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Agoniza su historia de amor con la taquilla

24 de noviembre de 2009.

LOS ÁNGELES, E.U.- Fue la última noticia que Michael Moore hubiese querido escuchar. Que el índice industrial más importante de Wall Street, el Dow Jones, haya superado por primera vez desde octubre de 2008 la marca simbólica de los 10 mil puntos constituye a los ojos de analistas y observadores políticos y económicos un indicio inequívoco de recuperación económica tras el colapso global sufrido durante los últimos 12 meses

En términos simbólicos equivalentes, la quiebra del banco de inversiones Lehman Brothers -ocurrida precisamente hace algo más de un año- se convirtió en la piedra de toque del más reciente documental de Moore, Capitalism, a Love Story (Capitalismo, una historia de amor), cuyo estreno en América Latina es mucho más incierto desde que se confirmó que quedó afuera de la carrera por el Oscar.

En la lista de los 15 largometrajes documentales preseleccionados por la Academia de Hollywood, de los cuales surgirán los cinco nominados al premio, no aparece la última obra del ganador de esa estatuilla en 2003 por otra obra de altísimo contenido político, Bowling for Columbine, rotundo alegato contra el uso de armas de fuego en Estados Unidos.

Este filme, Farenheit 9/11 y Sicko -dura crítica al sistema de salud en su país, también nominada al Oscar- lograron en sus respectivos momentos de estreno una gran repercusión. No parece ocurrir lo mismo con la nueva producción de Moore: la exigua cosecha en materia de recaudación (apenas 14 millones de dólares en siete semanas) rompió aquella tendencia y se convirtió en una de las películas menos convocantes de la carrera de Moore, tal vez porque la realidad -inesperadamente- se interpuso en el medio de su tesis. En su visión, el capitalismo estadounidense quedó herido de muerte por las relaciones indebidas entre los sucesivos gobiernos de EU que cambian y las grandes corporaciones que permanecen.

Lo que se ve en las salas en donde se exhibe este documental -por lo general integradas a complejos multipantallas y centros comerciales rebosantes de señales, comportamientos y símbolos que la propia película cuestiona- cierra de algún modo el camino abierto por Moore dos décadas atrás, en su celebrada ópera prima documental, Roger & Me. Allí, Moore intenta pedirle explicaciones a Roger Smith, entonces presidente de General Motors, tras el cierre de una planta automotriz en Flint (Michigan), su ciudad natal.

Capitalism, A Love Story está muy lejos de aquel momento de gloria de marzo de 2003, cuando Moore criticó con dureza, con la estatuilla en la mano, al entonces presidente George W. Bush. Lo que acaba de decidir la Academia de Hollywood no hace más que reconocerlo





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