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Ataca multitud a sospechoso de matanza en Filipinas

18 de diciembre de 2009.

Una enfurecida multitud atacó hoy al principal sospechoso de la matanza de 57 personas en el sur de Filipinas mientras era conducido al Ministerio de Justicia para ser puesto a disposición del juez, informaron testigos y la Policía.

Andal Ampatuan no sufrió heridas graves pero recibió varios golpes y patadas e incluso un reportero le lanzó a la cara una cámara, mientras varias personas se encararon con su abogado, Sigfried Fortun.

Entre los asaltantes había decenas de periodistas, que llamaron asesino a Ampatuan y mostraron carteles con las fotografías de sus 30 compañeros que perdieron la vida en la masacre que supuestamente ordenó el pasado 23 de diciembre el detenido, miembro de un poderoso clan de Maguindanao.

Los hechos ocurrieron a pesar de que 300 policías habían sido desplegados alrededor de la sede del Ministerio en Manila con el objetivo de impedir cualquier acto violento y proteger a Kenny Dalandag, un testigo presencial y antiguo soldado del ejército privado de la dinastía.

El temor a posibles represalias fue tal que el sospechoso tuvo que ponerse un chaleco antibalas.

Ya dentro del edificio, la vista preliminar de los 25 cargos de asesinato contra Ampatuan concluyó en apenas unos minutos después de que el reo no ejerciera su derecho a recurrir las acusaciones, y la primera vista del juicio fue fijada para el próximo 28 de diciembre.

Uno de los presentes en ese momento era Ismail Mangudadatu, cuya mujer y dos hermanas murieron en la tragedia de Maguindanao y quien cree que el objetivo de la misma era impedir que presentara su candidatura a gobernador.

Mangudadatu, cuyo feudo está en la vecina provincia de Sultan Kudarat, quería disputarle el puesto al padre del acusado, del mismo nombre y patriarca de la dinastía.

"Eres como un perro porque ahora estás encadenado", le espetó a Andal Ampatuan Jr. cuando se cruzó con él por los pasillos.

Hace tres semanas, un centenar de hombres armados supuestamente capitaneados por Andal Ampatuan Jr. secuestró a 57 civiles cuando se dirigían a formalizar la candidatura a gobernador de Mangudadatu, enemigo acérrimo del clan.

Los militares que salieron en su persecución descubrieron fosas comunes con los cadáveres, incluidos de personas decapitadas o mutiladas, mujeres con señales de haber sido violadas antes de ser asesinadas, y 30 periodistas de medios locales.

El hijo del gobernador se entregó cuatro días después y cuando diez testigos ya le identificaban como el cerebro de la masacre.

Ante el temor de que los Ampatuan se rebelaran contra las fuerzas de seguridad gubernamentales, la presidenta Gloria Macapagal Arroyo declaró la ley marcial en Maguindanao y detuvo a la mayor parte de la jerarquía del clan, entre ellos al todopoderoso gobernador, conocido como "El Padrino".

El de los Ampatuan es tan sólo uno de los 32 ejércitos privados que operan en Filipinas a sueldo de políticos o ricos empresarios, según admitió la semana pasada el Gobierno, que ordenó disolver todas estas milicias antes de las elecciones del próximo año.



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