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Reconoce Moscú problemas con EU en negociaciones

10 de noviembre de 2009.

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Nikolái Makárov, reconoció hoy que existen problemas con Estados Unidos en las negociaciones de desarme nuclear.

"Las negociaciones son intensas. Hay problemas que exigen consenso. Son problemas de carácter técnico, ya que hay parámetros que aún tenemos que acordar", señaló Makárov, citado por las agencias rusas.

En cualquier caso, Makárov confía en que ambas partes se pongan de acuerdo a la hora de firmar un nuevo acuerdo de desarme que sustituya al Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) antes de que éste expire el próximo 5 de diciembre.

"Problemas, los tenemos nosotros y los tienen ellos. Por igual", añadió.

Makárov subrayó que representantes de ambas partes continuarán negociando en Ginebra hasta el último día con el fin de cumplir con lo encomendado por los presidentes ruso, Dmitri Medvédev, y estadounidense, Barack Obama.

El general ruso no especificó donde tendrá lugar la firma del acuerdo de reducción de arsenales nucleares, aunque Moscú ha asegurado que no tiene preferencias, por lo que podría ser firmado en territorio neutral.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, subrayó recientemente que para Rusia "es importantísima la vinculación entre armamento estratégico y defensivo", en clara alusión al programa antimisiles norteamericano.

Obama renunció a los planes de desplegar elementos estratégicos del escudo antimisiles norteamericano en Polonia y la República Checa, que Moscú consideraba una amenaza directa contra su seguridad.

Sin embargo, Rusia insiste en que el nuevo acuerdo incluya al futuro escudo, que será móvil, a diferencia del promovido por la anterior Administración estadounidense, pero cuyos parámetros y localización geográfica Washington aún no ha desvelado.

Según la prensa rusa, EU se resiste a mencionar el escudo en el nuevo acuerdo de desarme, al considerar que éste no afectará a la paridad estratégica entre ambas potencias nucleares.

Además, Lavrov explicó que el nuevo acuerdo debe incluir unos mecanismos de verificación y control mucho menos estrictos que el START, que refleja la desconfianza bilateral propia de la Guerra Fría.

Medvédev y Obama acordaron en julio pasado en Moscú que el nuevo tratado fijaría entre 1.500 y 1.675 el nivel máximo de ojivas nucleares, y entre 500 y 1.000 el de portadores que podrá tener cada país.

Otro de los principales puntos de disensión radica precisamente en el número de portadores, ya que EU no está dispuesto a reducirlos hasta los 500, como desea Rusia.

A la hora de contabilizar las cargas nucleares, Rusia quiere que se cuenten según el número máximo de ojivas que pueda portar cada cohete, independientemente de que en ese momento tenga una sola cabeza.

Moscú teme que las cargas atómicas desmontadas y almacenadas por EU puedan volver a ser desplegadas con rapidez en caso de un estallido de tensión entre ambas potencias.

Según datos del Departamento de Estado, Rusia dispone de 3.909 cabezas atómicas en 814 portadores operativos (misiles balísticos instalados en silos, submarinos y bombarderos estratégicos), mientras EU tiene 5.575 cargas atómicas en 1.198 portadores.



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