Weekly News

La opinión de:
Sergio Armendáriz
Perfecto político

10 de agosto de 2009.

No descansamos de la obsesión electorera, la clase política no sale de una cuando ya delira en futurismos inmediatos, la racha de ambiciones y apetitos de poder no conoce de descansos o pausas de concentración, para ejercer el concepto auténtico de la política como servicio. En el estado en general y en Juárez en lo particular, ya se dejó venir la avalancha de la búsqueda de los “buenos”, verdadera bufalada que a pesar de los tiempos de la llamada “competencia electoral”, aún se manifiesta con el agregado de facciones que se aprestan para ejecutar cualquier recurso que les sirva en la consecución del objetivo último y único: el arribo al poder.

2010 es un año axial para la clase en el poder en Chihuahua, fundamentalmente la disputa por la gubernatura, adicionalmente las correspondientes alcaldías y los anexos sabidos, son el botín que se disputarán con segura inescrupulosidad los partidos políticos para continuar con la vampirizacion a la que periódicamente someten al patrimonio público y al espacio civil, social. Se vive el fenómeno del retorno del PRI, las expectativas en tal sentido radican en tener todo el pasado por delante, el perfil del político priísta sigue siendo muy leal a su tradición, poco cambian los viejos estilos truculentos.

Con mucha certeza, las características de los protagonistas de la política en Chihuahua y en esta fronteriza ciudad, conservarán los modos y maneras que tipifican al ejemplar que bien conocemos y que sobrevive con indudable capacidad de adaptación, poderosamente resistente a los embates de nuestra tortuosa democratización. El perfil de desempeño puede establecerse en formato de manual, planteándose aproximadamente así, según el escritor Fabrizio Mejía Madrid: La política no es una ideología, ni siquiera un grupo de intereses. Es una práctica por la práctica misma. El poder se gana, no para hacer cosas, sino para no perderlo; En México sólo hay prófugos de la opinión pública, nunca de la justicia; En política se habla en plural para esconder las malas decisiones en un partido. Nos escondemos entre la multitud y, de pronto, alguien saca la pistola. La violencia no es lo opuesto a la política, sino su premisa. La política es dejar que la gente luche para quedarse como estaba. A eso le llaman “victoria” y se aplacan por un rato. Los que se manifiestan quieren hablar o, mejor, que alguien los escuche. Que se les preste atención. Después de tanto tiempo de esperar ya ni las demandas les importan, ya ni quejarse. Sólo que alguien los reciba y les ponga un sello oficial de recibido; La política es como una pelea de gallos: sólo uno gana y el otro se muere. Quien le apostó al perdedor tiene que pagar. Y nosotros nunca perdemos y, si perdemos, no pagamos; En política uno nunca ofrece; debes esperar a que te pidan. La gente siempre está dispuesta a apoyarte por mucho menos de lo que te imaginas; Se les da, no lo que piden, sino lo que queramos darles. Así nunca ganan, pero siguen leales. Es el secreto de este país: la esperanza; Pero inventamos una cosa que ayuda. En el lado positivo se llama “el favor”. Funciona así: si todo no está disponible para todos, al menos que lo esté para mis amigos. En el lado negativo es llamar a todos los demás: delincuente; Los puestos públicos son cuevas: sólo se puede entrar agachado; Un gobierno no produce nada, salvo antigüedad; ¿Para qué todo? Para el aplauso, las porras, los vivas, el paso a los libros de historia. Ese afecto anónimo que no es comprable ni con el amor del bueno. Todo eso se agradece con el envés de la mano, porque si muestras la palma es que te estás despidiendo. Y nosotros nunca nos despedimos porque nunca nos vamos. Siempre regresamos aunque nunca nos hayamos ido; La política mexicana le atribuye un sabor a su actividad: escondida entre el jamón seboso, la mayonesa caduca y el chile en vinagre, la torta fue el vínculo del partido con los sindicatos, los barrios, los campesinos, los indígenas. La torta dura diez segundos, mientras que los votos perduran sexenios. ¿Qué se le va a hacer? La torta es el regalo, el voto es la reciprocidad posible en un país muerto de hambre.

Así las cosas, en la política mexicana sigue siendo verdad aquello de que todo se mueve para no cambiar, por lo pronto, la fiebre electorera en Chihuahua y Juárez asume su nuevo capítulo de patetismo autista.



Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles