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Profesionistas abandonan Juárez para vivir mejor

15 de febrero de 2010.

Rogelio se despidió de Ciudad Juárez a finales de 2008. Luego de amenazas por extorsionadores que mataron a su hermano David y en medio de una persecución “brutal”, decidió cruzar la frontera para proteger a su familia.

Al igual que Rogelio, cientos de médicos, abogados, maestros, comerciantes y empresarios, fueron obligados a migrar a El Paso, Texas. La inseguridad que vapuleaba a Juárez, que según autoridades obedece a la guerra que sostienen cárteles para controlar el territorio, ya era entonces insostenible.

“Me pedían 100 mil dólares, y más de una vez me buscaron en la constructora que era de mi propiedad”, dice Rogelio, ahora desempleado por falta de papeles y dedicado a cuidar a su niña en su departamento en East Side, para que su esposa, con residencia legal, trabaje.

El 31 de octubre de 2008 varios hombres armados irrumpieron en la oficina de Víctor Hugo Salido, una agencia dedicada al comercio exterior, y a golpes frente a sus empleados, le exigieron 30 mil dólares que acababa de recibir de sus clientes. “Fue un duro golpe. Tuve que reponer ese capital y trasladarme a El Paso”, desde donde maneja sus contactos comerciales en México.

Datos del Departamento de Inmigración y Naturalización en El Paso indicaron que alrededor de 100 mil juarenses, pertenecientes a más de 60 mil familias, han tenido que emigrar en los últimos dos años, debido a la creciente violencia que cambió el estilo de vida de residentes fronterizos del lado mexicano.

Entre los que han tenido que emigrar por miedo y falta de garantías en Juárez están empresarios restauranteros y comerciantes de partes automotrices usadas (yonkeros), así como prestadores de servicios, en su mayoría con elevada capacidad económica.

El abogado Arturo Rodríguez, especialista en asuntos de migración en El Paso, dijo que recibe solicitudes de asesoría de “muchos mexicanos con negocios pequeños” que están intentando venir a Estados Unidos.

Pero también muchos residentes en El Paso han trasladado a territorio estadounidense a familiares que tenían en Ciudad Juárez. Luis Cárdenas, chofer de la compañía Sun Metro en El Paso fue uno de ellos.

Carlos Enríquez, director de la Cámara Nacional de la Industria de Alimentos Condimentados (Canirac), dijo que un centenar de esos negocios tuvieron que cerrar sus puertas por la inseguridad. “Es constante la fuga de empresarios. Aquí llegan a solicitar informes para cruzar la frontera”.

El distribuidor y concesionario de la cerveza Carta Blanca, Federico de la Vega Matthews, decidió irse a El Paso tras reprochar a las autoridades de Juárez falta de capacidad para enfrentar la violencia. De la Vega fue el primero en ofrecer recompensas luego de que asaltaron una tienda de la cadena Superette, de su propiedad. Algunos de sus establecimientos en colonias populares han sido “visitadas” hasta siete veces por los ladrones.

“Anoche otro médico fue secuestrado”, dijo a modo de saludo Leticia Chavarría, una de las muchas doctoras que se quedaron sin empleo por el cierre de maquiladoras luego de 15 años de trabajo. La presidenta del Comité Médico contra la Violencia indicó que muchos de sus colegas emigraron para no ser extorsionados, asaltados o asesinados y 70% de los pacientes que llegaban de Nuevo México y Texas en busca de servicios médicos más baratos dejaron de cruzar por la inseguridad que también repercutió en la industria farmacéutica.



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