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Amenzados nómadas de Kenia por cambio climático

24 de diciembre de 2009.

El estilo de vida tradicional de los casi tres millones de nómadas de Kenia está desapareciendo rápidamente ante las sequías y la explosión demográfica, que podrían terminar con un estilo de vida milenario.

En un distrito especialmente afectado por las sequías un tercio de los pastores nómadas han tenido que asentarse permanentemente porque han perdido demasiados animales.

Cuando Jimale Irobe, de 64 años, era joven guiaba a sus rebaños de vacas y camellos entre la hierba alta. Ahora las hierbas apenas le llegan a los tobillos en la temporada de lluvia y nunca hay suficiente pasto. El ganado no puede alimentarse y las familias nómadas que dependen de su leche y su carne no pueden subsistir.

Por lo que Irobe trata de vivir con la venta de carbón hecho con los árboles de los campos donde pastaban los rebaños de su padre.

"Ahora hay mucha gente y las lluvias no llegan", dijo Irobe, cuya barba no puede ocultar lo huesudas que están sus mejillas.

Cuando los nómadas deciden asentarse retiran los árboles de las tierras cercanas y la hierba para construir casas, los pocos animales que conservan se comen lo que queda del pasto y como ha pasado en la población norteña de Dela el grupo se convierte en una acumulación de personas hambrientas en espera de ayuda.

En vez de vivir en sus casas de paja entre los arbustos y espigados nidos de termita, los nómadas viven en asentamientos improvisados donde el único cobijo son unos domos de ramas que cubren con pedazos de ropa y plástico. Antes comían cabra asada en fogatas. Ahora dependen de la poca ayuda que llega de organizaciones de beneficencia internacionales.

Cuando un periodista de The Associated Press visitó al lugar, Dela Halima Haroun, de 70 años, le suplicó que escribiera su nombre pues pensó que se trataba de un registro para recibir ayuda. Para demostrar cuánto la necesitaba la mujer le mostró su delgado brazo.

El árido norte de Kenia ha sufrido de sequías cíclicas históricamente, pero los residentes de Dela dicen que la temporada seca se ha vuelto más larga y más frecuente. Un estudio realizado en el 2006 por la organización Christian Aid en el distrito de Mandera, no muy lejos de Dela, descubrió que las sequías han aumentado cuatro veces en los últimos años. Al mismo tiempo la población de la región ha aumentado cinco veces desde la década de 1960.

El reporte describía a los nómadas como indicadores del cambio climático, subrayando que su existencia en uno de los climas más secos hace que sean uno de los grupos más claramente afectados por los cambios ligeros en la temperatura y las lluvias. Por ahora un tercio de los pastores en la región de Mandera han perdido completamente a su ganado y se han desplazado hacia asentamientos, según el documento.

Las sequías más frecuentes implican que las familias tienen menos tiempo para recuperar y hacer crecer sus rebaños. Mientras menos lluvias hay, los nómadas caen más en la pobreza, hasta que el hambre y la desesperación los lleva a poblaciones como Dela.

"Ha llegado al punto en el que las lluvias pueden estabilizar la situación, pero no duran suficiente para que haya una recuperación", dijo Martin Karimi de la división de ayuda humanitaria de la Comisión Europea, que desarrolla proyectos para ayudar a que los pobladores almacenen agua. "Además cuando cae la lluvia lo suele hacer en periodos más cortos y de forma más intensa". La tierra arenosa no absorbe las lluvias fuertes, así que se queda en el suelo y luego se evapora.

La agencia humanitaria Oxfam dice que 23 millones de personas necesitan alimentos este año después de que las sequías azotaran Africa oriental y la región del cuerno del continente donde Kenia, Etiopía y Somalia han sido muy afectadas.

En septiembre un reporte del Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias predijo que los efectos mundiales del cambio climático llevarán a 25 millones de niños desnutridos para el 2050,

El resultado será mucho peor para las mujeres como Ladhan Ali, que llegó a Dela en busca de alimentos después de que se murieran casi todos sus animales. Eso no es lo más grave, sino que siete de sus nueve hijos también murieron, pero como no recibió atención medica no puede decir exactamente de qué falleció cada uno. En general Ali cree que fue por una mezcla de debilidad, enfermedad y hambre, excepto el último de sus hijos que no estaba acostumbrado a vivir en una ciudad y murió atropellado cuando corría por una carretera.

Al igual que los casi 3.000 pobladores que viven en Dela, Ali culpa a las sequías y el aumento de la población de hacerle abandonar su estilo de vida nómada. La población en aumento explota más los pastos y el agua y la tierra se degrada con los nuevos asentamientos.

"Antes cuando había poco íbamos a otras partes", dijo. "Pero ahora hay asentamientos por todas partes así que ¿a dónde vamos?".

Dela no existía hace quince años, ahora su población aumenta con cada sequía, dijo el comisionado del distrito Dima Omar. Lo que a su vez está llevando a un cambio en esta antigua estructura social y sus tradiciones.

El panorama no es alentador entre las generaciones futuras que no encuentran importante mantener este sistema. Ninguno de los 210 estudiantes de Dela quiere retomar su vida nómada, dijo el maestro Calvin Mobisa. Quieren ser veterinarios, doctores, científicos y pilotos. La difícil vida por la que sienten nostalgia sus padres no les parece atractiva.

"Se pueden hacer más cosas de las que podían hacer nuestros padres", dijo Ali Noor, que mantiene sus zapatos limpios a pesar del incesante polvo. "No solamente tienes que vivir en las hierbas".



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