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La opiniòn de:
Edna Lorena Fuerte
* MATICES EN LA REFORMA POLÍTICA

1 de marzo de 2010.

Existen diferentes versiones de lo que cada fuerza política considera como pertinente para una reforma política en el país, mientras que la primera que conocimos, dada a conocer y promovida ante el Congreso por el propio presidente Calderón, a partir de ahí han surgido los diferentes “matices” de los partidos ahora opositores, e incluso de algunos sectores del propio partido presidencial. En este momento es de llamar la atención la propuesta de reforma que el PRI ha presentado al Senado como contraparte a la propuesta de Felipe Calderón.

Si bien la propuesta merece diversas consideraciones, y haría falta un análisis mucho más a profundidad de todos los puntos que abarca, lo cierto que hay en primera instancia un asunto que no podemos dejar pasar por alto. El punto número uno de la propuesta versa sobre la creación de una figura, avalada por el más alto orden constitucional, de sustitución de la figura presidencial en caso de “ausencia”, en la que se prevé sea otorgado el cargo al Secretario de Gobernación y turno y posteriormente sea el Congreso el encargado de nombrar a un interino.

Parecería tema ocioso hablar de esto en un país en el que no hemos tenido “ausencia” de ningún presidente en nuestra historia moderna, en donde, por el contrario, la estabilidad, al menos en las ideas, ha dependido de lograr una visión institucional que hace prácticamente intocables e imperecederos a nuestros presidentes; sin embargo, el resultado inmediato de poner este punto a discusión es, precisamente, remover en aguas profundas que tocan algunos de los anclajes más poderosos de la idiosincrasia política nacional.

¿Cómo es leído esto en el contexto actual?, tomando en consideración todos los factores de inestabilidad, los dichos de pérdida del estado de derecho, o los flamígeros señalamientos del “estado fallido”, la suspicacia nunca se hace esperar y es de llamar mucho la atención el que se tome como punto principal y fundamental de una reforma política en nuestro país el considerar uno de los más temerarios factores de desestabilización como es la “ausencia” de la figura presidencial.

Sin embargo, y dejando a un lado esta reflexión, es fundamental que se ahonde sobre la importancia y necesidad de una reforma política que vaya más allá de los intereses partidistas, que verdaderamente contribuya al engrandecimiento de nuestro sistema democrático y que ofrezca verdaderamente nuevas alternativas a nuestro sistema de representación y participación, de tal forma que logremos gobiernos más cercanos a la ciudadanía, más dispuestos y que respondan realmente a las demandas de nuestra dinámica nacional.

En cada una de las propuestas consideradas por las diferentes fuerzas políticas hay puntos muy valiosos que no pueden dejarse de lado, que significan importantes aportaciones al sistema político nacional, pero planteadas de manera aislada y fuera de una consideración profunda de las verdaderas necesidades, no tendrán mucha incidencia real en el panorama. Para eso hay que ir a los problemas de manera frontal: la caduca dinámica de los partidos, la inoperancia legislativa, la incipiente y opaca capacidad de construcción de acuerdos, eso es lo que tiene que resolver una reforma política, y no traernos de vuelta extraños fantasmas que sólo despiertan suspicacia.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.

Cd. Juárez, Chihuahua 1 de Marzo de 2010



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