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En Ley de Ingresos, PRI y PAN se erigen como vencedores

2 de noviembre de 2009.

En el lujoso salón de sesiones de San Lázaro, casi vacío, a las 6:15 de la mañana, los guerreros vencedores del paquete fiscal, el panista Alberto Becerra Pocoroba y el priista Sebastián Lerdo de Tejada se abrazan como compañeros de causa.

-Me debes una peda-, invita el doctor en derecho fiscal a su camarada priista, quien responde con su característica voz microfónica:

-Nos la ganamos.

La complejidad de la tarea acercó al par de legisladores en los últimos días. El brindis apetecido, aunque ellos mismos han encarecido el alcohol, es convocado por Becerra Pocoroba, una vez que han sacado adelante el paquete fiscal más repudiado de los últimos tiempos, que significará para los ciudadanos pagar más gravámenes y ganar menos por su trabajo; tan controvertido que el Senado de la República mismo corrigió 17 artículos a la Cámara Baja, que a su vez, reviró, forcejeó y no aceptó una serie de cambios.

Ya había amanecido y los 342 diputados que aguantaron casi al final de la sesión del alza definitiva de los impuestos huyeron del Palacio Legislativo, urgidos de restaurar energías, ir al aeropuerto, salir a la carretera en pos del tiempo perdido del fin de semana largo de las fechas de muertos.

La sesión había durado once horas, luego de un receso de 31 horas, que Porfirio Muñoz Ledo (PT) describió como un acuartelamiento de fuerzas para que en el pleno, los diputados de PRI y PAN votaran como estaba escrito.

Pero las cosas tomaron rumbos inesperados: los rudos del salón de sesiones no tomaron la tribuna ni gritaron ni desplegaron escenografías de protesta. Casi a las cuatro de la mañana, cuando Gerardo Fernández Noroña pidió la palabra, recibió saludos, aplausos e ironías. "¿Dónde andabas?", le gritaban los clientes que no atendió esta vez.

Un panista, Javier Corral, enfrentó al dúo dinámico del PAN y PRI, al defender que paguen derechos los concesionarios de la llamada banda ancha de tercera generación, o sea, la mina de oro de los negocios del futuro, que en el presente significa cinco mil 600 millones de pesos, que los diputados condonan a empresarios, a pesar incluso del Senado.

Fue una madrugada de debate sobre impuestos en la que la Oposición pidió más de una veintena de veces, sin lograrlo, que el presidente de la Comisión de Hacienda, Alberto Becerra Pocoroba, explicara sus dictámenes. Fueron otros legisladores los que dieron los reportes.

Fueron 41 horas de ruta y destino inciertos, tanto de la sesión, del paquete de impuestos, y hasta de la agenda personal de los legisladores que reprogramaron varias veces sus salidas de la Ciudad de México a sus estados, porque nunca vieron la luz al final del túnel, en su cautiverio parlamentario de 41 horas.



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