Weekly News

La opinión de:
Sergio Armendáriz
* Lágrimas y risas

22 de febrero de 2010.

Sin duda que la tragedia que vive social e históricamente Ciudad Juárez, conmueve hasta lo más profundo de la condición humana, la devastación es de tal proporción que remite a estados permanentemente depresivos y tentados a la violencia como respuesta inmediata. Los ejercicios de consulta ciudadana empujada por afanes electoreros, poco, muy poco podrán rendir como auténticos puntos de encuentro y gestión que signifiquen un cambio cualitativo de importancia y trascendencia en la forma de vincular al poder político y a la ciudadanía civil. Ciudad Juárez y el país en general parecen vivir una tragedia sin redención; políticos, funcionarios, facciones de índole diversa, se confabulan en su ambición mafiosa para ir directamente al abismo; una democracia que amenaza con ser fallida, dado que se asienta en un Estado amagado por la misma posibilidad. El ambiente social es de radical escepticismo; la gente, el pueblo, no creen en los buenos propósitos tardíos por oportunistas, encabezados por los personeros de la clase política de los niveles varios. El régimen político cruje, la sociedad civil inconsistente, dividida y escasamente organizada como para enfrentar la brutal explosión de pendientes históricos, mañas y vicios acumulados en una convivencia insana y cómplice; es la biótica de un organismo carcomido por la metástasis del crimen organizado, la corrupción imparable y el cobijo institucional de los grupos que respiran mafiosidad. Por lo tanto, la interrogante fundamental es: pacto social: ¿entre quienes…?

En el mismo sentido, debe observarse que la visita presidencial de Felipe Calderón resultó tardía, por lo tanto percibida en alta medida como agravio, a la vez crispante de los ánimos encontrados en una sociedad saturada de tensión y, sin embargo, necesaria la mencionada presencia del Presidente de la República en Ciudad Juárez. Sería espléndido que la frontera concitara lo más noble de la energía republicana en tiempo de excepción, el mayor reto para el Estado mexicano actualmente, en pleno desafío a su probabilidad de encallar en lo fallido. Sin embargo, el cretinismo electorero terminará por asfixiar cualquier mensaje promisorio de cambio social para Juárez; truculencias politiqueras saldrán a relucir por doquier, características de la mafiosidad enquistada en el poder político dominante; los dineros a invertir serán acosados por los interesados oficiosos y civiles, que buscarán ser los ganones en el uso de los fondos públicos emergentes, de los cuales habrá que observar cuándo, cómo y en qué momento dejan de fluir. Pobre democracia liberal, embarrada de clientelismo electorero. Para llorar.

En contraste humorístico, observamos en el escenario social de Ciudad Juárez, puestas de comedias tan singulares como por ejemplo el galardonamiento del alcalde de la ciudad, llevado a cabo por un conjunto de presidentes municipales de la República –parece que por 62 de ellos-, que en rimbombancia colegiada decidieron en el D.F. nombrar a José Reyes Ferriz como… ¡!!!! Presidente de la Confederación Nacional de Seguridad Pública Municipal…!!!! En verdad no es fácil discernir si el nombramiento de marras se otorga en razones de las buenas intenciones irrealizadas, o bien en razón del estruendoso y ciertamente histórico fracaso obtenido. A lo anterior, agregue usted la imagen de pícaro humor involuntario por parte del alcalde de Ciudad Juárez para, con todo y ritual de juramentación, asumir en solemne acto de protesta, el honor otorgado.

En la misma óptica, puede encantadoramente contemplarse la jubilosa expansión del populismo asistencialista del corazón, del gobierno municipal, “realizando” los sueños adolescentes de cerca de 200 señoritas quinceañeras, pertenecientes a populosas zonas urbanas de Ciudad Juárez, más aún, la sorpresiva pena de observar al todavía secretario del Ayuntamiento, persona de apariencia seria, con enormes responsabilidades políticas y de administración pública, convertido en una especie extraña de chambelán tardío colectivo, un “padrinazgo” más para la colección impresentable del desprestigiado menú juarense. Ahora advierten en lo inmediato, de la escenificación en el CERESO de un concurso de belleza –desde luego para mujeres-, que tendrá el seductor nombre de “Belleza Cautiva”. De carcajada batiente.



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