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Gana Monterrey al Cruz Azul juego de ida

11 de diciembre de 2009.

MONTERREY.- ¡Brrr...! Como paleta, así quedó La Máquina en el Tecnológico. No por el frío, tampoco por la llovizna... No. El asunto pasó por el hecho de perder el toque impuesto en el primer tiempo, lo que ayudó a que el Monterrey reaccionara y ejecutara una espectacular voltereta: 4-3, que quedará registrada como la final de ida con más goles en la historia del futbol mexicano.

La ventaja con que los Rayados viajarán a la capital del país para la vuelta del domingo, deja la sensación de que ninguno de los equipos se guardará algo cuando pongan el cerrojazo a una Liguilla cargada de protestas en contra del arbitraje.

Anoche no fue la excepción. El gol invalidado a los de casa en el minuto 28, pudo significar el empate momentáneo a dos anotaciones. Después de un centro al área en el que el silbante Jorge Gasso apreció una falta de José María Bassanta sobre el meta José de Jesús Corona. De ahí en más, sólo fueras de juego que protestó la raza.

Al final, todo eso quedaría en segundo plano con el heroísmo de Humberto Suazo, quien hizo reaccionar a los locales, y la feria de goles que superó la marca (seis tantos) impuesta en el Verano 99 y Apertura 2005 en las series Atlas-Toluca y Toluca-Monterrey, respectivamente.

Cruz Azul fue mejor en el lapso inicial. Se repuso de inmediato a un tanto tempranero y luego le dio toque y juego a un choque en el que el frío dejó a sus jugadores como estatuas de hielo ante la remontada.

Como ingrediente adicional, llamó la atención la presencia en el 11 titular de Jesús Arellano en lugar del "grillo" paraguayo Osvaldo Martínez, quien ingresó en el complemento, luego de que había sido titular en la fiesta. La medida pareció más un castigo de Víctor Manuel Vucetich.

Goles y goles

La final resultó mejor de lo esperado. En el minuto 3, en el cobro de un tiro de esquina de Suazo por izquierda, Emanuel Villa desvió en contra de su propio marco y sorprendió a Corona, quien salió precipitado en la jugada. El autogol llenó de alegría a la afición, animada con una noche de locura desbordada en el Tec.

Por el contrario, tres minutos después, en una jugada idéntica, pero en la otra portería, Rogelio Chávez cobró el corner y el paraguayo Cristian Riveros cabeceó, mientras el guardameta Jonathan Orozco se quedó en el viaje.

Cruz Azul no se conformó y al 17', el propio Chávez cobró una falta por el callejón izquierdo; nuevamente Riveros se anticipó y con la de pensar fulminó al petrificado Orozco, a su izquierda.

Superada la polémica del gol invalidado a La Pandilla, Cruz Azul amplió a 1-3 su ventaja. En el minuto 34, Emanuel Villa, el campeón goleador, empujó por el centro. Parecía imposible remontar.

Mas no fue así. En el segundo tiempo, el Monterrey se transformó y al 47', Suazo acercó a los regios, los revivió con un golpe de autoridad. Y cuando parecía que Cruz Azul aguantaría la ventaja, al 70', el recién ingresado Sergio Santana conquistó el empate... ¡3-3! en jugada que empezó el mismo ex atacante de las Chivas.

Dos minutos antes del final apareció de nueva cuenta Suazo, el héroe, quien aprovechó un rebote del meta Corona para empujar la ventaja para los Rayados, por ahora más cerca del título.



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