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Inmigrantes aumentan tensión al sur de Italia

10 de enero de 2010.

La tensión aumenta en la localidad de Rosarno, en Calabria (sur de Italia), donde varios cientos de inmigrantes volvieron a salir hoy a la calle tras las protestas que protagonizaron ayer, llegando a producirse algunos altercados con los vecinos.

Los inmigrantes, en su mayoría africanos, y que trabajan como jornaleros en esta zona, se concentraron esta mañana delante del ayuntamiento para expresar su protesta después de que ayer dos de ellos resultaran heridos al ser atacados por unos desconocidos con un fusil de aire comprimido.

Las escuelas y los comercios de la localidad calabresa permanecieron este viernes cerrados ante el temor de que se repitan los incidentes de anoche, que concluyeron con cientos de coches incendiados y daños en casas y tiendas.

Según informan los medios de comunicación italianos, la concentración de hoy, en la que se han gritado eslóganes contra el racismo, derivó en una manifestación por las calles de la localidad en la que se produjeron algunos enfrentamientos con los vecinos del pueblo, quienes organizaron por la tarde una protesta callejera alternativa.

En uno de esos momentos de tensión, según refiere el diario "Corriere della Sera", un hombre sacó un fusil y llegó a disparar al aire en dos ocasiones desde su balcón para intentar detener el lanzamiento de piedras hacia su mujer e hija, que en ese momento asistían desde la terraza a las protestas.

Como resultado de los altercados que se vienen produciendo en la localidad sureña, seis personas fueron detenidas este viernes por los "Carabinieri" (Policía militarizada), entre ellos cuatro inmigrantes que supuestamente agredieron a varios agentes durante la pasada noche.

Los otros dos arrestados son vecinos de Rosarno que presuntamente intentaron atropellar a varios de los inmigrantes que se manifestaban por las calles de la localidad con un coche y una excavadora.

En declaraciones a los medios italianos, la portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Italia, Laura Boldrini, dijo que es absolutamente necesario "impedir la caza al inmigrante" e iniciar un diálogo con las comunidades de extranjeros.

"Estamos muy preocupados por la situación en Rosarno y por la tensión que aún hoy se advierte en la ciudad", indicó.

"Es importante -agregó- que una situación como ésta sea evaluada por parte de las autoridades en todas sus facetas, desde la explotación de la mano de obra inmigrantes a las condiciones inaceptables en las que son obligados a vivir, así como a la seguridad de los ciudadanos de Rosarno".

Anoche, grupos de inmigrantes salieron a las calles armados con bastones y barras de hierro e invadieron la carretera estatal que atraviesa Rosarno, hechos que terminaron con seis jornaleros hospitalizados y 16 detenidos.

El ministro de Interior, Roberto Maroni, quien ha ordenado la constitución de una unidad específica de agentes de seguridad en el lugar, afirmó hoy en televisión que lo que está sucediendo en Rosarno se debe a la excesiva tolerancia con la inmigración ilegal.

Los inmigrantes, según explica la prensa local, viven hacinados en una vieja fábrica abandonada en condiciones infrahumanas y la mayoría de ellos no tienen documentos y subsisten gracias a los alrededor de 25 euros que se les paga por una jornada de trabajo en los campos.



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