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Obama, al borde de la crisis política

21 de enero de 2010.

La pérdida en Massachusetts del escaño del fallecido senador Ted Kennedy obligará al presidente Barack Obama y los demócratas a corregir su rumbo si quieren evitar un desastre electoral en noviembre próximo, afirmaron ayer expertos.

La demócrata Martha Coakley, fiscal general del estado, no pudo con la campaña de su rival republicano, el senador estatal y ex modelo Scott Brown, que ocupará el escaño hasta 2012.

Eso en un estado de tendencia progresista siempre fiel a Kennedy, quien representó a Massachusetts en el Senado durante 47 años y enarboló la causa de la reforma del sistema de salud durante su carrera política.

Además, Massachusetts no había votado por un republicano en 30 años. Se trata del tercer candidato demócrata por el que Obama se había involucrado personalmente en una contienda y que ha perdido en las urnas: sucedió en noviembre pasado también en Nueva Jersey y en Virginia.

Lo grave para los demócratas es que, ahora, Brown, de 50 años, será el "voto número 41" en el Senado, con el que los republicanos, recurriendo a tácticas parlamentarias, podrán torpedear el debate y votación definitiva de la reforma de salud y cualquier otro proyecto de ley. En el Senado, 60 es el número mágico, de un total de 100, para que el partido que tiene la mayoría calificada o "supermayoría" pueda frenar las tácticas dilatorias de la oposición. La victoria de Brown sólo alimentará el ambiente tóxico en el Senado, porque ha prometido sepultar la reforma de salud, pendiente de ratificación final en el Congreso. Los demócratas del Senado se reunirán para analizar su nueva estrategia respecto a esa reforma, que es la máxima prioridad legislativa de Obama.

Expertos discrepan sobre el por qué de la derrota, pero coinciden en que es una llamada de alerta de cara a los comicios de noviembre, cuando se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 34 del Senado y varias puestos de gobernador.

Para los republicanos, la derrota de Coakley no es una aberración, sino un referendo sobre la reforma de salud y la agenda de Obama, y para los demócratas refleja el descontento de la base de ese partido con Washington.

"Los votantes de Massachusetts enviaron un mensaje a Washington de su descontento con el rumbo del país, en particular la reforma de salud. No quieren la intromisión del Gobierno Federal", opinó Brian Darling, analista político de la conservadora Fundación Heritage.



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