Weekly News

La opinión de:
Sergio Armendáriz
* Vocación de Juárez

31 de agosto de 2009.

En verdad que da un enorme gusto escribir acerca de asuntos privilegiadamente trascendentes. Uno de ellos se dio en la semana que acaba de pasar en relación al megaproyecto que se denomina Ciudad Universitaria o Ciudad del Conocimiento y que encabeza el extraordinario crecimiento y desarrollo de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, es decir, la UACJ.

Sí que dan ganas de aplaudir los actos de inauguración que por su misma naturaleza se blindan de las voracidades políticas de oportunidad a las que estamos lamentablemente tan acostumbrados, sin duda, las imágenes que los diversos medios trajeron en relación al acto de colocación de primera piedra de la futura Ciudad del Conocimiento, mueven al entusiasmo legítimo, a esa especie de empatía y reconocimiento emocionalmente inteligente que se significa cada vez más como ave rara en el vínculo entre gobernantes y gobernados.

Es cierto, la obra en ciernes representa una auténtica apuesta a la trascendencia de la vida no de individuo sino de largas generaciones enteras para el porvenir de Juárez, de Chihuahua como entidad federativa y de México como país. Significa un despegue cualitativo que rebasa las apetencias políticas de la simple mezquindad irracional de grupos hambrientos en disputa de los patrimonios públicos y de las relaciones de tráfico de interés; conocimiento, cultura, educación y preparación para la vida y el trabajo son la fórmula inequívoca que marcará tarde que temprano la superación de los esquemas de vida anclados en el servilismo, la simulación y el tan oprobioso como mafioso marcaje del amo.

El plan radica en convertir a la Ciudad del Conocimiento en un proyecto efectivo de vanguardia, nucleado por la lógica de la Economía del Conocimiento, por un sentido que posiciona a Juárez como parte real de la aldea global, con verdadera apariencia de urbe del siglo XXI, como una comunidad heterogénea y compleja disparada en el circuito informativo y cultural del nuevo milenio. El grupo de instituciones educativas que se agregan al megaproyecto son sin duda visionarias, aspiran a entrar en la ruta virtuosa de un progresismo cultural y educativo que impondrá un toque especial a sus propios programas de acción formativa y profesionalizante.

Solamente se cruza el fantasma pavoroso de la sociedad criminalizada y el gobierno penetrado por la mafia hecha corporación, por el lazo brutalmente reblandecido entre los gobiernos y la ciudadanía. El amago ejecutado con eficacia por los grupos violentos en escalada creciente, es indudablemente una sombra para los incipientes proyectos que se sustentan en la nobleza gradualista y por ende vulnerable de la sociedad en tránsito cultural. El conocimiento exige en cualquier sentido la consolidación de la transición democrática y las bases firmes que sólo el Estado de Derecho puede garantizar, el quehacer exquisito de la cultura en la totalidad de sus manifestaciones disciplinarias no puede verificarse sin la certeza de la integridad sustantiva y operativa de las instituciones que la promueven y transfieren.

Los tiempos de competencia político-electoral son interminables aún en México, dan nulo respiro para pensar con la calma debida en los beneficios de los proyectos a mediano y largo plazo, las urgencias no dan permiso reflexivo a las importancias, la coyuntura devora a la planeación inteligente de la estructura institucional. Por eso, es a todas luces deseable, que los futuros e inmediatos grupos políticos que entrarán próximamente al relevo de los gobiernos estatal y municipal, comprometan su inteligencia, sensibilidad así como la vocación de servicio que aún dispongan, para cuidar el vital avance del no menos vital megaproyecto educativo y cultural. La sociedad civil organizada deberá vigilar la inversión realizada con los recursos públicos que son su inalienable patrimonio no solamente social, sino fundamentalmente histórico.

No hay duda, con la Ciudad del Conocimiento, Juárez ingresa en otra dimensión urbana. Los jóvenes que cruzarán por las fabulosas instalaciones proyectadas a futuro, marcarán diferencia con un mundo que se caracteriza por ser una especie de jungla de asfalto y sangre. Los talentos que desde ahí se construirán serán segura semilla de porvenir, distinto al viejo mundo que pugna dolorosamente por terminar de morir, serán la nueva vocación de Juárez.



Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles