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Ovacionan a mujeres militares; multitud pide foto al Ejército

17 de septiembre de 2009.

Familias que presenciaron este tradicional evento en la glorieta de la Diana Cazadora, en el marco del 199 aniversario del inicio de la Independencia, mostraron su reconocimiento a los batallones femeninos con "vivas" y gritos de apoyo.

En el contingente, tanto de la Marina, como del Ejército, se pudo observar a mujeres militares de los cuarteles generales, encargados de la logística y de la administración de las Fuerzas Armadas y enfermeras.

Algunas lucieron uniformes de unidades operativas portando armas FX-05 calibre 5.56 x 45, no obstante tanto en la Armada como en el Ejército, las mujeres aún no cuentan con batallones operativos dedicados al combate al crimen organizado de manera directa.

"Ver que una mujer porta un fusil de ésos, ver cómo camina con decisión y con el mismo paso que los hombres, me dice que puede tener las capacidades que se necesitan para luchar por México", opinó doña Georgina González, ama de casa que trajo a sus hijas a presenciar el desfile.

Los varones y niños se notaron sorprendidos con la artillería militar.

Al ver los lanzacohetes antiaéreos IGLA de la Marina, capaces de derribar a un avión que vuele a unos 5 mil metros de altura, los obuses calibre 102 milímetros, o los morteros calibre 120 milímetros, los dejó boquiabiertos.

Este arsenal es utilizado por las Fuerzas Armadas en la Sonda de Campeche, donde se encuentran yacimientos petroleros y plataformas de Pemex.

Las Fuerzas Especiales rompieron plaza. De boina y con las caras camufladas con pinturas que les permiten mimetizarse tanto en selva, como en desierto, impactaron a los ciudadanos.

"Ésos son los mejores, porque salen en las películas", le insiste un niño a su papá que no deja de sorprenderse con los gritos de estos militares que entonan el himno de su unidad.

En la Glorieta de la Diana Cazadora, la gente ocupó hasta las ramas de los árboles para ver el desfile, los niños fueron cargados por sus padres y algunos de plano no vieron nada. Se tuvieron que conformar con oír a las bandas de guerra.

Por aire, aviones de la Fuerza Aérea, de combate y de transporte de personal, fueron otro atractivo. Sin embargo, los vuelos fueron reducidos y no fueron bien apreciados por la gente que se dio cita en todo Paseo de la Reforma.

El desfile terminó con unos militares con la cara roja por el esfuerzo y el calor. En los carriles centrales de Reforma a la altura de la Torre Mayor, se abrazaron y sonrieron por su buen paso.

Tras el desfile militar, la calle de Sevilla, entre Reforma y avenida Chapultepec, se convirtió por más de una hora en un gigantesco estudio fotográfico, cuando en espera de seguir su marcha los miembros de la Armada de México comenzaron a recibir, de manera espontánea, peticiones de los transeúntes para tomarse fotografías con ellos.

Un bebé de algunos meses pasó de los brazos de su padre a las manos de un miembro de las fuerzas especiales de la Marina, quien lo sostuvo sobre el vehículo blindado.

Tras regresarlo, comenzaron los flashes, las peticiones de niños, mujeres, hombres, padres de familia, familias completas, turistas nacionales y extranjeros, todos de diferentes edades y condiciones sociales, para fotografiarse con los más de 40 vehículos y 200 militares que estaban en el lugar.

"¡Mira papi!", gritó un niño de 9 años a su padre, mientras se acomodaba en el asiento de un vehículo artillado y sujetaba con ambas manos una arma antiaérea auténtica; junto a él, un elemento de las fuerzas especiales de la Marina, con el rostro camuflado, sonreía posando para los familiares del chico.

Las niñas tampoco quedaron atrás y, sin más, pedían fotografiarse con los elementos de la Armada; subían por los lados de los enormes camiones y trepaban a las lanchas de los buzos que desfilaron este miércoles.

Hasta los cocineros, que viajan en las enormes cocinas que se usan en operaciones DNIII, de apoyo a la población civil en caso de desastres, fueron solicitados mientras se sucedían las peticiones para una foto.

Con cámaras de video, fotográficas digitales y hasta celulares, la gente no perdió oportunidad de tomarse una foto con todo y vehículo militar y sus integrantes, y algunos prácticamente lo hicieron con todos los vehículos y tanto con personal masculino como con femenino.

Los más solicitados fueron los militares, hombres y mujeres, de los equipos anfibios, que además de permitir que los niños ingresaran a las lanchas con las que desfilaron, en ocasiones les prestaban los visores para tomarse las fotografías, que a veces eran más de una.

Los que se retiraban de lugar se despedían gritando a los militares y saludando de lejos con la mano.



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