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Asesinan al sobrino del líder reformista iraní, dice asistente

28 de diciembre de 2009.

Las fuerzas de seguridad de Irán mataron a balazos a un sobrino del líder de la Oposición Mir Hussein Musaví en medio de los choques más violentos con manifestantes antigubernamentales en varios meses, dijo un asistente de Musaví. Por lo menos cuatro personas murieron, según los cibersitios de la Oposición y testigos.

Imágenes de video tomadas por un aficionado supuestamente en el Centro de Teherán mostraban a una multitud enardecida cargando a una de sus víctimas, mientras coreaban, "Mataré, mataré a quien mató a mi hermano".

En varios puntos del centro capitalino, los manifestantes se enfrentaron ferozmente con las fuerzas de seguridad, lanzándoles piedras e incendiando sus motocicletas, automóviles y camiones, según se apreciaba en las imágenes de video y en los sitios cibernéticos pro-reformistas.

Hubo manifestaciones en por lo menos otras tres ciudades de Irán.

Un cercano colaborador de Musaví, candidato presidencial en la reñida elección de junio, dijo que su sobrino de 35 años, Ali Musaví, murió a causa de heridas en un hospital de Teherán. El colaborador habló a condición de no ser identificado por temor a represalias del Gobierno.

El cibersitio de Musaví y otro sitio reformista, Parlemannews.ir, dijeron que Ali Musaví murió en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad que dispararon contra los manifestantes. No se sabe si él era una de las cuatro víctimas de las protestas.

Los manifestantes en Teherán trataron de impedir la circulación por los caminos con barricadas ardientes que cubrieron el cielo de un humo negro espeso. Un policía fue fotografiado con el rostro ensangrentado después de ser golpeado por la turba en una calle de barricadas en llamas.

Las protestas comenzaron cuando miles de opositores que gritaban "Muerte al dictador", en referencia al presidente de línea dura Mahmud Ahmadineyad, mientras desafiaban las advertencias de las autoridades de que reprimirían con severidad cualquier manifestación organizada para coincidir con una importante celebración religiosa shii ayer. Los iraníes conmemoraban la festividad de Ashoura, que recuerda la muerte en el siglo VII del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, uno de los santos más venerados por esta rama del islamismo.

Las fuerzas de seguridad lanzaron gas lacrimógeno, hicieron disparos al aire y cargaron bastones en mano, pero no lograron dispersar a los manifestantes. Luego dispararon contra los manifestantes y mataron por lo menos a cuatro, dijeron testigos de los incidentes y el sitio de Internet reformista Rah-e-Sabz.

Los testigos dijeron que una de las víctimas era un anciano que recibió un balazo en la frente y que vieron cómo manifestantes lo cargaban y se lo llevaban mientras la sangre cubría su rostro.

El jefe de Policía de Teherán negó que los agentes hubieran disparado hacia la multitud, a la vez que negaba que sus elementos estuvieran armados.

La Policía había cerrado las calles que llevan al Centro, pero muchos manifestantes lograron superar el bloqueo y sumarse a las protestas.

Más de dos decenas de opositores resultaron heridos, algunos de gravedad, con huesos rotos por los golpes con bastones, según los testigos. Asimismo, hubo violentos enfrentamientos en por lo menos otras tres ciudades de importancia: Isfahan y Najafabad, en la región central de Irán, y en Shiraz, en el Sur.

Los choques fueron los más sangrientos entre las fuerzas del régimen y los opositores reformistas desde las jornadas violentas que siguieron a la polémica elección presidencial de junio. La Oposición dice que Ahmadinejad se impuso gracias a un fraude masivo y que el reformista Mir Hussein Musaví fue el ganador real.

Los periodistas de medios extranjeros no estaban autorizados a cubrir las marchas en la calle Engelab, o Revolución, del Centro de Teherán, por lo que la información sobre las muertes no se pudo verificar de manera independiente. Cerca de allí se escuchaban sirenas de ambulancias.

Los servicios de telefonía celular e Internet funcionaban muy lentamente, como ha sucedido en otras ocasiones cuando hay protestas opositoras, en un evidente intento del Gobierno por limitar la atención prestada a estos sucesos.

Los reformistas han organizado una serie de protestas desde que el domingo pasado murió un importante clérigo disidente, el gran ayatolá Hussein Alí Montazeri, de 87 años. Su muerte le dio nueva energía a las manifestaciones opositoras, que han continuado a pesar de la fuerte represión que se desató tras las polémicas elecciones presidenciales de junio.



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