 66 años. "El era todo para nosotros. Fue un embaucador, un manipulador de lo peor".

Agrega que a ella no le pidieron participar en las matanzas probablemente porque estaba excedida de peso y no hubiese podido trepar cercos y ventanales. "Estuve a punto de matar por él. Si me hubiese pedido que me vistiese de negro y me subiese a un auto, lo habría hecho", expresó.

"Todo el mundo trata como monstruos" a los miembros de la "familia", afirmó Share. "No lo eran. Hicieron algo monstruoso. Pero ninguno de ellos habría cometido actos violentos de no haber sido por Manson".



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