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Van al rescate del planeta

7 de diciembre de 2009.

COPENHAGUE, DINAMARCA.- Con más expectativas que certezas sobre las resoluciones para continuar la lucha contra el cambio climático, representantes de la comunidad internacional negocian a partir de ayer en Copenhague las bases para un nuevo acuerdo sobre reducción de emisiones, que sustituirá al Protocolo de Kyoto, vigente hasta 2012.

El encuentro -impulsado dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y que busca poner límites a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) entre 2012 y 2020- culminará el 18 de diciembre con una participación estimada en más de 15 mil asistentes, entre ellos 98 jefes de Estado, empresarios, investigadores, grupos ecologistas y organizaciones no gubernamentales.

Lo que está en juego en la cumbre rebasa fronteras nacionales, discursos y buenas intenciones, pues si bien subsisten algunas discrepancias, la información científica disponible indica que desde fines del siglo XIX, la temperatura promedio en la superficie terrestre ha aumentado 0.74° C (muy probablemente por la actividad humana) y subirá aún más, de 1.8° hasta 4° o 5° C hacia 2100 si no se aplican las medidas de mitigación y adaptación necesarias.

En ese contexto, la gran apuesta es que se logren acuerdos vinculantes (de carácter obligatorio, con sanciones por su no-cumplimiento) y que al mismo tiempo tomen en cuenta que cada país debe asumir responsabilidades diferenciadas, que correspondan con sus niveles de emisiones de GEI a la atmósfera, pues los mayores contaminantes son los más industrializados, con 50% del total.

"Todos tenemos la expectativa de que pueda lograrse un tratado climático global que establezca metas vinculantes, con compromisos obligatorios para cada uno de los países participantes en el mejor de los escenarios", consideró Raúl Benet, director de Campañas de Oxfam México.

Otras metas deseables, según el doctor en ecología, sería establecer un instrumento global dentro de la Organización de las Naciones Unidas para financiar a los países en desarrollo de modo que puedan reducir sus emisiones, con fondos específicos para la adaptación a los efectos del cambio climático (sequías, inundaciones, etc.) y mecanismos de transferencia tecnológica accesibles.

También sería conveniente, agregó Benet, destinar fondos para abatir la deforestación y promover sistemas agrícolas ambientalmente más favorables.

EL PAPEL DE MÉXICO La delegación mexicana, que estará encabezada por el presidente Felipe Calderón y los secretarios de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa y del Medio Ambiente Juan Rafael Elvira, insistirá en que las negociaciones se encaminen a un resultado vinculante entre los países participantes para transformar el régimen climático internacional.

La representación del país planteará una propuesta que busca involucrar a naciones emergentes y del G-8 para que se establezca un fondo "verde" destinado a la conservación de bosques y selvas, que entre más extensos pueden absorber una mayor cantidad del dióxido de carbono (uno de los principales GEI) lanzado a la atmósfera.

Pero en opinión de Raúl Benet, la cantidad mínima sugerida para constituir este fondo es insuficiente, además que no estaría sujeto a obligatoriedad, pues sería aportado de manera voluntaria por las naciones, lo que pone en entredicho su viabilidad: "Ellos hablan de un fondo de mil mdd, cuando simplemente para la adaptación al impacto del cambio climático el Banco Mundial ha calculado que se necesitan alrededor de 60 mil mdd. Eso es muy limitado, pero podría ser un 'esqueleto' sobre el cual se construya una propuesta más aceptable", comentó el especialista.

Otro punto que Benet consideró como "muy contencioso" es la propuesta que presentará la delegación mexicana para reducir las emisiones de GEI hacia 2050 en una proporción de 50% con respecto a los niveles registrados en 1995: "es muy bueno que lo hayan declarado, pero algunos sectores del Gobierno no lo apoyan y se corre el riesgo de que haya un matiz en esto", reflexionó el experto.

Organizaciones proambientales que se sumaron a Oxfam, entre ellas Greenpeace, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Pronatura y Presencia Ciudadana, también respaldaron la idea que la delegación nacional impulse medidas vigorosas, pues aunque China y Estados Unidos (los países más contaminantes) declararon su disposición para reducir emisiones, no podrán ser obligados.

TEMA DE SEGURIDAD Esas agrupaciones advirtieron que, pese al subdesarrollo, México es del grupo de países con mayores niveles de gases de efecto invernadero (emite 1.7% del total mundial) y al mismo tiempo es de los más vulnerables, pues alrededor de 70% de la población, 15% del territorio y 71% de su Producto Interno Bruto están amenazados por las secuelas del cambio climático.

Subrayaron la necesidad que el país impulse políticas locales coherentes con su postura y enfocadas a materializar la meta de reducir 50% las emisiones en 2050, a la que calificaron de aspiracional y muy lejana: "el cambio climático es un tema de seguridad nacional que requiere de atención y acción de todos los actores".





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