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La Columna Monetaria
Por: Hugo César Ricci
-Aplauso a Calderón por extinción de LYFC
-Se habían tardado en tapar nido de ratas del sindicato

13 de octubre de 2009.

El pasado 11 de octubre, el Ejecutivo Federal publicó el decreto por el que se extingue al organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, según lo dio a conocer el gobierno en un comunicado, lo cual es aplaudible, Calderón se anota un 10, con una decisión de las pocas que se han visto en su mandato.

El gobierno, explicó que con base en lo dispuesto por el artículo 16 de la Ley Federal de las Entidades Paraestatales se tomó la decisión, el cual prevé como causa de extinción de dichos organismos que su funcionamiento no resulte ya conveniente desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público.

Los datos oficiales indican que Luz y Fuerza del Centro enfrentaba una situación financiera insostenible, que requería de una transferencia cada vez mayor de recursos con cargo a todos los mexicanos.

El Secretario de Gobernación, reveló que tan sólo en 2009, el subsidio al organismo fue equiparable a casi la totalidad del presupuesto anual del Programa Oportunidades, el principal programa de combate a la pobreza y que beneficia a más de 25 millones de mexicanos; o dos veces el presupuesto de la UNAM, que conforma una comunidad de más de 350 mil personas.

“De seguir así las cosas, durante esta administración hubiera sido necesario transferir al organismo más de 300 mil millones de pesos. Esto equivale a lo que se requeriría para construir un millón 200 mil viviendas de interés social”, se dijo en conferencia de prensa.

Sobra decir que era un chorreadero de dinero pagado con impuestos de todos los mexicanos y era ya insostenible.

Una de las causas del tiradero de dinero, era el famoso sindicato de LYFC. La verdad revelada por el Ejecutivo Federal no deja lugar a dudas sobre la inoperancia de este nido de ratas, alentados por otros peores.

A continuación, algunas de las bellezas que salieron a relucir con el caso: Las condiciones establecidas en el contrato laboral impedían la operación eficaz de la empresa, a través de una coadministración con el sindicato que fue deteriorando la operación del organismo. Prácticamente todas las decisiones de Luz y Fuerza del Centro tenían que tomarse en función de las demandas del sindicato y no de los intereses de los usuarios a quienes debían servir.

Eso mermó severamente su productividad. Mientras en que la Comisión Federal de Electricidad, la relación es de dos mil 500 megawatts/horas vendidos, por cada trabajador; en Luz y Fuerza del Centro es de apenas 730 megawatts/hora vendidos por trabajador.

Al momento de su extinción, Luz y Fuerza del Centro registraba pérdidas de casi la tercera parte de la electricidad que distribuía, comparado con alrededor del 10 por ciento que registraba la CFE, y su plantilla de trabajadores crecía permanente y desproporcionadamente, no en función de las necesidades del servicio eléctrico, sino en función de las exigencias del sindicato.

En la Comisión Federal de Electricidad hay un trabajador de distribución por cada 627 usuarios. En cambio, en Luz y Fuerza del Centro había un trabajador de distribución por sólo 291 usuarios.

Por otra parte, la jubilación prevista en el Contrato Colectivo que permite que muchos trabajadores se jubilen antes de los 50 años de edad, establece que los trabajadores jubilados sindicalizados reciban en promedio 3.3 veces el salario promedio de los trabajadores en activo y que cada uno por ciento de aumento salarial a los trabajadores en activo, repercutía en un incremento casi del doble del ingreso de los jubilados.

Esto hacía que Luz y Fuerza del Centro tuviera un pasivo laboral insostenible y no contara con la reserva financiera para respaldar las jubilaciones.

Los problemas de eficiencia, capacidad de distribución y calidad en el servicio, tenían además un impacto negativo en la economía de la zona centro del país, ya que desalentaban las inversiones y oportunidades de empleo; al punto que en este momento tiene solicitudes para aumentar en cerca del 10 por ciento la capacidad de distribución en el Distrito Federal, que no ha podido atender.

Las cadenas de autoservicio en el Valle de México han tenido que invertir en promedio 400 millones de pesos cada una, para suplir las deficiencias en el suministro eléctrico.

Antes de tomar esta decisión, el Gobierno Federal realizó numerosos esfuerzos para elevar la productividad y mejorar el servicio que brinda este organismo a través de acuerdos y convenios con el sindicato, sin haber logrado avances. Luz y Fuerza del Centro prestaba el servicio público de energía eléctrica en el Distrito Federal, 82 municipios del Estado de México, 45 de Hidalgo, dos de Morelos y tres de Puebla.



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