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Haití llora y despide a sus miles de muertos

24 de enero de 2010.

Cientos de haitianos se congregaron ayer para el funeral del arzobispo de la capital, en una inusual ceremonia que simbolizó el duelo colectivo de una nación por los miles de muertos que causó el terremoto del pasado día 12.

En los terrenos exteriores de la derrumbada catedral de Notre Dame de Puerto Príncipe, una multitud de fieles, sacerdotes y monjas se congregó para el funeral del arzobispo Joseph Serge Miot y el vicario general Chales Benoit, que murieron en el catastrófico temblor que demolió amplias zonas de la ciudad costera. “Lo que perdimos no podemos recuperarlo.

No son los ricos o los pobres los que han perdido, estamos todos juntos”, declaró Leon Sejour, un seminarista que había viajado desde la ciudad de Cap Haitien, en el norte del país.

Mientras se retiraba del funeral, el presidente haitiano, René Preval, fue empujado y atacado por personas enojadas por la lenta entrega de ayuda. Algunos jóvenes le pidieron a gritos la renuncia.

Las autoridades haitianas han recogido cerca de 120 mil cadáveres de quienes murieron en el terremoto del 12 de enero, pero la cifra final de muertos podría ser de más de 150 mil.

“Ahora estamos en el proceso de revisar las funerarias para contar, pero eso podría agregar decenas de miles más”, dijo la ministra de Cultura y Comunicaciones, Marie-Laurence Jocelyn Lassegue. Las autoridades han enterrado a los muertos en fosas comunes.

Mientras tanto, al tiempo que la ONU informaba que el gobierno haitiano declaró el fin de la búsqueda de personas con vida bajo los escombros, se informó de un nuevo sobreviviente.

Socorristas franceses rescataron a Wismond Exantus, un hombre de 23 años que estuvo atrapado durante 11 días bajo los escombros de una verdulería luego del terremoto que arrasó la capital. El hombre fue colocado sobre una camilla y le suministraron suero mientras lo atendían los paramédicos franceses.

“Tenía hambre”, dijo Exantus a The Associated Press desde la cama de hospital poco después de su rescate. “Pero cada noche pensaba sobre la revelación de que sobreviviría”.

“La vida no se detiene cuando lo dice un gobierno”, declaró Renou. “Quedan algunas esperanzas, pero se necesitará suerte y la ayuda de Dios porque hay tantos edificios destruidos”.

Las autoridades no han dicho explícitamente a los socorristas que desistan de sus tareas, y algunos equipos seguían removiendo escombros, pero trabajadores de la ONU dijeron que el cambio de enfoque es crucial para atender a miles de personas alojadas en campamentos improvisados que carecen de instalaciones sanitarias. Aunque la entrega de alimentos, medicinas y agua ha mejorado tras los atascos iniciales, está lejos de satisfacer las necesidades y los médicos temen brotes de enfermedades en los campamentos. Los equipos de socorristas internacionales han rescatado a unas 132 personas de los escombros de edificios.

Según los expertos, las probabilidades de hallar sobrevivientes empiezan a disminuir pasadas las 72 horas. Una madre de niños desaparecidos dijo que no podía abandonar sus esperanzas.

“Tal vez exista una posibilidad de que estén vivos”, dijo Nicole Abraham, de 33 años, enjugándose las lágrimas. Dijo que escuchó el llanto de sus hijos —de 4.6 y 15 años— durante dos días después del terremoto. Se han realizado pocos funerales desde el terremoto: la mayoría de los entierros han sido anónimos y sin ceremonias, en fosas comunes en las afueras de la ciudad.



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