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Javier Corral Jurado
Del dedazo priísta, a la esperanza en el PAN

11 de enero de 2010.

La designación de César Duarte Jáquez como candidato del PRI a la Gubernatura del Estado, es una enorme oportunidad para el Partido Acción Nacional. La decisión de Pablo Cuarón Galindo de participar como pre-candidato del PAN al mismo cargo, es una esperanza para Chihuahua todo. Pretendo argumentar aquí las dos premisas y luego ofrecer una conclusión.

Sostengo que la candidatura de César Duarte coloca al PAN en un mejor escenario para la competencia pues se trata de un candidato sin las características que exige el momento. Hay quienes dicen que sería regresar a los tiempos de Don Manuel Bernardo Aguirre; les respondo que ya quisieran ver esa época por lo menos en el gobierno de Reyes Baeza. Don Manuel no tuvo mucha escuela, pero desarrolló cualidades y sensibilidades que para un político son esenciales, y dispuso para sí del menos común de los sentidos que es el sentido común. Memoria implacable, supo que si las políticas públicas no se encarnan en la persona concreta de carne y hueso, no se pueden medir ni por lo tanto evaluar.

El caso de Duarte es más pre-moderno de lo que muchos se imaginan y no es la honestidad atributo del que disponga un ápice. Es demagogo, por lo tanto falso. El lenguaje no sólo es el reflejo de la cultura y el conocimiento, es la traducción del poco o mucho pensamiento, pero también de la autenticidad personal. Por eso hay que tener cuidado con los que violan el lenguaje, porque el que prostituye la palabra, lo prostituye todo. Leí sus primeras declaraciones con motivo del dedazo que lo ungió en la Ciudad de México –hacía como treinta años que eso no sucedía–, y fue realmente patético, nos regresó al Porfiriato, le llamó al Licenciado Reyes Baeza "jefe político de Chihuahua" y obviamente a todos nosotros sus súbditos. Su lenguaje es anquilosado, fiel reflejo de su manera de ver la política.

Los dos pre-candidatos de los dos principales partidos que obtuvimos el mayor posicionamiento en las encuestas, no estaremos en la contienda. A Héctor Murguía Lardizábal, tras una intensa precampaña en medios, organismos empresariales, seccionales priístas y hacerse de importantes fuentes de financiamiento, lo eliminó el dedazo, de un plumazo. No habrá rebelión, porque lo único que el "Teto" tiene sonoro, es la carcajada.

No avalo la conducta política de Héctor Murguía, ni coincido con sus métodos, pero es evidente que para la contienda constitucional era el candidato de mayor peso, también el más autónomo con relación al gobernador Reyes Baeza. Esa pretendida independencia del "Teto", lo liquidó; porque en Chihuahua, el gobernador no sólo ha sucumbido a la tentación de trascender su sexenio decidiendo candidatos a alcaldes, diputados y hasta al rector de la UACH quiere dejar nombrado en la persona del diputado Fernando Rodríguez Moreno, sino porque un valor fundamental en la negociación con Beatriz Paredes Rangel ha sido la protección de sus espaldas.

En mi caso, y a diferencia de hace seis años, teniendo las mejores condiciones afuera sin mover un sólo dedo, decliné al no encontrar las condiciones necesarias que adentro del partido, me aseguraran un respaldo inequívoco toda vez que resultara candidato. No hay que dejar de observar que esta campaña se realizará en medio de la "guerra" contra el narcotráfico que tiene en nuestro Estado su principal campo de batalla.

Pero también debo admitir que en mi actual responsabilidad pública como diputado federal –para lo que empeñé mi palabra a los panistas y tuve que librar una de las batallas más extraordinarias de mi vida–, encuentro enormes posibilidades de trabajar por Chihuahua y por el país en reformas legislativas necesarias. Ser un legislador activo e influyente, del que los chihuahuenses más allá de partidos o colores, se sientan dignamente representados. Quiero además influir decisivamente con ideas la plataforma electoral que el PAN plantee en el 2012, así como incidir en el ámbito nacional para elegir al mejor candidato o candidata.

Me duele Chihuahua, como debe dolerle a cualquiera de sus hijos bien nacidos, ver a nuestro Estado lacerado por la violencia y bajo el amago, la angustia y la zozobra en que lo han metido las mafias del narcotráfico. Por eso me afligió no haber podido resolver favorablemente mi participación en esta coyuntura tan dramática.

Sin embargo, en las últimas horas nuevos acontecimientos me han regresado el entusiasmo. La decisión de Pablo Cuarón Galindo de participar como pre-candidato a la Gubernatura del Estado, abre la esperanza para Chihuahua todo.

Se trata de una decisión de última hora, pero no por ello, deja de ser valiosa y valiente. Estamos ante un personaje con prestigio, basado en su solvencia moral y en un liderazgo empresarial comprometido con la democracia y con las mejores causas sociales. Su lealtad a Acción Nacional está acreditada en su conducta permanente e institucional, incluso en momentos muy difíciles para él. Su desempeño en 2002 al frente del Fondo Social del Empresariado retrató su capacidad y confirmó su compromiso comunitario que desde hace décadas acredita en Ciudad Juárez.

Cuarón es Licenciado en Administración de Empresas egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en Monterrey, N. L., tiene Maestría en Administración por la Universidad Autónoma de Chihuahua. En 1991, egresó del Programa de Alta Dirección de Empresa AD-2 del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE). Y de 1993 a 1996, fue catedrático de la Licenciatura en Administración de Empresas en el ITESM Campus Juárez.

Cuenta con amplia experiencia en actividades comunitarias, ya que desde universitario participa como presidente de su generación y posteriormente como presidente de la asociación Ex-A-Tec de Ciudad Juárez. En la misma ciudad, fue consejero y vicepresidente de la Cámara Nacional de Comercio y secretario del Patronato que auspicia la Escuela Primaria Colegio Casa Montessori, A.C. Es fundador y Vicepresidente de Estudios Superiores e Investigación de Cd. Juárez, A. C., (Patronato que auspicia el Tecnológico de Monterrey Campus Juárez). De 1992 a 1994, fue presidente del Consejo de Coparmex Ciudad Juárez. Dentro de este mismo organismo empresarial presidió la Comisión Nacional de Vertebración Social, presidente de la Comisión de Federaciones y Centros Empresariales  y Vicepresidente Nacional de 1995 a 1997.

Es consejero de diversas organizaciones de la sociedad civil como: Fortalecimiento Empresarial, A.C. en Ciudad Juárez (organismo que otorga créditos a microempresarios); Fomento de Obras Sociales y de Caridad, A.C. (institución que auspicia el Orfanatorio "Ciudad del Niño"); Programa de Valores en escuelas y empresas del Programa de Reactivación Social (Progreso); Centro Humano de Liderazgo, A.C. (Cehlíder); Fundación Comunitaria Frontera Norte, A.C. y Fondo Unido Chihuahua.

Ha sido invitado a diversos congresos nacionales e internacionales como ponente de temas relacionados con política social, filantropía y desarrollo, responsabilidad social empresarial y liderazgo, entre otros.

No tengo la menor duda de que esta precandidatura reconfiguraría el escenario político estatal de manera contundente, e incluso el escenario nacional, pues recuperar Chihuahua para el PAN daría un impulso vital a nuestra recuperación en el país. Parto de la convicción de que la trayectoria y el perfil de Pablo Cuarón dan  a la contienda en nuestro Estado una real competencia, y nos colocaría en un escenario de triunfo.

En las últimas semanas se fue desarrollando una sensación devastadora para nuestro deber de buscar e impulsar a las mejores personas para el ejercicio del gobierno, trocó la idea absurda de que si no se registraban otros precandidatos, nos teníamos que conformar con lo que hubiera, aunque el esfuerzo fuera testimonial. Se ha ido perdiendo el ideal que nos conminó, no sólo a triunfar, u obtener, sino a decidir lo que responsablemente sea mejor para México.

Pero al surgir la precandidatura de Pablo Cuarón, las cosas toman otro sentido. No he dudado ni un momento en respaldar esa decisión, y apoyaré con todas mis posibilidades la participación de Cuarón. Ayer llamé a los compañeros del partido en el Estado a brindar su apoyo, desechar la mecánica de la opción, y tomar la opción moral.

"La dramática situación por la que atraviesa Chihuahua nos impone el deber moral y político de decidir lo que sea mejor para nuestra entidad, con la generosidad, la inteligencia, y el valor que sean necesarios", escribí en una carta que hice circular por Internet. Pero también he recomendado actuar bajo un sentido de eficacia práctica y de oportunidad política: la designación de César Duarte que he comentado líneas arriba.

El sector empresarial de Chihuahua, angustiado por la ola de crimen y violencia –y desmotivado con la candidatura de Duarte–, puede retirar el apoyo que le ha mantenido al PRI en los últimos doce años con un proyecto como el de Pablo Cuarón porque en ese específico sector, Pablo tiene el reconocimiento de sirios y troyanos.

Ahora bien, la acertada decisión del Comité Ejecutivo Nacional del PAN de abrir el proceso a toda la ciudadanía, se acotó de última hora al imponer el requisito de conseguir 1700 firmas de militantes del Partido para avalar el registro de cualquier precandidato. Aunque esta regla apareció apenas en la convocatoria que se publicó el 4 de enero, es del conocimiento de varios compañeros del Partido que en el caso de nuestro alcalde con licencia Carlos Borruel, esta recolección de firmas empezó desde hace más de un mes y medio, por lo que ha tomado una delantera en conseguir el apoyo de militantes que de haber sabido de la candidatura de Pablo o de otro compañero, quizá no se la habrían otorgado.

El plazo se cierra este domingo a las 8 de la noche, y deben recabarse de militantes en todos los municipios del Estado, en el que ninguno (¡incluídos Ciudad Juárez y la capital!) pueden rebasar la cantidad de 320 firmas.

En las últimas 48 horas se ha producido una intensa movilización de recolección de firmas en apoyo a Pablo Cuarón. Incluso de aquellas personas que habiendo otorgado su firma por otros precandidatos, han decidido voluntaria y convencidamente rectificar su apoyo, haciéndolo por escrito. Ese es, por ejemplo, mi caso. Lo explico.

A petición expresa de Clary Jones un grupo de amigos y compañeros analizamos su petición de ayudarle a conseguir firmas para que se pudiera registrar como precandidato y de esta manera no sólo garantizarle su derecho a participar, sino robustecer la competencia, que finalmente obraría en beneficio del partido y de la campaña electoral.

Personalmente le comuniqué a Clary la noche del miércoles que el grupo había aceptado apoyar su petición para garantizarle lo que Guillermo Luján Peña llamó "su derecho de admisión". También le dije que por la reflexión que habíamos tenido, ese apoyo no significaba ya un respaldo a su precandidatura, pues queríamos conocer exactamente los motivos de su participación y las propuestas que tiene para Chihuahua.

Reconociendo en Clary Jones un perfil fresco, limpio, y de buenas intenciones, tampoco tengo empacho en decir –con profundo respeto y cariño para él, pero con absoluta honestidad hacia mi propia conciencia– que la precandidatura de Pablo Cuarón es mucho mejor que cualquier otra, que tendría mejores condiciones que yo mismo para acercar sectores y apoyos que en mi caso siguen recelosos.

Bien lo dijo Pancho Barrio ayer en una carta que dirigió a los panistas avalando la pre-candidatura de Pablo Cuarón: "cuando las circunstancias parecen más adversas, cuando más negro vemos el panorama, la providencia actúa suscitando a los líderes que el momento necesita".



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