Weekly News

La opinión de:
Sergio Armendáriz
*Los gatos pardos

15 de febrero de 2010.

No hago alusión a la popular expresión mexicana que afirma que “…en la noche todos los gatos son pardos…”, aunque no estaría del todo desencaminada con la intención del presente escrito. Me refiero a la famosa expresión del novelista italiano Giuseppe Tomasi de Lampedusa, que en su célebre obra literaria del mismo nombre, propuso llamar “gatopardismo” a toda una actitud ante la vida y la muerte, ante los hombres y las cosas. La expresión susodicha que ha trascendido en el tiempo dice que “…es necesario mover todo para que todo siga igual”, o al menos ese es el concepto popularizado.

Hoy es plenamente evidente el gatopardismo que la clase política mexicana practica en sus intentos burdos de darle continuidad a su rentable dominación sobre la República. En un reciente artículo sobre el tema el escritor Javier Sicilia dice “…Delante de esta promiscuidad política, que sólo parece incomodar a algunos, habría que preguntarse igualmente si realmente existe en el espectro electoral de nuestro país una verdadera izquierda y una verdadera derecha...” refiriéndose a las maromas o piruetas lamentables que actualmente estamos viendo en relación a las alianzas insustanciales que han puesto de moda el PAN y el PRD, formales y no formales.

El proceso evolutivo de los partidos políticos es fatídico, manifiesta la enorme vacuidad en torno a un proverbial abandono de la auténtica formación ideológica de sus siempre escasos cuadros. Hay una orfandad lamentable de principios y valores auténticos, vividos en congruencia dentro de las organizaciones políticas. El presidente del PRD nacional, Jesús Ortega, declara ayer que el problema de las alianzas no es ético sino táctico, una situación de coyuntura permanente, no de estructura ni de historias. Es patético e inútil intelectualmente hablando, el esfuerzo que tanto César Nava como Jesús Ortega hacen para pretextar creíblemente su electorero maridaje o como guste llamársele a su reciente ayuntamiento. De nuevo Javier Sicilia “…Fuera de cierta doble moral que, en el peor de los saduceísmos, es dura hacia afuera –el condón, el aborto, la defensa de la familia– pero laxa al interior –una familia plagada de divorcios y promiscuidades–, el PAN es, en el mejor de los casos –y frente la ausencia de verdaderos pensadores e ideólogos de derecha–, una beata al servicio de los poderes fácticos, del sindicalismo al estilo PRI y del mercado, una beata que los domingos se persigna y bebe agua bendita, para entre semana revolcarse con toda suerte de clientes que le permitan mantener su estatus de virgen escandalizada..” Pues sí y esto se hace especialmente notorio en Chihuahua en el bloqueo conjunto del PAN y el PRD, respecto a la posibilidad de trasladar los poderes a Ciudad Juárez, con todo y lectura de un documento redactado por algún integrante del “gobierno legítimo”, sea lo que sea aun esta cosa política.

Sicilia no tiene desperdicio en sus metáforas “…oportunista, pragmático y corrupto como los hombres y mujeres que se instalaron en el PRI, el PRD es una prostituta que no duda en señalar hacia afuera la inmoralidad de sus contrincantes y sus insostenibles beaterías, pero hacia adentro se revuelca con ellos con tal de mantener su estatus; en síntesis, una prostituta que se exhibe con ademanes de beata populista. Podría afirmarse con pertinencia que el carrusel de los partidos políticos ya exhibe hasta el ridículo su insuficiencia democrática, en Ciudad Juárez y en todo el estado de Chihuahua, observamos palmariamente sus hambres grotescas de poder. Cierro con el autor referido “…En este sentido, las alianzas entre el PAN y el PRD no son, como algunos pensarían, innaturales. Son sólo la lógica del gatopardismo que pretende en su inmoralidad que todo cambie para mantener el statu quo: el del poder al servicio del dinero y de la corrupción. Lampedusa lo dijo mejor: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”; “¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos y, después, todo será igual, pese a que todo habrá cambiado (...) una de esas batallas que se libran para que todo siga como está…” Sin duda, la noche de los gatos pardos del clientelismo electorero, anuncio de la luz de la fuerza necesaria de la democracia liberal, precedida por el ocaso del gatopardismo mexicano.



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