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Permite la tecnología bélica distinguir enemigos y civiles

19 de agosto de 2009.

Usan cámaras para saber la ubicación de los atacantes o de civiles para no herirlos.

BASE DE SPIN BOLDAK, AFGANISTÁN.- El sargento Gregory Henson sale de patrulla con una computadora en su espalda y una palanca de control. También lleva consigo un rifle, pero el Ejército espera que cada vez sea menos necesario.

Los soldados de EU ensayan innovaciones tecnológicas en un esfuerzo por reducir las bajas de civiles en Afganistán.

Un elemento clave es el "Dragon Egg", una cámara con funciones de robot, con forma esférica del tamaño de una granada, que se puede tirar por sobre una colina o hacia un edificio sin poner en peligro la vida de nadie. Se endereza sola y ofrece una visión de 360 grados usando cuatro cámaras diminutas. Si detecta personas inocentes, el soldado puede alertar a sus compañeros usando la computadora, para que no ataquen ese edificio.

"No es necesario entrar el lugar. Uno no tiene que preocuparse de qué lo espera allí si ingresa", dijo el sargento Mike Fraser, quien ha sido entrenado en el uso de estas cámaras fabricadas por la firma Octatron en La Verne.

La idea es reducir la tasa de muertos entre la población civil, que alimenta el malestar hacia el Gobierno del presidente Hamid Karzai y las fuerzas de ocupación que combaten al Talibán.

En una de sus primeras medidas desde que asumió el comando de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, el general estadounidense Stanley McChrystal dispuso nuevas orientaciones para los ataques aéreos y ordenó que, si existe la menor posibilidad de poner en peligro a civiles, hay que suspender el ataque, incluso si esto implica que elementos del Talibán se escapan.

Con la nueva tecnología, "podemos ordenar que se suspenda el fuego a una mezquita o una escuela", expresó el coronel Harry Tunnell, jefe de una brigada que ensaya la nueva tecnología, llamada Land Warrior y producida por la empresa General Dynamics.

Land Warrior tiene un visor que funciona como unos anteojos y que le ofrece al soldado un mapa aéreo en el que hay marcas en carreteras y pueblos, junto a íconos que señalan fuerzas hostiles y civiles. Los soldados marcan un lugar apelando a información satelital y hacen apuntes usando un teclado similar al de un Blackberry.

Esa información es distribuida por radio y satélite y es recibida por vehículos de tierra, aviones, helicópteros y los soldados que portan ese equipo. Si un soldado marca una casa o un vehículo, lo ve todo aquel que tiene acceso al equipo.

El sistema no es perfecto, ya que se corre el peligro de suministrar demasiada información y generar un caos en la pantalla.

Además, la computadora añada otros 3.6 kilos a la carga de entre 20 y 25 kilos que habitualmente lleva un soldado. El teniente Sam Bonnette, no obstante, dice que le gusta la idea de "saber dónde se encuentra nuestra gente".

Las computadoras deben ser colocadas en armaduras, pero algunos soldados las llevan en mochilas para poder sacarlas más fácilmente. Todavía nadie las ha usado en combate y no falta quien la considera una carga inútil.

Una primera versión del sistema fue ensayada en Irak. Era más pesada y no tenía capacidad de GPS ni un teclado para los mensajes, según Roger Spears, ejecutivo de general Dynamics que dirige el programa Land Warrior.

Este programa, combinado con los aparatos aéreos sin tripulación, reflejan la naturaleza cambiante de la guerra en el siglo XXI y podría ayudar a cumplir uno de los principales objetivos de la actualidad, en que las fuerzas de ocupación están más preocupadas en ganar adeptos que en matar elementos del Talibán.

"El objetivo no es dispararle a todo lo que se mueve", declaró el teniente coronel William Clark, comandante de una unidad estadounidense asignada a Spin Boldak, ciudad del Sudeste próxima a la frontera con Pakistán. "Si hacemos eso, salimos perdiendo".





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