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México y Sri Lanka, los más afectados por desapariciones de periodistas desde el año 2000

28 de agosto de 2009.

París, Francia, 28 de agosto de 2009 (RSF).-Reporteros sin Fronteras aprovecha la celebración del 26 Día Internacional de los Desaparecidos, el 30 de agosto de 2009, para recordar que seguimos sin noticias, a veces desde hace años, de decenas de periodistas secuestrados, detenidos, o que simplemente acudieron a una «cita» que resultó ser una emboscada.

«Ya sean el hecho de agentes del Estado o bien de criminales locales deseando ajustar cuentas, las numerosas desapariciones de periodistas recuerdan que los enemigos de la libertad de prensa no dudan en utilizar los recursos más cobardes y más odiosos para acallar a los profesionales de los medios de comunicación. Reiteramos nuestro apoyo a las familias de los desaparecidos y nos unimos a la tristeza que les procuran la espera y la incertidumbre en cuanto a la suerte de su pariente », declara la organización.

«Solicitamos a las autoridades locales competentes que se tomen en serio de forma sistemática esas desapariciones, y que pongan en marcha los medios de investigación necesarios para encontrar al periodista y que sancionen a los culpables. De hecho, es inverosímil que casos de ‘desapariciones forzadas’, implicando a agentes del Estado o que actúan con el apoyo del Estado, aún puedan tener lugar en el mundo. Rogamos a los países signatarios de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas que ratifiquen este texto a mayor brevedad para que pueda entrar en vigor », añade Reporteros sin Fronteras.

Con ocho periodistas desaparecidos desde el año 2000, México es un país severamente afectado por este fenómeno. Mauricio Estrada Zamora, periodista del diario regional La Opinión de Apatzingán, lleva desaparecido desde el 12 de febrero de 2008 en el Estado de Michoacan (suroeste del país) muy expuesto a la criminalidad y al narcotráfico. Según la dirección de su diario, el periodista publicó, unas tres semanas antes, una noticia que habría suscitado la ira de un agente de la Agencia Federal de Investigación. De nuevo en Michoacan, el director del periódico Ecos de la Cuenca, José Antonio García Apac, desapareció el 20 de noviembre de 2006. Ese día, tras una llamada recibida a las 19h15, el periodista acudió a una cita. A las 19h30, llamó a su hijo en una conversación interrumpida por voces que le pedían que apagara su móvil y justificase su identidad. Desde entonces, no ha vuelto a dar señales de vida.

Al principio de julio de 2009, durante una misión en México, una delegación de Reporteros sin Fronteras conversó con las familias de esos dos periodistas.

En enero de 2009, la Misión Internacional para la Libertad de Prensa llevada en Sri Lanka condenó la « cultura de impunidad e indiferencia » en torno a las desapariciones de las que son víctimas los periodistas en este país. El 15 de febrero de 2007, sobre las 18 horas, Subramaniam Ramachandran, corresponsal de los diarios tamiles Thinakural y Valampuri, fue detenido por unos soldados cuando pasaba cerca del campamento militar Kalikai Junction, al norte de Jaffna (norte del país). Desde entonces, su familia no sabe nada de él. El periodista publicó una investigación relativa a un tráfico ilegal de arena implicando a un hombre de negocios y a militares. La oficina de Jaffna de Derechos Humanos se ocupó del caso y las autoridades militares fueron aprehendidas, entre otros el Comandante en jefe de la región de Jaffna. Pero, tal como declara el abogado Mudiyapu Remedias, en este tipo de casos, « todo el mundo tiene miedo a ir en contra del ejército que ha refutado su implicación ».

Vadivel Nimalarajah, secretario de redacción del diario tamil más popular de Jaffna, Uthayan, conocido por su línea editorial muy crítica con el gobierno, no volvió a dar noticias desde el 17 de noviembre de 2007. Según sus compañeros, le habrían secuestrado cuando volvía a su casa en bicicleta, tras haber trabajado por la noche en los locales del periódico.

En Irán, Pirouz Davani, redactor jefe del periódico Pirouz, no volvió a aparecer tras haber salido de su domicilio un día de finales de agosto de 1998. Las autoridades no mostraron nunca voluntad de ver este caso esclarecido algún día. Los responsables de esa desaparición están seguros, por lo tanto, de una impunidad absoluta. En su edición del 28 de noviembre de 1998, el periódico Kar-e-Karagar comentó rumores acerca de la « ejecución » del periodista. A finales de noviembre del año 2000, Akbar Ganji, periodista de Sobh-e-Emrouz, confirmó esos rumores y culpó al ex ministro de Inteligencia y actual fiscal general, Gholam-Hossein Mohseni Ejei, en este asesinato. Los responsables del régimen nunca se pronunciaron acerca de esta versión. En diciembre de 2002, la familia Pirouz Davani pusó una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

En Gambia, « Chief » Ebrima Manneh, periodista del diario privado The Daily Observer, lleva desaparecido desde el 7 de julio de 2006. Ese día, fue arrestado por la National Intelligence Agency (NIA, servicios secretos), por un motivo desconocido, poco después de que acabase la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana que tuvo lugar en Banjul. Desde entonces, el gobierno gambiano se ha negado a revelar cualquier tipo de información relativa a él. El 6 de abril de 2009, la ministra de Justicia, Marie Saine Firdaus, simplemente declaró que el periodista nunca fue detenido en una cárcel gambiana. Sin embargo, una semana más tarde, un policía de la prisión Mile Two en Banjul, expresándose bajo anonimato, declaró haber visto al periodista por última vez dentro de la cárcel, en 2008, antes de que se lo llevara, en mitad de la noche, un policía vestido de civil. Desde entonces no se ha vuelto a ver a « Chief » Ebrima Manneh.

En la otra punta del continente africano, en Eritrea, decenas de periodistas fueron detenidos desde septiembre de 2001 y, en el caso de la mayoría, desparecieron en las prisiones del país sin que sus familias supieran donde se encontraban. Las autoridades de Asmara guardan un silencio ensordecedor en torno a su suerte.



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