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Salta La Tierra Perdida de la televisión al cine

14 de agosto de 2009.

MÉXICO, DF. Primero fue el "Súper Agente 86" y luego "Star Trek". Ahora, en sólo un año, llega el tercer filme basado en series televisivas: "La Tierra Perdida".

Ésta retoma al doctor Rick Marshall (Will Ferrell), un científico quien casualmente descubre una especie de puerta del tiempo y es lanzado a un mundo paralelo lleno de enormes criaturas como dinosaurios e insectos gigantes.

Y hay una adhesión: una raza misteriosa denominada los Sleestak.

La aventura comienza cuando el doctor y sus acompañantes hacen hasta lo imposible para salir del mundo paralelo y volver al real.

"La Tierra Perdida" estuvo bajo la dirección de Brad Silberling, el de las taquilleras City angels", "Casper" y "Lemony Snicket's a series of unfortunate events".

Y quien de acuerdo con una entrevista proporcionada por la distribuidora Universal, era fan de la serie original.



"La veía todos los sábados por la mañana", cuenta el realizador, "eran como historias oscuras de supervivencia y no podía dejar de verlas".

A Ferrell (Elf y Hechizada) le pasó algo igual. "La gran pregunta era si podíamos hacer una película sin que se vieran los cierres de los monstruos y que hubiera comedia", cuenta el actor.

Y fueron precisamente esas imágenes de su infancia las que los hicieron aceptar el proyecto. Después de todo podría crear a un dinosaurio. Por lo menos, virtualmente. Eso puso a sufrir a la actriz Anna Friel (Gol), quien interpreta a la audaz Holly Cantrell, coprotagónica de la historia cinematográfica.

A diferencia de la serie, su personaje no es hija del Doctor Marschall, sino su colega. "Queríamos respetar la esencia de lo original, pero sin dejar de sorprender al público", apunta la actriz.

"Por fuera puede parecer tierna, pero por dentro es como una bola de fuego, a nadie le gustaría cruzarse en su camino", agrega. Así que para representarla con un físico atlético hizo ejercicio previo al rodaje, lo que le permitió hacer algunas escenas de acción. "Lo único en que realmente fingimos fue cuando el dinosaurio muerde, nos ponían bolas de tenis a cierta altura y debíamos imaginarnos todo el cuerpo, la masa, hacia dónde se dirigía su cola y cosas así. De ahí en fuera teníamos muchos elementos para hacer algo interesante. Yo me sentí como en un parque de diversiones", contó Friel.





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