Weekly News

La opinión de:
Edna Lorena Fuerte
*APAGÓN

12 de octubre de 2009.

En una medida política sin igual, el gobierno de Felipe Calderón lanzó la noche de este sábado un decreto por medio del cual se extingue la compañía paraestatal Luz y Fuerza del Centro, encargada de abastecer de energía eléctrica a toda la zona centro del país, incluida la propia capital. El decreto llega luego de que el sindicato de esta empresa atravesara por una fuerte crisis interna que le valió la pérdida de legitimidad a su líder y la toma de postura gubernamental al negarle el reconocimiento oficial al no otorgarle la “toma de nota” la semana pasada, las implicaciones de esto no son pocas:

§ Ayer por la noche, 24 horas después de la emisión del decreto y la toma de las instalaciones de la compañía, el Presidente lanza un mensaje a la Nación en el que explica y justifica la medida, asegura que no habrá privatización y busca ganarse las voluntades de los empleados ofreciendo una jugosa liquidación además de la promesa de que puedan ser recontratados. Los argumentos son innegables, la empresa era onerosa, improductiva y totalmente inviable en los números, y su sindicato era modelo de privilegios sectarios. El botón de muestra del sindicalismo mexicano.

§ El impacto político de esta decisión es fuerte, sus costos e implicaciones que el gobierno debe haber calculado antes de decidirse por esta salida, inciden directamente en la definición del mapa político nacional de cara a los diferentes procesos electorales locales y son el precedente para el proceso federal de 2012. Pensemos que si se ha tomado el riesgo de esta decisión es porque se pretende trabajar, como lo ha dicho en su mensaje Calderón, por una nueva etapa de la administración pública, por el verdadero aprovechamiento de los recursos nacionales y por una relación verdaderamente productiva y transparente con las empresas del Estado.

§ De poco sirve el manotazo sobre la mesa, con el complejo control de daños que debe llevar aparejado, si eso no implicará una transformación efectiva, tanto del rubro de la energía eléctrica, como de toda la administración estatal, tanto a nivel de burocracia, como de sindicatos y trabajadores paraestatales. Esta decisión obliga al gobierno a darnos resultados, a demostrar que su voluntad no está en contra de los trabajadores, sino a favor del beneficio mayoritario. Y sí, también, quisiéramos estar viendo en esta medida un mensaje muy claro a las mafias de los privilegios sindicales, quisiéramos pensar que se trata del fin del corporativismo corrupto y el inicio de la sana administración.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.

Cd. Juárez, Chihuahua 13 de Octubre de 2009



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