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Expansivo poder del narcotráfico

26 de diciembre de 2009.

En una década los cárteles del narcotráfico de México escalaron a la quinta posición del ranking de los grupos criminales del mundo, expandieron sus operaciones a 47 países en 22 delitos, se ubicaron como la mayor amenaza criminal del continente, lograron mayor penetración en los círculos políticos y policiacos del país, profesionalizaron a sus sicarios además de integrarlos en su jerarquía y con ello controlan mayores territorios.

Lo anterior lo afirman especialistas consultados por EL UNIVERSAL y reportes del Departamento de Estado y de Justicia estadounidense.

En el año 2000, las organizaciones criminales mexicanas traficaban 55% de la cocaína que ingresa a los Estados Unidos, y 10 años después envían más del 90% de ésta droga, además de convertirse en el principal grupo que controla la distribución de estupefacientes en territorio estadounidense desplazando a los Colombianos, establecen el “Informe Estratégico de Control Internacional” y el reporte “La Amenaza Nacional de la Droga”, ambos del gobierno de Estados Unidos.

“En estos diez años lo que veo es una expansión de los grupos criminales mexicanos a 47 países que hasta ahora están confirmados, principalmente de la Unión Europea, de Latinoamérica, algunos de África y siete de Asia, en 22 delitos”, dijo en entrevista Edgardo Buscaglia, profesor de Derecho y Economía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Los cárteles mexicanos se ubican en quinto lugar del ranking mundial de organizaciones criminales como resultado de su capacidad operativa, de expansión, patrimonial, de diversificación de delitos, y cuentan además con alianzas táctico operativas con otras organizaciones , explicó Buscaglia, quien además dirige el “Centro Internacional de Desarrollo Legal y Económico”.

Su poderío económico, agregó, es resultado de la base operativa que lograron conquistar en el país.

México es un país institucionalmente capturado por los principales cárteles y fundamentalmente la Confederación de Sinaloa, eso les ha dado un enorme poder patrimonial, y no tienen que gastar tanto dinero en protegerse dentro de México, pues ya tomaron posiciones estables en Coahuila, en Sinaloa, en Chiapas, etcétera, lo que les permitió expandirse a otros países además de convertirse en la principal amenaza del continente”, explicó.

La descentralización desordenada del gobierno federal, que ha provocado su debilitamiento, y la falta de aplicación de la Convención de Palermo en contra del crimen organizado, permitieron la expansión del narcotráfico en los últimos 10 años, comentó.

Descentralización desordenada

Para Edgardo Buscaglia la descentralización del poder federal provocó una fragmentación del sistema político, lo cual ha sido aprovechado por los cárteles, quienes a través de su poder económico han capturado Estados y municipios del país que carecen de controles patrimoniales o de rendición de cuentas.

La infiltración de los municipios del país por el crimen organizado, mediante el establecimiento de infraestructura criminal física en esos lugares, se ubicaba en 34% en 2001 y actualmente la cifra es de 68%, detalló Buscaglia.

“Tenemos un aumento muy grande de la infraestructura criminal que opera en los municipios con las autoridades locales, haciéndole la vista gorda, o sea básicamente no cerrando locales que están dedicados al narcomenudeo, a la prostitución infantil, a la piratería, al contrabando, son todos los tipos de delitos organizados que se han venido expandiendo gracias a ésta captura del Estado”, explicó.

Agregó que la infiltración del narco en los gobiernos locales “es algo que uno ve mucho cuando viaja por el interior, y observa cómo los Estados y los municipios operan en un ámbito institucional carente de controles, y eso genera una continua necesidad para el financiamiento de campañas locales y estatales, que es donde el narco ha venido penetrando con muchísima más facilidad”.

Adicionalmente, expresó, se está observando mayor actividad de grupos criminales mexicanos a través de presencia operativa en todo Centroamérica como nunca antes se había visto, un ejemplo es que parte de Guatemala está básicamente tomada.

En estos diez años, “desde afuera se ve una expansión del tema del narcotráfico en México, también una expansión de su influencia y su poder en Estados Unidos.

En los últimos años se ha observado una expansión mucho mayor de las organizaciones traficantes de México en países como Nicaragua, Guatemala, Honduras”, dijo Maureen Meyer asociada para México de la Oficina de Latinoamérica en Washington (WOLA, por sus siglas en inglés).

“Los cárteles se han hecho tan poderosos que se han convertido en una amenaza para la seguridad de las instituciones de México y cualquier otro país”, explicó a título personal Michael Braun, ex administrador asistente y ex jefe de operaciones de la DEA.

En un reporte sobre los retos que enfrenta la administración de Barack Obama, el director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Dennis Blair explicó que la influencia corruptiva de los cárteles del narcotráfico mexicano y el incremento de su violencia, que los ubica entre las organizaciones criminales más importantes del mundo, impide al gobierno de México gobernar algunas zonas del país.

En tanto, agregó Dennis Blair, éstas organizaciones “han demostrado su decisión y capacidad para atacar a oficiales mexicanos, su liderazgo (del gobierno) y al Ejército”, además de ser una de las más significativas amenazas para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Dueños del tráfico hacia EU

En el año 2000, el Departamento de Estado Norteamericano reportaba en su “Informe Estratégico de Control Internacional” que los cárteles mexicanos traficaban 55% de la cocaína que se consume en ese país, pero en la edición del 2005 el gobierno informaba que el tráfico casi llegaba a 90%.

Para 2005 se informó por primera vez que los servicios de “inteligencia sugieren que los cárteles del narcotráfico colombianos establecieron asociaciones con los carteles mexicanos”, con lo cual las organizaciones mexicanas iniciaron a liderear el tráfico de droga.

En 2009 el mismo reporte ubica a los narcos mexicanos como los responsables del tráfico de más de 90% de la cocaína que se consume en ese país, además de liderear el tráfico de drogas sintéticas, mariguana y heroína.

El Departamento de Justicia estadounidense, en el reporte “La Amenaza Nacional de la Droga”, estableció que a principios de la década los cárteles mexicanos operaban en Estados Unidos a través de pandillas y aliados a otras organizaciones, pero siempre de forma secundaria. En tanto en 2005, el mismo reporte afirmó que “los grupos criminales mexicanos ampliaron su influencia sobre el narcotráfico en Estados Unidos más que cualquier otro grupo”, mientras que los colombianos comenzaron a dejar en los carteles de México el tráfico de droga.

Para el 2009 el reporte destacó que “las organizaciones del narcotráfico mexicanas representan la amenaza criminal más grande de Estados Unidos. La influencia de los cárteles mexicanos sobre los grupos domésticos de tráfico de drogas no tiene rival”.

Casi 10 años después, el Departamento de Justicia dijo en el reporte que “estimaciones de inteligencia indican que la gran mayoría de la cocaína disponible en los mercados de droga de Estados Unidos es traficada por carteles mexicanos a través de la frontera Estados Unidos-México”.

Pero, agregó, que los narcotraficantes mexicanos “controlan la distribución en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos y se fortalecen en mercados que todavía no controlan”.

El reporte dio cuenta de centros de distribución de los cárteles mexicanos dentro de Estados Unidos con instalaciones tipo empresas legales, y además destacó el uso de equipo de alta tecnología que emplean para comunicarse en ambos países y coordinar entregas.

El narcotráfico obtiene ganancias criminales que exceden los 25 mil millones de dólares al año, y físicamente repatrían desde Estados Unidos a México más de 10 mil millones en efectivo al año, dijo Barry McCaffrey, zar antidrogas en el gobierno de Bill Clinton.

“México no está enfrentando sólo peligrosos criminales, sino que está luchando para sobrevivir contra el narcoterrorismo”, destacó.

Al respecto, Buscaglia agregó que la profesionalización de los sicarios y su integración en la jerarquía de los carteles ha provocado en parte el aumento de la violencia en México.

“Los cárteles mexicanos han tomado ejemplos importantes de otros grupos terroristas y criminales en donde han contratado especialistas en cometer diferentes tipos de delitos, servicios por parte de grupos profesionales que les ha permitido actuar con la efectividad que actúan ahora. Entre las alianzas con grupos terroristas se encuentran la organización separatista ETA, de España, en términos de apoyo logístico”, dijo.

El narcoterrorismo

Buscaglia dijo que los carteles mexicanos también pueden cometer actos de terrorismo como lo que sucedió en Morelia, “por lo tanto tenemos que pensar que estos grupos criminales también pueden llegar a evolucionar hacia terroristas, porque en el presente ya cometen actos de terrorismo”.

Sin embargo, detalló, el incremento desproporcionado de la violencia en México tiene su raíz real en la competencia por el control de los Estados para operar 22 tipos de delitos como narcotráfico, secuestro, extorsión, prostitución, trata humana, piratería, contrabando entre otros.

Para Buscaglia actualmente hay estados en el país “capturados por diferentes grupos y eso hace que la violencia aumente. Hay un problema de fragmentación política del Estado, estamos marchando hacia un Estado Fallido y la única solución es implementar la Convención de Palermo: atacar la estructura financiera de los cárteles, combatir la corrupción, generar opciones para que la población no ingrese al narcotráfico y tener una represión inteligente con detenidos a los que se les dé sentencia condenatoria, y no como ahora que sólo 1.8% de los detenidos la tiene”.

El experto aseguró que “la delincuencia organizada nunca desaparece, sólo la puedes contenerla. Un Estado fuerte le impone reglas del juego a la delincuencia organizada, no desaparece, se le contiene para que no actúe en delitos como trata de humanos, armas, trafico de drogas, pero para eso se necesita un Estado fuerte, y no un estado que esté capturado en mayor o menor medida, como actualmente pasa en México”.

eluniversal.com



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