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Arriesgan su vida por ser más bellas

18 de octubre de 2009.

Andrea creyó que saldría del consultorio con "nalgas de artista", como lo prometía el anuncio de aquella seudo clínica de medicina estética. Para cumplir su sueño sólo tenía que pagar cinco mil pesos. En ese entonces tenía 23 años y estaba recién casada. Quería darle una sorpresa a su marido, pero la sorpresa se la llevarían los dos, algunas semanas después.

Ilusionada, dejó que le pusieran una inyección. No sabía que la ampolleta contenía silicón industrial. A los pocos días sus glúteos eran redondos y firmes. Ella y su esposo estaban contentos. Pero las "nalgas de artista" sólo le duraron dos meses. Luego vino el dolor, las complicaciones. El vía crucis.

Acudió, ahora sí, con un médico certificado. Sus nalgas estaban negras, acartonadas, se habían convertido en la capa más dura del cuerpo. Su trasero era una especie de cemento seco. Sin forma. Sin movimiento. Sin estética.

Ángel Papadópulos, vicepresidente de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica, le dio la mala noticia: tenía que quitarle los glúteos, rebanárselos.

Ella consiguió que esta operación se la hicieran en un hospital público. Y luego vinieron diversas intervenciones médicas para reconstruirle el trasero.

Por ocho años Andrea usó calzones con relleno. Dejó de visitar playas y albercas y tiró sus bikinis. No se volvió a poner jeans. Cambió su guardarropa.

El cirujano dice que por suerte Andrea tuvo acceso a un hospital de seguridad social donde fue sometida a varios procedimientos quirúrgicos y, años más tarde, regresó con él para que le aminorara las cicatrices con otra cirugía.

Luego de varias intervenciones reconstructivas, volvió a usar traje de baño. Sigue casada y hoy sólo es parte de la estadística que lleva el cirujano, pues al menos entre seis y ocho pacientes visitan al mes su consultorio con historias similares. Todas desgarradoras.

En sus expedientes del hospital ABC hay registros de amputaciones de piernas, glúteos, reconstrucciones de rostro. Todas estas personas han sido víctimas de charlatanes, instructores de gimnasio o cosmetólogas que para ganar credibilidad suben a Internet las fotos de las artistas que se han sometido a sus "exitosos" tratamientos.

Los rostros de los famosos son el gancho. "Atrapan", afirma el médico.

AMPOLLETAS EN CUALQUIER LADO

Las ofertas de ampolletas para aumentar los glúteos, las piernas y los pómulos están accesibles, a la vista, en Internet, en anuncios espectaculares, en folletos a todo color con direcciones de seudo clínicas, estéticas y gimnasios que te hacen bella con un pinchazo.

Las inyecciones las ofrece cualquiera; el instructor de pesas, la que pinta el cabello, los masajistas de spa. Las promocionan como una novedosa técnica brasileña con más de 20 años de prueba. Sólo Mentiras. En México, apenas tiene un año que se popularizó y ha cobrado no sólo piernas y nalgas, sino vidas.

Para el doctor Papadópulos, también ex presidente de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, la especialidad de medicina estética no existe, sin embargo proliferan las clínicas que aseguran trabajar con especialistas sólo porque tomaron diplomados en mesoterapia.

"Los pacientes nunca saben qué contienen las famosas ampolletas, muchas veces se trata de aceite de cocina, de bebé, de automóvil o bien de silicón industrial que al principio crean volumen en el área donde se aplican, pero después la sustancia se desparrama entre los tejidos, ocasiona problemas de circulación, irritación, aparecen ronchas y se oscurece la piel hasta que se complica de tal manera que, en el mejor de los casos, sólo queda amputar", explica Papadópulos.

LO BARATO SALE CARO

Historias similares cuenta el doctor Gerardo Alfaro Moreno, otro de los mil 700 cirujanos plásticos certificados por la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica. Su nombre, el de Papadópulos y el de mil 698 médicos más, son públicos en el sitio: www.cirugiaplastica.org.mx

La bioplastía consiste en una inyección que aumenta ciertas partes del cuerpo, como nariz, senos, piernas, pómulos y glúteos. "Comenzó a usarse en Brasil, pero no hay bases científicas que la avalen, es popular porque hasta cierto punto es barato, promete los mismos resultados que una cirugía y la gente le cree más si las anuncia un artista", lamenta.

Los riesgos, asegura, se corren porque es difícil saber qué le inyectaron, "llegan a los consultorios de los cirujanos plásticos con daños severos e irreversibles. Con el tejido caído y esa especie de cemento pegada al cuerpo sin que sepamos qué sustancia les metieron".

Explica que el Polimetin Metacrilato, la sustancia más popular, se usa en ortopedia para fijar prótesis de cadera, pero que el cuerpo tiene diferentes reacciones ante ella. Se usa en Brasil desde hace cinco años. Aunque el asunto se agrava si se trata de inyecciones con otros productos como aceites, que pueden provocar la muerte, una infección o deformidades.

Los casos han llegado a las salas de los hospitales de seguridad social.

Carlos del Vecchyo, jefe del servicio de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva del Hospital General de México, reconoce que a esta clínica acuden mujeres y hombres de todo el país, candidatos a una cirugía reconstructiva por complicaciones causadas por una mala cirugía estética o un tratamiento con medicamentos mal empleados.

LAS RECOMENDACIONES

Los especialistas sugieren que antes de someterse a una cirugía, la gente verifique que el médico pertenezca a la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.

Alejandro Duarte y Sánchez, vicepresidente de esta asociación, asegura que los médicos mexicanos certificados realizan 300 mil operaciones estéticas al año. Nuestro país ocupa el segundo lugar en número de cirugías estéticas en América Latina, sólo después de Brasil, que realiza 400 mil al año.

En México, las operaciones estéticas más frecuentes son las de nariz, senos, liposucción, pantorrillas y glúteos.

Eso dicen los datos oficiales, pero todas las fuentes consultadas aseguran que nadie tiene una estimación de cuántas cirugías y tratamientos estéticos realizan los charlatanes. Tampoco hay un registro de la cantidad de personas que mueren o sufren alguna amputación por intentar embellecerse.

Una Ley que no se aplica El 19 de junio de 2007 se adicionó un segundo párrafo al Artículo 271 de la Ley General de Salud, el cual exige que productos para adelgazar o engrosar partes del cuerpo o variar las proporciones del mismo, así como aquellos destinados a los fines a que se refiere el Artículo 269 de esta Ley, que contengan hormonas, vitaminas y en general, sustancias con acción terapéutica que se les atribuya esta acción, serán considerados como medicamentos y deberán sujetarse a lo previsto en el capítulo IV de este Título.

Además que cualquier cirugía estética y cosmética relacionada con cambiar alguna parte del cuerpo, deberán efectuarse en lugares o unidades médicas con licencia sanitaria vigente, atendidos por profesionales de la salud de conformidad con lo que establece el Artículo 81, autorizados por la Secretaría de Salud (Ssa).

La reforma sugiere que la Ssa deberá emitir el Reglamento a que se refiere el párrafo segundo del Artículo 271 en un plazo no mayor a 180 días naturales a partir de la entrada en vigor del presente Decreto y que éste entrará en vigor tras su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

La publicación del reglamento está en pausa. La instancia responsable, la Comisión de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), indica que la Ssa ha detenido el proyecto.

¿Qué se arreglan los mexicanos? Las operaciones estéticas más frecuentes en México son:

⇒ Nariz

⇒ Senos

⇒ Liposucción

⇒ Pantorrillas

⇒ Glúteos



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