Weekly News

La opiniòn de:
Edna Lorena Fuerte
*NADIE ES BIENVENIDO

15 de febrero de 2010.

En Ciudad Juárez ya nadie es bienvenido, se lo dijo bien Luz María Dávila, madre de dos de los muchachos asesinados en Villas de Salvárcar, al Presidente, y se lo hizo extensivo a todos los funcionarios que estuvieron en la reunión de ayer. No podemos darles la bienvenida porque no lo merecen y porque nuestra ciudad ya no recibe con brazos abiertos a nadie, ni a los ciudadanos de a pie que vivimos el día a día de esta frontera, ni a los hijos de esta ciudad que buscan abrirse paso en la adversidad cotidiana, nadie puede ser bien recibido ante esta realidad que nos sobrepasa.

Ante los tres poderes que rigen nuestra ciudad, frente a los más altos mandos federales, fuimos testigos del triste retrato del momento actual, de nuestra ciudad, pero más allá de eso, de la política nacional, de las formas de gobierno, de los personajes que nos representan. En una reunión de más de 7 horas desfilaron los discursos de buena voluntad, los compromisos, los reproches mutuos, aunque todo con el amable tono de los acuerdos políticos, nada de desplantes, nada de subir el tono, y si alguien, como Luz María se atrevió a hablarle de frente al Presidente, a toda la mesa que encabezaba y luego en un gesto más que simbólico, darles la espalda para dirigirse a todos los que estábamos ahí congregados. Esa fue la única voz que hizo la diferencia.

Sobre la reunión plenaria que vivimos ayer en esta ciudad hay mucho qué reflexionar, muchos puntos que deben ponerse sobre la mesa y no se deben dejar pasar si verdaderamente lo que queremos es “reconstruir” nuestra ciudad, si queremos sumar voluntades para que se vuelvan acciones, que es el deseo, pero no el hecho que subyace en lo propuesto ayer. Me permito entonces dividir mi reflexión en breves apartados para abonar en claridad, aunque mi pretensión no es, ni por asomo, agotar este tema que nos tiene a todos más que rebasados.

Conformismo

De la visita del Presidente de la República a nuestra frontera nos queda una sensación bastante amarga, y de las reacciones posteriores se evidencia esta rancia costumbre de conformarnos con muy poco, de sentir que todo se soluciona sólo con que venga el Presidente y se tome la foto con todo el que se le atraviesa en el camino, que se quede todo el día, que prometa regresar, como si por el sólo hecho de su presencia se puedan solucionar todos los problemas que enfrentamos. Sí, la sociedad mexicana somos culpables de la inacción de nuestros gobiernos a falta de exigencias y a fuerza de conformismos añejos. Nuestra historia está repleta de claros ejemplos de cómo la visita de buena voluntad de los funcionarios no trasciende a los hechos y al final, años después, otro funcionario, gobernador o presidente, nos viene a prometer lo mismo que ya le habían prometido a nuestros padres.

Emergencia

En todo lo que se dijo, en las propuestas y los ofrecimientos no hay nada que nos hable de un plan emergente. Absolutamente todo lo que se ofrece está dentro de los linderos de las obligaciones naturales de nuestros gobiernos y sus dependencias: hacer escuelas, centros recreativos, canchas, viviendas, proporcionar seguridad, tratar los problemas de salud pública como las adicciones, y una larga lista de etcéteras, todo ello es lo que deben hacer los gobiernos normalmente, de forma que no puede ser posible que se nos quieran “vender” como novedades o muestras de voluntad acciones que son obligaciones básicas. ¿Cómo es posible que ante la situación que emergencia, totalmente extraordinaria que vivimos, no de hoy, sino de los últimos dos años, nos vengan con soluciones que no tienen nada de emergentes o extraordinarias? No hay, en ningún punto de la propuesta que trae el Presidente un solo punto que admita que Juárez requiere esfuerzos extraordinarias, medidas sin precedentes como la situación que vivimos.

Insensibilidad

El discurso y la actitud de nuestros funcionarios deja mucho qué desear, podríamos enumerar una muy larga lista de muestras de insensibilidad, de absoluta apatía frente a los reclamos, a las necesidades urgentes y a las grandes problemáticas que enfrenta nuestra ciudad. Para muestra un botón: el mismo Presidente dijo expresamente no estar enterado de la situación de los autos legalizados, que proviene de un decreto federal y que ha sido una de las grandes polémicas con impacto en nuestra economía, nuestra seguridad y las relaciones bilaterales. Es inconcebible que si viene a Juárez, el Presidente no pueda estar enterado de un tema tan fundamental como este, que además no fue el único que, sin ningún empacho, dijo desconocer ¿dónde está ese costoso cuerpo de asesores que adosa a nuestros gobiernos, que no puede mantener al tanto de esos asuntos básicos a los funcionarios?

Y que decir del Presidente Municipal que por más rechiflas que recibió, por más gritos de rechazo, no cambió su discurso triunfalista, de falsedad chocante, ni se quitó la ofensiva sonrisa que parece que es el único juarense que la puede portar, quizá porque no tiene idea de lo que sucede en la ciudad.

Inoperantes

La decisión del Gobernador de hacer el “traslado” de poderes a nuestra ciudad, planteada como una medida mediática pues de inicio de anuncia a los medios antes que a las instancias de gobierno correspondientes, parece haber sido el detonador de todo este repentino interés y “compromiso” con la situación de nuestra ciudad. Pero aunque hasta ahora parece ser el único esfuerzo tangible, no queda claro en qué va a contribuir a nuestra situación y si está justificado el enorme gasto que implicará la estancia de los funcionarios estatales en esta frontera, quién cubrirá ese gasto y si ese dinero no estaría mejor destinado a algunas de las muchísimas necesidades que tenemos los juarenses, son cuestiones que pasan por alto.

De nada sirve el mea culpa de unos y otros, si a cambio no nos ofrecen soluciones reales, si sus “planes” no tienen ninguna claridad operativa, si no conocemos las caras de los que harán este trabajo, con lo que nos quedaremos es, nuevamente, sólo con las promesas. Se ha dejado a los líderes de la sociedad civil, que además no sabemos bajo qué criterio se les invitó a participar, y si verdaderamente se trato de una apertura total, o si sólo se invitaron a algunos allegados de los organizadores, como parece ser el caso. Se les ha dejado la tarea de revisar la propuesta presidencial para que el miércoles siguiente se vuelva a discutir en reunión similar a la que vimos ayer.

El punto es que no hay mucho qué discutir en una propuesta tan pobre, tan falta de espíritu, tan magra.

Reconstrucción

No es posible reconstruir una ciudad que sigue destruyéndose, minuto a minuto, desde sus cimientos. En medio del temblor no podemos pararnos a discutir si pintamos tales o cuales ladrillos cuando lo que necesitamos es salvar la vida, salir del terremoto y conseguir que llegue la calma. Nuestras autoridades no admiten que el sismo es constante, quieren negar la destrucción y entonces, en esa lógica, todo ladrillo que se ponga, se seguirá cayendo. Para poder reconstruir, para decir, con ese lema tan pasado de moda de sus campañas electorales de hace unos años, que “todos somos Juárez” primero hay que terminar con la emergencia real en la que vivimos en esta frontera. Nada más absurdo que un foro de reconstrucción en medio de la debacle, se necesita una operación extraordinaria, acciones concretas que devuelvan las condiciones de vida a la ciudad. Claro, nunca hay resultados inmediatos, pero mucho menos los hay si se pretende podar un árbol del que no se tiene ni la semilla en la mano.

Seguiremos en el debate, escuchar no es suficiente, hay que trabajar.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.

Cd. Juárez, Chihuahua 15 de Febrero de 2010



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