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Atentado en Colombia

25 de marzo de 2010.

Un atentado con coche-bomba que causó ayer nueve muertos y 50 heridos en la ciudad de Buenaventura, el más grave de los ocurridos en Colombia en los últimos años y cuya autoría se desconoce, ensombreció la campaña para las presidenciales del mes de mayo, y se produjo a días de la esperada liberación de dos rehenes de las FARC.

La fuerte explosión, que generó escenas dantescas en el centro de esta ciudad portuaria del Pacífico, con cadáveres y heridos esparcidos entre las construcciones destruidas, se registró hacia las 9:25 hora local frente a la Alcaldía y la Fiscalía.

El ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, quien regresó de su viaje a Lima, la capital peruana, calificó la acción terrorista como una masacre y ofreció una recompensa de unos 150 mil dólares para quien entregue información sobre los responsables del hecho. “Tenemos muy buenas pistas”, subrayó.

El ministro criticó que las FARC “piden acuerdos humanitarios y se muestran ante el país como borreguitos”, pero “al mismo tiempo planean acciones terroristas contra la población”.

Silva dijo a periodistas que la gestión humanitaria que permitirá el regreso del cabo Pablo Emilio Moncayo y el soldado Josué Daniel Calvo está en manos de la Cruz Roja Internacional. La liberación ocurriría entre sábado y domingo, se ha dicho.

Mientras fuentes militares y gubernamentales acusaron a la milicia urbana Manuel Cepeda de las FARC del atentado, la Fiscalía tiene otras dos hipótesis que apuntan al grupo paramilitar Los Rastrojos y a guerras entre bandas de narcotraficantes.

Abren indagación

Las primeras investigaciones apuntan a que el vehículo, con 40 kilos de explosivos, fue activado al paso de un automotor policial, por lo que un uniformado murió y varios resultaron heridos.

El gobernador del departamento de Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía, aseguró que Buenaventura “en los últimos dos años venía registrando una disminución importante en los indicadores de violencia (...) pero hechos como éste son un traspié” . Abadía vinculó a las FARC con el ataque, al asegurar que el objetivo era desestabilizar el proceso electoral que desembocará el 30 de mayo en las presidenciales, cuando se celebrará la primera vuelta para designar al sucesor de Álvaro Uribe.

Pero el fiscal general, Guillermo Mendoza, tiene más hipótesis: los autores podrían haber sido las FARC, el grupo paramilitar Los Rastrojos, que se habría vengado del reciente decomiso de un alijo de coca, e incluso pudo obedecer a vendettas entre narcos.

“Por el lugar que se colocó la bomba deja la impresión de que se trató de una retaliación contra la Policía y la Fiscalía”, dijo Mendoza, sin señalar a un culpable.

El fiscal recordó que el defensor del pueblo, Volmar Pérez, había alertado semanas atrás del riesgo de hechos violentos por la presencia de grupos ilegales en esa ciudad. Buenaventura es feudo de rebeldes, paramilitares y narcotraficantes por su estratégica salida al Pacífico, lo que la ha convertido en una ruta importante de la droga que se dirige a México y Estados Unidos.



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