Weekly News

Reina el miedo en Afganistán

19 de agosto de 2009.

A dos días del proceso electoral, reportan atentados con doce muertos y más ataques.

KABUL, AFGANISTÁN.- A sólo 2 días de los comicios presidenciales, los talibanes afganos volvieron a actuar ayer con dos atentados suicidas que dejaron al menos una docena de muertos y un ataque con proyectiles sobre el Palacio Presidencial de Kabul, una ciudad en alerta y tomada por completo por las fuerzas de seguridad.

El atentado más grave tuvo lugar en la peligrosa carretera que conduce a Jalalabad (Este) desde Kabul, objetivo frecuente de los insurgentes porque a la salida de la capital se encuentran varios cuarteles de las tropas estadounidenses y de la ISAF.

El suicida lanzó su vehículo a un convoy militar de la ISAF y causó la muerte de 7 personas y heridas a 40, según fuentes oficiales afganas.

Pero en un comunicado, la OTAN aseguró que la última información de la que dispone "indica que entre los muertos hay un soldado de la ISAF, 7 civiles afganos y 2 empleados afganos de la misión de la ONU en Afganistán", este último dato confirmado por las Naciones Unidas.

La ISAF también elevó el número de heridos a 55, entre ellos dos militares de la OTAN.

El atentado fue condenado por el presidente afgano, Hamid Karzai, horas después que dos misiles cayeran en las inmediaciones de su Palacio sin causar víctimas.

Y además, según una fuente policial, otro ataque suicida acabó con las vidas de 2 civiles y 3 soldados afganos e hirió a 5 personas en la región centro-meridional de Uruzgán, donde los talibanes tienen una amplia presencia.

Este mes se han registrado varios ataques con cohetes lanzados desde las afueras contra Kabul, una ciudad relativamente aislada del conflicto armado y cuyos habitantes aún recuerdan el martirio al que fueron sometidos durante la guerra civil en la década de 1990 y conviven casi diariamente con los atentados.

Ataques como el de ayer al convoy de la ISAF y otros a instalaciones militares o sedes oficiales se cobran siempre una mayoría de víctimas entre los civiles que se encuentran en las proximidades.

En vísperas de las elecciones, Kabul se encuentra tomada por miles de soldados del Ejército, policías y guardas privados de seguridad armados con "kalashnikov" o con ametralladoras para proteger los edificios importantes.

La zona de las embajadas cuenta con sucesivos controles de paso y los edificios estratégicos están amurallados con alambradas y densos bloques de cemento para protegerse de los atentados de los talibanes, quienes han demostrado su capacidad de golpear la ciudad.

"La seguridad -dijo el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh- es como el pan. Un bien que necesitas sin cesar. Será para siempre nuestra preocupación y es un bien que necesitaremos siempre. Nuestras medidas y esfuerzos no se detendrán tras las elecciones".

La masiva presencia de las fuerzas del orden no ha hecho mella en la percepción de los afganos: según un reciente estudio del instituto norteamericano IRI, la seguridad es uno de los dos principales problemas de Afganistán para el 56% de los ciudadanos consultados, 21 puntos por encima de la situación económica.

"Yo la tengo (la pistola) por seguridad. Aquí en Kabul hay robos y secuestros constantes", relata un tayiko de 22 años preocupado por el alza del crimen, mientras empuña una Beretta italiana de calibre 9 mm Parabellum en el interior de un coche.

De acuerdo con informes, las carreteras afganas están infestadas de bandidos que tienden emboscadas a camioneros y viajeros, sin que esté clara en muchas ocasiones la frontera que separa al delincuente común del insurgente talibán.

"No me siento seguro, claro que no. La Policía no está activa y no tiene equipamiento para resolver los problemas. Los secuestros y robos de Kabul son perpetrados por gente con uniforme. La corrupción es del ciento por ciento", sostiene el empresario Mohamad Nader en el barrio capitalino de Makroyan.

Ante la amenaza talibán y el clima de inseguridad, las embajadas extranjeras se apresuran en Kabul a aconsejar a sus ciudadanos que extremen las precauciones, sobre todo durante el periodo electoral.

"Conviene salir sólo lo imprescindible, vestirse de forma que no llame la atención, lo menos elegantemente posible. El nivel de alerta es permanente y no hay que bajar la guardia", dijo una fuente diplomática.

En Afganistán hay aproximadamente 100,000 policías, pero la mayoría está malformado y sin equipo, tiene salarios bajos y apenas cuenta con infraestructura adecuada, expuso el portavoz de la misión policial de la UE en Afganistán, Andrea Angeli.

Sólo en la capital, hay unos 8,500 agentes encargados de velar por el orden, pero según Angeli son requeridos muchos más en una ciudad agobiada por los robos y los secuestros, con los empresarios y los extranjeros como objetivos principales.





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