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Llama Bejarano a apoyar al SME

26 de octubre de 2009.

Vestido con traje gris oxford a rayas, camisa blanca y corbata amarilla fosforecente, René Bejarano, dirigente del Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE), llamó a sus seguidores a apoyar al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) como parte de su campaña "para acabar con un mundo satánico y promover la llama y la luz que acabe con las tinieblas".

Frente a él, cientos de simpatizantes de las 32 entidades del país que tapizaron ayer domingo el Zócalo de la ciudad de México para realizar la Segunda Asamblea Nacional del MNE y mostrar, en menos de un año, el músculo político del que fuera el brazo derecho del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

A su lado, el dirigente de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), Flavio Sosa, quien aclaró que acudió "como invitado" pero estuvo en el templete al lado del senador Héctor Bautista, la dirigente Dolores Padierna y 30 incondicionales más de Bejarano.

La Asamblea se convirtió en un acto clonado de los que lleva a cabo López Obrador: misma sede, mismo templete, dos pantallas gigantes, grúas que cargan el equipo electrónico de la misma marca, vallas que dividen con un esquema similar a cientos de asistentes que pasan lista con su respectivo coordinador e idéntico sistema de votación:

“¿Podemos apoyar a los sindicalizados del SME con 40 mil raciones de comida mensuales durante noviembre y otras 40 mil en diciembre?”, gritó Bejarano, quien ya había escuchado el “siiiií” generalizado antes de hacer la pregunta. Vaya, una votación de trámite en medio de medidas de seguridad más relajadas que con el tabasqueño, y que contó con integrantes del Frente Popular Francisco Villa.

En total, 80 mil comidas serán repartidas por medio de la estructura social que ha montado Bejarano con miras a consolidarse en el 2010, aunque sabe que la sombra de aquel 3 de marzo de 2004, cuando salió en televisión recibiendo dinero del empresario Carlos Ahumada, seguirá en el colectivo.

Sin embargo, habló de un renacimiento, ya que "he recorrido el país muchas veces, estuve en el monumento a la Revolución, sé que nada va a ser igual porque en política, los errores se pagan y asumo eso".

Último orador del acto que comenzó a organizar durante 15 días, Bejarano improvisó para extenderse en su discurso original de 10 cuartillas, lo que provocó que parte de su clientela comenzara a abandonar sus butacas desde la página cinco, donde subrayó que atrás de él está la oscuridad, ahí donde está Palacio Nacional, y del otro lado, señaló a sus simpatizantes, la luz de la esperanza.

"Denunciamos que la extinción de Luz y Fuerza es una cobardía, hija de la crueldad", afirmó al micrófono, lo que provocó un “¡aaah cabrón!” de varios presentes, para seguir con su guión cargado de un raro misticismo, ya que se sintió apoyado hasta por el tañir de las campañas de la catedral.

-Oiga, ¿en estos años cambió de religión? porque ahora habla de un mundo satánico rodeado de tinieblas? -se le preguntó al término del mitin.

-No, pero hay que exorcizar socialmente los actos represivos. La circunstancia me obligó a expresar lo que no consideraba antes, soy un libre pensador y tengo una concepción plural del mundo y de la vida, creo en la esperanza, que se parece a la fe de muchas religiones, pero eso no significa que practique algún rito litúrgico -aclaró.

Como Sosa, el dirigente del MNE también se desmarcó cuando comentó que con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, no hay nada más que una relación como parte de un movimiento social y ante la presencia de funcionarios que han decidido acompañarlo a sus actos, recordó que era domingo, por lo que podían asistir libremente.

En la concentración, Bejarano lo mismo rechazó el alza a los impuestos que defendió a las indígenas que no han sido liberadas por el asunto donde fue acusada Jacinta y también se pronunció por reforzar la Alianza Sindical Democrática.

Al final, seguidores subieron al estrado para rodear a Bejarano, saludarlo, decirle al oído frases de apoyo, tomarse fotos y restregarle la manta traída desde el norte del país para que no se olvide de ellos. Bajó del templete con un collar de flores alrededor del cuello.

La despedida se convirtió en un largo besamanos hasta el Gran Hotel de la Ciudad de México, ya que el dirigente del MNE decidió ir caminando al lugar donde firmó y apalabró decenas de acuerdos y compromisos como funcionario de López Obrador. Era su sede alterna.

En el trayecto, se detuvo para comprar un par de calaveras a una señora que le regaló una bolsa de amaranto y que será para los licuados, comentó el dirigente nacional, quien en su trayecto se encontró a Hortencia Capistrán Flores, policía auxiliar, a quien le comentó: “sí, me acuerdo de ti”, aunque ninguno aclaró de dónde.

Bejarano extendió manos y repartió saludos, incluso, a aquellos que trataron de evitarlo, mientras pedía evaluaciones del acto masivo al grupo que lo escoltó hasta el lobby del hotel, con el reporte de que no hubo ningún insulto o recordatorio por las imágenes del portafolio.

Al final, Bejarano pudo llegar a la puerta del hotel con el traje lleno de polvo, aún con su collar de flores, donde, amable, rechazó firmar o aceptar las fotos instantáneas que le pusieron enfrente. Luego de varias escalas llegó a una mesa para encabezar una reunión interna.

A su paso por la planta baja del inmueble, el músico Arnulfo Nicasio Osuna, originario de la costa chica de Guerrero, tocaba en el piano las notas de la canción "Volver a empezar", pero Bejarano, no lo escuchó, él ya estaba planeando su ofensiva al mundo de las tinieblas.



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