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Buscan experiencias espirituales en Egipto

3 de noviembre de 2009.

La Gran Pirámide Giza era una de las maravillas del mundo en la antigüedad y aún muchos viajeros en la actualidad no considerarían completo un viaje a Egipto si no llegan a ver las pirámides.

Pero para algunos turistas, las pirámides y otros lugares constituyen mucho más que meras paradas en el itinerario de una visita turística. Esos visitantes consideran a Egipto como un territorio sagrado ancestral y llegan con la esperanza de lograr una transformación espiritual.

Numerosas agencias especializadas ofrecen servicios a este tipo de viajeros. June Schatilly, de 82 años, que vive en Saginaw, Michigan, se inscribió para participar en una visita espiritual a principios de año pese a que su familia trató de desanimarla. Se sentía atraída a Egipto, comentó, después de tener una serie de visiones en que se veía en una vida pasada en ese lugar. Después de una excursión de dos semanas, Schatilly dijo que se sentía como nueva.

"Tengo 82 años, pero me siento como una chiquilla nuevamente", destacó Schatilly. "Todo podrá ser lo mismo, pero voy a experimentarlo de una manera diferente", agregó.

Schatilly hizo el viaje con la agencia Heartlights Sacred Journeys, que combina la egiptología y la metafísica con visitas a los lugares sagrados. El recorrido comienza con la visita a la Pirámide de Giza y a la misteriosa Esfinge. Los visitantes exploran la cámara subterránea conocida como la fosa, la cámara de la reina y la cámara del rey. Los grupos son también alentados a participar en sesiones de meditación y cánticos.

A continuación el grupo viaja hacia la gran pirámide escalonada de Saqqara, una de las más antiguas entre más de un centenar de pirámides que tiene Egipto. Desde ahí siguen en tren durante la noche hasta la sureña ciudad de Luxor en el Alto Egipto.

Al despertar rodeados de un cúmulo de tesoros arqueológicos, los visitantes que van en busca de una mayor espiritualidad afirman que se sienten encandilados con el misterio y la magia de sus alrededores, especialmente en el Templo de Karnak, que fue usado en tiempos ancestrales para importantes ceremonias religiosas. El templo es conocido por sus inmensas torres, algunas de ellas de 21 metros de altura.

La búsqueda continúa con un crucero por el Nilo hasta la ciudad de Asuán, con escalas en el camino para visitar templos y tumbas. Finalmente completan la jornada al regresar a las pirámides de Giza donde realizan una ceremonia de iniciación al amanecer.

El grupo forma un círculo mientras se toma de la mano y canta tonadas rítmicas. Antes de ingresar a la Gran Pirámide, agitan cascabeles sobre su cuerpo con el propósito, según dicen, de equilibrar su energía.

En absoluta obscuridad, se agachan para llegar a la fosa de la pirámide donde se reconfortan a través de la meditación. A continuación, ascienden trepando hasta la cámara de la reina y finalmente llegan a la cámara superior, la del rey.

Los participantes se turnan para recostarse en el sarcófago vacío del rey Keops, que gobernó hace unos 4,500 años. A los integrantes del grupo se les permite realizar actividades de este tipo durante visitas privadas a las pirámides, cuando no están abiertas al público. A los participantes también se les insta a hacer lo que se les ocurra en ese momento. Algunos exclaman palabras como: "¡Poderoso!", "¡Mujer!" El grupo responde a las exclamaciones y las repiten con entusiasmo. La reverberación del sonido inunda la cámara obscura y deja a todos temblorosos aún después de abandonar la pirámide.

Nancy Joy Hefron, de 61 años, que dirige la agencia Heartlights Sacred Journeys, ha llevado a grupos espirituales a Egipto en los últimos diez años. Hefron se considera una curandera emocional profesional. Dice que los viajes han despertado el crecimiento personal en cada grupo que le ha tocado dirigir.

"Lo he visto una y otra vez. Desde el minuto que alguien decide hacer el viaje de iniciación a Egipto, Egipto comienza a afectarlos", afirmó Hefron.

En este país de mayoría musulmana, Amro Mounir, egiptólogo y guía de viajes espirituales, de 34 años de edad, dijo que ha sido objeto de críticas de egipcios que consideran que en sus visitas se practica una forma de paganismo.

Pero Mounir señala que las visitas guiadas tratan de alcanzar la energía terráquea y de ayudar a la gente a que encuentre la verdad.

"Tratan de alcanzar la sabiduría. Van en busca de la verdad y de la sabiduría de la Tierra. Africa contiene la sabiduría de la Tierra", destacó Mounir.

Aunque no todos los visitantes de Egipto vienen en busca de inspiración espiritual, "uno no puede dejar de maravillarse cuando llega a lugares como las pirámides de Giza", destacó Anuja Madar, directora de Frommer, una guía de viajes a Egipto. "La visita a esos lugares se convierte en una experiencia surrealista de cierta manera, porque uno tiene que recordarse que no se encuentra en centro de distracción al estilo de Disneylandia, sino que esto es parte de la historia".

Diane Winkey, de 61 años, quien dice que se siente de 27 años, ha viajado a Egipto en ocho oportunidades. Vuelve porque dice que los lugares antiguos le despiertan una parte adormecida en su ser.

La mujer aconseja a todos aquellos que no están seguros en hacer la visita espiritual pero que se sienten interesados.

"Hagan lo que su corazón les manda. Den el paso, anímense", recomendó Winkey. "Se darán cuenta de que hay otras personas en el mundo que piensan como ustedes".



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