Weekly News

La opinión de:
Sergio Armendáriz
* Universidad Pedagógica: el futuro presente

24 de agosto de 2009.

En Ciudad Juárez existe lo que comúnmente se conoce como un “Campus” de la Universidad Pedagógica Nacional-UPN-, tiene aproximadamente 30 años de presencia en nuestro medio educativo fronterizo y ha tenido una vida institucional caracterizada por diversos altibajos en la concreción de un posible proyecto académico que la defina con una identidad precisa como Institución de Educación Superior. A lo largo de la mencionada existencia se han ofrecido varios programas para la formación y profesionalización de docentes, propiamente del magisterio de educación básica, también se ha incursionado en el impacto en la cultura pedagógica de la formación de profesores de los niveles medio superior –bachillerato- y de nivel superior, es decir, de educación universitaria.

Actualmente se oferta un programa trascendente de Intervención Educativa en el nivel de Licenciatura –LIE 2002-, que se dirige a la formación inicial de profesionales de la educación no solamente abocados a ejercer funciones de docencia sino también potencialmente a fungir como consultores, asesores y trabajadores sociales en diversos ámbitos sociales de una sociedad que realmente está urgida de especialistas competitivos en los territorios institucionales de intervención humanística, para abordar las problemáticas de una adecuada y funcional socialización del quehacer pedagógico y cultural que se demanda en medio del caos violento en el que habitamos.

En Ciudad Juárez la UPN cuenta con una población estudiantil cercana a los mil alumnos, a través de los años ha egresado a miles de profesionales de la educación en servicio y también a los prometedores y nuevos interventores educativos, sin duda, la calidad de formación en lo que respecta a las diversas modalidades de la cultura pedagógica han dado la oportunidad a la UPN de asumir un liderazgo en la materia, sin embargo, limitaciones de carácter estructural en su organización jurídica así como las mezquindades correspondientes en la disputa por el pequeño poder que representan los cargos directivos, han dado en buena medida un golpe demoledor –con amagos muy crudos de colapso institucional reciente- a las expectativas que se presentaron en determinado momento de sus posibilidades de consolidación; hoy, a la luz de un sano pesimismo de ojos abiertos, remotas tanto en entusiasmo como en viabilidad de realización.

Hoy mismo, la UPN navega en la indefinición en su condición nacional en relación a su pertenencia sistémica; o bien al subsistema de educación Normal, o en su caso, al subsistema de educación superior Universitario, las formas y culturas, recursos y medios que caracterizan a las dos alternativas, difieren profundamente en su consistencia, historia y vitalidad organizacionales. En ese sentido, la UPN sufre una transición que parece condenada a no concretarse jamás, las regresiones amenazan con copar a las posibilidades de impulso al futuro, la modernización y la descentralización educativas como formas jurídicas, escasamente han beneficiado a la realidad de la sustantividad académica de la Universidad. Los años pasan y el proyecto académico no es otra cosa que un documento infinitamente desvirtuable, a la luz de los intereses siempre pequeños de las gestiones que peregrinan cobijadas en una inercia burocrática a la que muy poco importa la condición universitaria de la cultura pedagógica.

De manera harto saludable, obligadamente a partir de las políticas públicas en lo que respecta a la evaluación educativa impuesta como mecanismo insalvable de certificación institucional a nivel nacional, la Universidad Pedagógica en Ciudad Juárez, en el resto del estado y del país, se ve ya a partir de este momento comprometida en actividades y tiempos fatídicos para entregar un documento de autoevaluación diagnóstica que marque la pauta para una evaluación objetiva externa, aplicada con certidumbre por el Consejo Interinstitucional de Evaluación de la Educación Superior –CIEES-, órgano autónomo que se encargará de calificar en pasos sucesivos las condiciones de desarrollo institucional de la UPN, implantando una indispensable racionalidad de planeación académica a lo que se ha venido convirtiendo en un despreciable trámite burocrático.

Bienvenido el futuro tardío a la UPN, cualquiera que sea, es mejor que solamente tener todo el pasado por delante.



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