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Exigen presidentes la restitución de Zelaya

2 de diciembre de 2009.

Los gobernantes de España, Portugal y Latinoamérica condenaron el golpe de Estado en Honduras y reclamaron la restitución del presidente depuesto Manuel Zelaya, pero evitaron cualquier referencia a los resultados de las elecciones.

El texto pactado en la jornada de clausura de la Cumbre Iberoamericana de Portugal no fue aprobado como una de las resoluciones oficiales, sino como un comunicado del anfitrión del encuentro, Portugal, debido al alto nivel de discrepancia en torno a los comicios que el pasado domingo dieron la victoria al candidato Porfirio Lobo.

Los líderes exigieron la "restitución de Zelaya en el cargo para el que fue democráticamente elegido hasta completar su periodo constitucional". Además condenaron el golpe militar del 28 de junio, se comprometieron a contribuir en la búsqueda de un "diálogo nacional" en Honduras para recuperar la normalidad democrática.

A pesar del documento y tras tres días de debates y reuniones diplomáticas, los líderes de los 19 países latinoamericanos, más España, Portugal y Andorra, fracasaron en formular una postura común en torno a las elecciones hondureñas.

"Algunos dirán que (el comunicado) va muy lejos, otros que se queda corto", admitió el primer ministro portugués, José Sócrates.

La falta de consenso sobre Honduras eclipsó la agenda de innovación y desarrollo sostenible de la XIX Cumbre Iberoamericana, celebrada en la localidad portuguesa de Estoril. Una reunión marcada por las numerosas ausencias de presidentes latinoamericanos y el nulo acceso de los medios de comunicación a los debates plenarios del foro.

Ocho de los 22 presidentes convocados no acudieron a Estoril, mientras que ayer, el presidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, y su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa, se sumaron a las bajas.

Lula abandonó la cumbre unas horas antes de lo previsto, oficialmente por problemas de agenda. Brasil lideró, junto a Argentina, el bloque de países más firmes en contra de los comicios y la elección de Lobo como presidente electo de Honduras.

"La postura brasileña sigue siendo la de no reconocer el proceso electoral hondureño", dijo Lula poco antes de ir a Ucrania.

"Se obtuvo una declaración. No hay que ser más papistas que el Papa", dijo la presidenta argentina, Cristina Fernández. "El respeto al estilo democrático, especialmente en América Latina, tiene una historia trágica y por ello debemos defender la democracia incondicionalmente".

La división se hizo más evidente con el comunicado emitido al margen de la Cumbre por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), organismo liderado por Venezuela, rechazando el resultado de los comicios hondureños.

"El Alba reafirma que sus gobiernos no reconocen las elecciones conducidas por el Gobierno de facto en Honduras, las cuales son ilegales, ilegítimas y no pueden ser aceptadas por la comunidad internacional", dijo la resolución.

En el polo opuesto, Colombia, con su presidente Álvaro Uribe a la cabeza, Costa Rica y Panamá dieron su visto bueno a las elecciones y a la victoria de Lobo, mientras que España, México y Chile se situaron en un punto intermedio.

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteró que no reconoce las elecciones, pero tampoco puede ignorar su resultado.

Finalmente, Portugal entregó la presidencia temporal iberoamericana a Argentina, que albergará en 2010 la vigésima Cumbre Iberoamericana en Mar del Plata, dedicada a la educación.



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