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Consumo excesivo de licuados y jugos puede provocar desequilibrio nutricional

2 de marzo de 2010.

Omitir de manera cotidiana una de las comidas diarias y sustituirla por licuados o jugos puede poner en riesgo la salud, porque con este hábito se suprimen nutrimentos indispensables para la alimentación, como grasas y proteínas.

El abuso de los licuados puede generar trastornos metabólicos, lo que provoca desde desnutrición hasta obesidad, diabetes mellitus e hipertrigliceridemia, advirtió Juan Gabriel Tenorio Cortez, jefe de Nutrición del Hospital General de Zona (HGZ) número 30 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El especialista precisó que si bien los licuados y jugos proporcionan una buena cantidad de nutrientes, principalmente carbohidratos, vitaminas y minerales, no debe abusarse de su consumo, sobre todo en las llamadas “dietas milagro”, para reducir peso.

Recomendó no basar la alimentación en el consumo de licuados o jugos, sobre todo en el desayuno, porque también se corre el riesgo de padecer desnutrición proteica.

Dijo que éstos pueden ser incluidos en la dieta diaria, aunque la recomendación es que sea tan sólo un vaso de 240 mililitros. Además, debe considerarse el uso de edulcorantes en estos preparados, sea azúcar o miel, cuyo consumo deben evitar quienes padezcan diabetes mellitus o hipertrigliceridemia (aumento de los triglicéridos, factor de riesgo cardiovascular).

De hecho, precisó, ni jugos ni licuados deberían endulzarse, ya que las frutas contienen el azúcar llamada fructuosa, que tiene hasta el 50 por ciento de capacidad endulzante que el azúcar melaza (de caña) por lo que resulta innecesario, así que el uso de un dulcificante debe ser siempre con moderación.

Especificó que lo ideal es incluir el jugo o licuado como parte de la dieta. Si se trata del desayuno, por ejemplo, beber el preparado, pero consumir también cereal, otra fruta (sin licuar) o verduras y, por supuesto, evitar los productos industrializados con elevados contenido de grasas y azúcares simples.

Dado que por diversas razones el consumo de frutas y verduras en la dieta diaria del mexicano es muy bajo, el especialista destacó que los licuados permiten una mayor ingesta de vitaminas y algunos minerales. Sin embargo, recomendó que en lugar de ponerlos en licuadora o exprimidor, se consuma la fruta como tal para aprovechar el contenido de fibra, que ayuda principalmente a un buen proceso digestivo.

El nutricionista del Instituto Mexicano del Seguro Social sugirió que las personas que llevan a cabo las denominadas jugoterapias, muchas de ellas utilizadas para intentar bajar de peso, lo hagan bajo supervisión médica porque podrían verse afectados por niveles altos de glucosa (hiperglucemia).

Finalmente, recordó a quienes gustan de consumir licuados y jugos: lo que ayuda a mantener una mejor condición física, además del ejercicio, es la alimentación sana en su conjunto.



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