Weekly News

Nueva York vive otro escándalo

7 de marzo de 2010.

Hace dos años, fue Spitzer; ahora, la gente pide la cabeza de Paterson

Hace apenas dos años, David Paterson juraba el cargo sobre la Biblia como el primer gobernador afroestadounidense en el estado de Nueva York.

Paterson marcaba así un hito, en este estado salpicado por los escándalos de sexo, poder y corrupción y que puso sus esperanzas en un político que simbolizaba el relevo generacional de una dinastía de políticos demócratas que emergieron desde el Harlem neoyorquino, la cuna del movimiento negro de reivindicación y protesta, para defender los derechos de las minorías.

Hoy, el legado político que representaba Paterson, invidente y de 54 años, se ha ido por la borda en medio de un escándalo de encubrimiento y corrupción que le ha obligado a renunciar a la reelección y que incluso podría obligarlo a dejar el cargo.

La trama es más propia de una banda de gángsters y tiene como protagonista al leal ayudante de Paterson, David Johnson. Cuando la novia de éste, Sherruna Booker, lo amenazó con demandarlo por maltrato y violencia, Johnson solicitó la intervención de Paterson, quien ni tardo ni perezoso ejerció sus influencias para encubrir a su asesor. La historia de la mediación del gobernador jamás habría salido a la luz de no ser porque los reporteros de The New York Times decidieron husmear en el asunto y revelarlo.

Desde entonces, el equipo de Paterson ha hecho hasta lo imposible para que Serruna Booker modifique su versión y asegure que todo ha sido producto de un malentendido. Las presiones ejercidas contra esta mujer de 40 años y madre soltera de dos hijos, la han obligado a buscar refugio en un lugar que sólo conoce su familia.

Regalos sospechosos

Para colmo, la Comisión estatal de Integridad Pública acusó el miércoles a Paterson de violar la legislación ética estatal al haber aceptado entradas gratis para ver en el campo el primer partido de los Yankees en las recientes series mundiales de beisbol.

A pesar de que Paterson se defiende como gato panza arriba y asegura que se mantendrá en el cargo hasta agotar su mandato, el reverendo Al Sharpton, uno de los líderes históricos del movimiento de los derechos civiles, encabezó un cónclave para sopesar la posibilidad de demandarle al gobernador su renuncia.

“Las presiones aumentan conforme pasan no los días, sino las horas. Es como la metáfora del camello al que se le siguen acumulando los fardos de heno sobre el lomo y repentinamente sus patas ceden bajo el peso”, consideró Douglas Muzzio, analista político y profesor en la Universidad de Nueva York.

En la última semana, tres funcionarios cercanos a Paterson presentaron ya sus renuncias, y el propio gobernador tuvo que reconocer que las circunstancias no le favorecían como para insistir en buscar la reelección.

Hace exactamente dos años, el ex gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, renunciaba al cargo por haber contratado los servicios de prostitutas con cargo al erario. Como si se tratara de una maldición, el escándalo ha vuelto a tocar a las puertas de la gubernatura para dejar a Paterson al borde de la renuncia.

“La gente no quiere que se produzca todo este caos en Albany, pero las cosas han llegado a un punto en el que la mayoría prefiere que Paterson presente su renuncia”, consideró Lee Miringoff, analista y director del Colegio Marista de Nueva York, en alusión al creciente número de electores que creen que es el fin de trayecto para Paterson.





Descarga nuestra nueva App para iOS y Android



Comentarios



Publicidad

Compartir en redes sociales



Juarez independiente


 

Diseño de Aplicaciones Móviles