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Tenía planeada su boda mexicano acusado en Sevilla

8 de septiembre de 2009.

El caso del mexicano Alejandro Ordaz Moreno, acusado del intento de asesinato de dos policías en Sevilla, España, dio un vuelvo esta semana cuando el departamento de justicia español informó que el joven estudiante se dio a la fuga; ahora, a la historia, se suma otra revelación: el joven planeaba casarse al regresar de su estancia en el país europeo.

Alejandro fue detenido el 7 de marzo de 2008 en Sevilla, donde estudiaba un doctorado en energías renovables en la Universidad de Sevilla, becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología mexicano (Conacyt).

Oriundo de Salamanca, Guanajuato, hizo la licenciatura y la maestría en Comunicaciones y electrónica por la Universidad de Guanajuato. Viajó a España el 27 de septiembre de 2007, y dijo que volvería en agosto de 2008 para casarse con Rocío Lizárraga, una estudiante de maestría de la Facultad de Ingeniería Mecánica Eléctrica de la Universidad de Guanajuato.

"El templo está reservado para el último sábado de agosto próximo, el salón de fiestas ya se contrató y está listo el vestido de la novia, pero no sabemos qué va a pasar" dijo su madre, Isabel Moreno.

Los hechos que cambiaron su vida se dieron la madrugada del 7 de marzo de 2008, cuando al dirigirse a la casa que habitaba en España, en estado de ebriedad, Alejandro Ordaz fue abordado por dos policías, un hombre y una mujer, vestidos como civiles, que buscaban a un sospechoso que supuestamente acosó sexualmente a tres mujeres.

Alejandro declaró que sufrió un ataque de pánico y que los policías le propinaron agresiones físicas, amenazas e insultos raciales. Su abogado alegó que el joven no entendió lo que le decían los policías, no vio la credencial que le mostraron y creyó ser víctima de un secuestro exprés.

Fue entonces que dio un puñetazo a la mujer policía y se dio a la fuga, el agente le dio alcance y se inició la riña entre los tres.

Al desarmar a los policías, según declaraciones de testigos, Alejandro tomó el arma de la agente, la encañonó entre ceja y ceja e intentó dispara tres veces sin conseguirlo, pues la pistola tenía seguro. Fue aprendido después de la pelea.

Dos testigos presentados por la defensa aseguran que "en ningún momento Alejandro apuntó a ninguno de los dos policías".

Fue acusado de cuatro delitos: intento de homicidio, atentado contra la autoridad, tenencia ilícita de armas (por la posesión de la pistola) y delitos de lesiones. El fiscal solicitó 13 años de cárcel y los policías 29 años, pero fue condenado a ocho.

El fiscal encargado del caso solicitó una indemnización de 16 mil o otra de 25 mil euros para los policías que se enfrentaron a Alejandro. El informe médico afirma que el mexicano le provocó un traumatismo craneoencefálico, esguince cervical y contusiones a la mujer policía y la fractura de un dedo de la mano, distensión cervical y contusión mandibular a su compañero.

El gobierno de Guanajuato pidió al consulado de México en Madrid su intervención para que Alejandro recibiera atención médica de urgencia por las lesiones que presenta en la cabeza. Su madrea aseguró que tiene 10 suturas en la cabeza, y se quejó de que le dolía mucho.



En varios websites, foros y blogs, varios mexicanos mostraron su apoyo a Alejandro e incluso dos científicos, ex becarios de Conacyt publicaron una carta dirigida al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero solicitando su libertad.

En un escrito enviado a sus familiares, Alejandro atribuye su situación a causas raciales. Desde la cárcel, Ordaz Moreno, por medio de un amigo, escribió una carta explicando lo que le había sucedido, el texto se subió a internet y dio la vuelta al mundo.

El 18 de abril de 2008, la Audiencia de Sevilla negó la libertad provisional bajo fianza de Alejandro. Más tarde, el 17 de febrero de 2009 fue puesto en libertad condicional sin fianza con la condición de que estableciera un domicilio legal conocido y que entregara su pasaporte a la justicia. Estuvo 11 meses encerrado.

El 12 de julio fue encontrado culpable y condenado a 8 años y 4 meses de cárcel. Al conocer la noticia sus padres declararon: "Él es un buen chico, un buen estudiante que jamás ha sido acusado de nada".

El pasado 30 de julio, el joven no se presentó ante el juez, violando de esta manera su libertad condicional. Ahora, se desconoce su paradero y la Interpol ya ha emitido una ficha roja solicitando su captura.



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