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Crea el 'terror'

21 de agosto de 2009.

MÉXICO, DF. Roberto Ortiz es el hacedor mexicano de monstruos. Hizo al niño fantasma en la película Kilómetro 31, a los esqueletos carcomidos en Bajo la Sal y los cuerpos destrozados en la serie televisiva M13DOS.

Pero también acaba de hacer al personaje de Francisco Villa en Chicogrande, la nueva película de Felipe Cazals y hará algo de sangre para Días de Gracia, que ya comenzó su rodaje en la Ciudad de México.

Roberto Ortiz, quien cuenta con 35 años de edad, es el hombre raro del cine.

Cuando alguien entra a su estudio-taller verá por un lado rostros descarnados, manos cortadas y caras demoniacas. También bebés (el suyo sirvió de molde general) ensangrentados del cuerpo.

Pero aunque no lo parezca, Roberto es autodidacta. Comenzó a trabajar en videohomes a los 16 años de edad y durante seis meses formó parte del departamento de caracterización de las telenovelas Pobre Niña Rica y El Premio Mayor, lo cual no lo llenó profesionalmente.

Siempre le gustaron las revistas de nota roja y gozaba con las fotografías que ahí se publicaban. Pero, cosa curiosa, la sangre real no le gusta.

"Me da mucho 'freak', la respeto. Digamos que tiene cierta carga de morbo, como cuando vas en la calle y ves cierto tipo de accidente que está rodeado de gente viendo el cuerpo, esto es como lo mismo, pero a mí me dio por enfocarlo en este lado, por el maquillaje".

Su primer contacto con muertos reales fue de la mano de unos amigos que se encontraban haciendo su tesis sobre los servicios forenses.

Roberto, de complexión delgada y que casi siempre viste de negro, estaba feliz ese día. Ni siquiera se espantó cuando en alguna ocasión, oyó "hablar" a un muerto que se encontraba sobre la plancha.

"Era un quemado y éstos se descomponen rápidamente, lo voltearon para sacarle fotos de la espalda y entonces hizo un sonido gutural desagradable, pero era por la acción de los gases pasando a través de las cuerdas vocales. En lugar de espantarnos, nos pusimos felices de haber estado en ese momento", recuerda.

El maquillista es por ahora el más solicitado en el mundo del cine mexicano. Casi siempre se le llama para recrear fantasmas o cadáveres.

CREATIVIDAD QUE DA MIEDO ¿De dónde saca tanta imaginación? Pues no es fortuita. Tiene una filmografía impresionante con fotografías alusivas. Ya no decir de comics donde la sangre y los seres infrahumanos tienen lugar.

Cuando era niño vio la película El Libro de Piedra, de Carlos Enrique Taboada y durante muchas noches no durmió. La secuencia donde sólo enfocan los pies del niño Hugo, protagonista de la historia, lo persiguió durante días.

También la leyenda de la enfermera lo turbó. Escuchar que era una mujer vestida de blanco, con su traje perfectamente planchado, apareciéndose a la gente que está por morir, simplemente le llenó el oído.

¿Algo más? Creció prácticamente viendo Frankenstein, con Boris Karloff (1935), y todas las de la productora Universal: Drácula, El Hombre Lobo. De México le encantaban las de El Santo, el enmascarado de plata.

Luego de la taquillera Kilómetro 31, que fue vista por cerca de 4 millones de espectadores, sus bonos subieron. La compañía Lemon Films lo invitó a la serie de terror M13DOS. Ahí el artista dio rienda suelta a sus habilidades.

Diseñó, entre otras cosas, a una chava despedazada en un elevador, a seres mutados por la falta de luz y a una niña fantasma con el brazo doblado hacia adelante.

"¡Siempre había querido hacer un fantasma por semana!, es como un sueño cumplido".

Junto con su equipo apenas y dormía cuatro horas al día. Tenía que entregar cerca de 60 criaturas tanto para la serie como para los cine-minutos producidos por una marca de frituras y que se transmitían después de cada capítulo de la serie.

Luego fue contratado por Televisión Azteca para crear a los seres fantásticos de Asgaard, un programa de concursos donde había imágenes míticas como hadas.

Recientemente creó una langosta asesina para el cortometraje de Alejandro Lozano (Matando Cabos) que formará parte de un largo producido por Malayerba.

Pero a todo esto, ¿cree Roberto en fantasmas? Dejemos que conteste.

"Me encantaría creer en ellos. Si uno tiene la certeza de que existen es porque existe el más allá, la vida después de la muerte. Pero yo no he visto ninguna evidencia.

"De los monstruos que hay, prefiero quedarme con los de ficción, porque ver a los reales, a las mujeres que matan a sus hijos o violan ancianas, ésos sí son monstruosos".





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