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Obama echa abajo tratado sobre clima

16 de noviembre de 2009.

El presidente Barack Obama y otros líderes mundiales acordaron ayer que la cumbre sobre el cambio climático del mes que viene será simplemente una parada en el camino y no el final tan esperado en la búsqueda de un tratado global sobre el calentamiento del planeta.

Momentos después Obama partió de Singapur y llegó a Shanghai, para iniciar una visita de tres días en China, un importante aliado global.

La conferencia climática de 192 países que comienza en tres semanas en Copenhague estaba planeada inicialmente para que creara un nuevo tratado mundial, pero las esperanzas de que eso suceda han disminuido.

Las declaraciones de Obama y otros líderes durante una reunión con desayuno al margen de la cumbre de Asia y el Pacífico en Singapur sirvieron para terminar de eliminar esas esperanzas.

"Hubo una evaluación de los líderes de que no es realista esperar que un tratado completo que sea legalmente vinculante en el ámbito internacional pudiera ser negociado entre ahora y Copenhague, que comienza en 22 días", dijo Michael Froman, segundo asesor de seguridad nacional de Obama para temas de economía internacional.

El primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, quien preside la cumbre climática patrocinada por la ONU, voló durante la noche a Singapur para presentar una propuesta a los líderes allí reunidos de que Copenhague sirva para crear un acuerdo "políticamente vinculante", para poder así darle vida a un proceso tambaleante.

La discusión de un acuerdo que sea adoptado como Ley por todos los países quedaría para una segunda cumbre en México el año próximo, dijo Froman.

Obama apoyó esta idea y advirtió que no hay que dejar que "lo perfecto sea el enemigo de lo bueno", añadió. Más tarde, ante el foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico, Obama dijo que es necesario limitar la emisión de gases contaminantes "en Copenhague y más allá".

El avión del presidente estadounidense aterrizó ayer en Shanghai bajo la lluvia. Obama paró un momento a lo alto de las escaleras de la salida del avión para saludar y después desapareció entre los paraguas de la multitud que acudió a recibirle. Varios dignatarios chinos le saludaron de camino a su limusina.

Obama estará en Shanghai un día y luego viajará a Beijing para una visita de dos días organizada por el presidente chino Hu Jintao.

Se cree que dentro de poco China tomará el puesto de Japón como segunda economía mundial y el sábado en Tokio, Obama celebró sus pasos de gigante económico en expansión.

"Nos complace los esfuerzos de China para tener un papel más importante en el escenario mundial, un papel en el que su economía en crecimiento esté acompañada por una responsabilidad en crecimiento", dijo Obama en el discurso ante 1,500 japoneses prominentes en una sala de conciertos del Centro de Tokio.

Se trató del quinto discurso de importancia sobre el exterior en los 10 meses de Obama en la Presidencia. En esta ocasión el presidente continuó con el distanciamiento claro con el manejo unilateral que marcó las relaciones internacionales de la Presidencia de su antecesor George W. Bush.

Alistan EU y Rusia acuerdo nuclear

El presidente de EU, Barack Obama, y su colega ruso, Dmitri Medvedev, reiteraron ayer su compromiso con un acuerdo de desarme nuclear antes de fin de año y advirtieron a Irán que el tiempo se agota para responder sobre su programa nuclear.

Los dos mandatarios celebraron una reunión bilateral en Singapur tras la clausura de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y analizaron asuntos como las negociaciones para ese tratado de desarme, el programa nuclear iraní y la guerra en Afganistán.

En la cuarta de sus reuniones en lo que va de año, Obama y Medvedev aseguraron que en las negociaciones para un nuevo tratado de reducción de armamento nuclear que sustituya al START que expira el 5 de diciembre se han logrado "excelentes progresos".

"Tengo confianza en que si trabajamos duro y con un sentimiento de urgencia seremos capaces de lograrlo", indicó Obama.

No obstante, ambos mandatarios reconocieron que quedan por solventar aún problemas técnicos. Una de las diferencias pendientes de resolver, según indicaron fuentes estadounidenses, es el proceso de verificación.

En su reunión de Moscú el pasado julio, Obama y Medvedev acordaron que el nuevo tratado, que tendría una vigencia de diez años, reduciría el número de cabezas nucleares de cada país a una cifra entre las mil 500 y las mil 675 en sus primeros siete años



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