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Inspira la muerte a compositores mexicanos

2 de noviembre de 2009.

El fin de la vida, el amor y ‘el más allá’ es un tema recurrente en los artistas aztecas.

La celebración de Día de Muertos se realiza mediante la religión o la música; en la primera con una ofrenda, llena de simbolismos como la sal, el agua y la comida y en la segunda, con diversas letras relacionadas con la pérdida del ser querido, de compositores como Juan Gabriel, Álvaro Carrillo y Macedonio Alcalá e intérpretes como Javier Solís y Antonio Aguilar.

En este último caso, algunas de los temas favoritos en fechas tradicionales como ésta son Amor Eterno, de Juan Gabriel o Qué Falta me Hace mi Padre, que interpretara don Antonio Aguilar.

En el catálogo de la música mexicana, no sólo se encuentran este tipo de canciones, sino también aquellas que abordan la asociación vida-muerte, como Dios Nunca Muere, que interpretó de manera profunda el bolerista ranchero Javier Solís: "Muere el sol en los montes con la luz que agoniza, pues la vida en su prisa, nos conduce a morir", versa una estrofa.

Cabe recordar que ésta es una de las más hermosas letras que habla de la muerte, un vals del compositor oaxaqueño, Macedonio Alcalá, escrito en 1868 y que se volvió un himno para la región Mixteca.

La profundidad y el respeto por la muerte queda de manifiesto en la estrofa: "Sé que una nueva luz habrá de alcanzar nuestra soledad y que todo aquel que llega a morir empieza a vivir una eternidad".

Como sucede con el prolífico compositor Álvaro Carrillo, quien en este sentimiento de la ausencia, motivada por la falta, la añoranza y el recuerdo de los seres queridos que ya se han ido, nos dice desde el más allá con su letra El Andariego, que nunca lo vamos a olvidar.

"Yo que fui del amor ave de paso, yo que fui mariposa de mil flores hoy siento la nostalgia de tus brazos de aquellos tus ojazos de aquellos tus amores. Y cuando yo me muera ni luz ni llanto ni luto ni nada más ahí junto a mi cruz yo sólo quiero paz".

Canciones emblemáticas como Cuatro Cirios, que nos hacen recordar la fragilidad del ser humano ante los embates de las emociones, especialmente del amor que nos lleva a escuchar estrofas como ésta:

"Cuatro cirios encendidos hacen guardia a un ataúd y en él se encuentra tendido el cadáver de mi amor; Ay qué velorio tan frío, qué soledad y dolor, sólo están los cuatro cirios también de luto vestidos igual que mi corazón".

Curiosamente la muerte no sólo está presente en temas para adultos, sino también en canciones infantiles como La Leyenda de la Nahuala, Calaverita de Azúcar, Día de Muertos y Pan de Muerto.



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