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Llegan consignas de SME a Basílica

29 de noviembre de 2009.

La calzada de Guadalupe, por donde miles de personas han dado muestra de "fe, esperanza y caridad", albergó ayer a un contingente de al menos 3 mil ex trabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro, quienes en lugar de oraciones gritaron consignas en contra del Gobierno Federal y por la devolución de su trabajo.

A las 16:30 horas y al grito de "¡aquí se ve la fuerza del SME!" y "¡No paguen Luz!", los electricistas iniciaron su peregrinar de la glorieta de Peralvillo al Templo Mariano.

El continente estuvo encabezado por estandartes católicos de la Virgen del Tepeyac, una gran manta que decía: "Santísima Virgen de Guadalupe, a tus pies la familia electricista", y otro más roji-negro con la insignia del Sindicato Mexicano de Electricistas.

Atrás más trabajadores cargaban banderas, globos y pancartas con mensajes "que Dios, la Virgen y el Pueblo, bendigan a electricistas del SME".

Pero no todos los que pasaban por el lugar estuvieron de acuerdo con la peregrinación contra la extinción de la paraestatal.

"Que marchen y griten lo que quieran, pero que respeten la imagen de la Virgen", lanzó molesta una señora que apresuró su paso hacia la Basílica.

Magdalena de Calderón, una de las electricistas de la extinta Luz y Fuerza, marchó junto a su esposo, y en sus brazos, vestido de blanco, llevaba un Niño Dios, con su camiseta del Sindicato Mexicano de Electricistas.

"Esto es una injusticia, pero la gran injusticia que se comete en la tierra se va a pagar, por eso traje a mi niño, porque no nos pueden quitar la esperanza", dijo entre sollozos, mientras una banda tocaba "la marcha de Zacatecas".

Originario de Necaxa, en el estado de Puebla, comentó que la decisión del presidente de cerrar LyFC afectó a toda su familia, pero lo que más le duele es "la saña" con la que habla la gente, los medios, el Gobierno Federal de los electricistas.

Antes de llegar al atrio de la Basílica, el andar de la señora De Calderón se vio interrumpido, pues las rejas del recinto estaban cerradas y parapetados esperaban elementos de la PF.

Antonio Álvarez, jefe de seguridad de la Basílica, dijo que no podían pasar gritando consignas. "Pero si la Iglesia es de todos", se escuchó entre la multitud.

Al final la fuerza del SME se transformó en cantos religiosos y en una oración para pedirle a la Guadalupana el milagro para recuperar sus fuentes de trabajo y revierta el decreto de extinción.



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