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Bancos, dispuestos a correr más riesgos

16 de septiembre de 2009.

NUEVA YORK, EU.- Un año después del desplome del sistema financiero, los principales bancos de EU están creciendo nuevamente y recuperando su predisposición a correr riesgos.

Goldman Sachs, JPMorgan Chase y otros bancos que han recibido miles de millones de dólares en ayuda del Gobierno dejaron atrás la parálisis que los acosó durante lo peor de la crisis y están apostando de nuevo a los bonos, las acciones y productos financieros exóticos.

El que Wall Street esté generando ganancias básicamente con los mismos métodos que ocasionaron el caos del año pasado es razón de alarma en varios frentes, según analistas y funcionarios del Gobierno.

Para empezar, no ha habido cambios sustanciales en las normas que rigen su comportamiento. Las reformas propuestas para vigilar mejor el sistema financiero y los productos que los bancos le venden al consumidor han sido frenadas por cabilderos, legisladores e incluso reguladores que tratan de proteger su terreno.

La quiebra de Lehman Brothers y numerosas fusiones hicieron que grandes bancos que estuvieron al borde de la ruina y fueron rescatados por el Gobierno, sean hoy más grandes todavía. Y siguen haciendo apuestas que, en forma combinada, representan más dinero que el que tienen a mano para cubrir posibles pérdidas.

La respuesta del Gobierno a la crisis del año pasado fue gastar lo que fuese necesario con tal de rescatar el sistema financiero. Esto sentó un precedente que podría alentar al sector privado a correr más riesgos todavía.

Lawrence Summers, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, dice que es importante aprobar lo antes posible nuevas regulaciones financieras.

"Uno no puede confiar en las cicatrices de las crisis del pasado para garantizar que no habrá prácticas que generan nuevas crisis", dijo Summers.

Nadie pronostica otra crisis de envergadura causada por manejos demasiado arriesgados a corto plazo. Lo que preocupa a algunos es lo que puede pasar a largo plazo, a medida que los bancos vayan ganando confianza y la crisis financiera de 2008 pase al olvido.

¿Volverán a hacer apuestas desmesuradas y a crear burbujas económicas?

"Estamos viendo el mismo tipo de comportamiento de siempre en los bancos", señaló Simon Johnson, ex ejecutivo del Fondo Monetario Internacional.

Algunos riesgos son positivos. Cuando los bancos invierten en compañías o prestan dinero para que la gente compre viviendas se estimula el crecimiento económico, se generan empleos y gastos del consumidor, y se promueve un ciclo de expansión.

El problema comienza cuando, en su afán por generar más y más ganancias, corren riesgos excesivos. En el caso de la burbuja del mercado de la vivienda, que explotó el año pasado y arrastró al resto de la economía, los bancos prestaron dinero demasiado liberalmente y apostaron exageradamente a complejos instrumentos financieros ligados a las hipotecas. Cuando los precios de bienes los raíces bajaron, se resintió toda la industria financiera.

Las fortunas de los bancos siguen ligadas y el derrumbe de uno puede arrastrar a los otros.

El Gobierno de Barack Obama insiste en la creación de un "regulador de riesgos sistémicos" y en fijar normas más estrictas para el manejo de capital por parte de los bancos, aduciendo que la adquisición por parte de los bancos de productos financieros exóticos sin tener suficientes reservas de capital fue una de las principales razones de la crisis de 2008.

Las estadísticas de abril a junio indican que los bancos están dependiendo nuevamente de sus corredores de la bolsa para generar ingresos. En ese período, en un solo día las pérdidas potenciales de los cinco bancos más grandes subieron a los mil millones de dólares, un 76% más que hace dos años, según reguladores.

Y el Gobierno ha facilitado este proceso. La Reserva Federal, el Departamento del Tesoro y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (más conocida por sus siglas en inglés, FDIC) -tanto con George W. Bush como con Barack Obama- han puesto a disposición de los bancos miles de millones de dólares a través de paquetes de rescate, préstamos a bajo costo y otras medidas diseñadas para estabilizar el sistema financiero.

El derrumbe de Lehman Brothers -en la quiebra más grande de la historia de Estados Unidos- y las ventas apresuradas de Bear Stearns a JPMorgan y de Merrill Lynch a Bank of America también ayudaron a transformar Wall Street. Los bancos que inversiones que sobrevivieron tienen menos competencia y una participación más grande en el mercado.

Los cinco bancos más grandes -Goldman, JPMorgan, Wells Fargo, Citigroup y Bank of America- generaron en el segundo trimestre 13 mil millones de dólares en ganancias. Esto es más del doble de lo que percibieron en el segundo trimestre del año pasado y casi dos tercios de los ingresos del mismo período de 2007, cuando la economía estaba saludable.

Si bien los bancos están generando ganancias nuevamente, no son las de los días previos a la crisis, en parte porque, para recibir ayuda del Gobierno, ya no pueden inflar sus beneficios sacando préstamos por hasta 30 veces el valor de sus activos para invertir en la bolsa, bonos y otros sectores.

Algo que no ha cambiado es la creatividad de los ejecutivos bancarios para generar ingresos y su predisposición a convertir hipotecas riesgosas en acciones y venderlas a inversionistas. Esa fue la práctica que ayudó a inflar los precios de las propiedades y a crear la burbuja que desató la crisis.

También siguen inalteradas las compensaciones cuantiosas de los altos ejecutivos, las cuales causan gran malestar en muchos sectores que no conciben que se paguen grandes compensaciones en instituciones que requirieron un estímulo gubernamental de 250 mil millones de dólares para evitar su quiebra.



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