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El futuro está en las carreras híbridas

1 de abril de 2010.

En los últimos años los avances científicos provocaron que se den pasos entre la "ficción y la realidad" para crear "carreras híbridas" en las universidades mexicanas y formar así a los "profesionales del futuro" en áreas como nanomedicina, ingeniería molecular, bioquímica-diagnóstica, desarrollo comunitario, agronegocios, energías renovables, planeación territorial, administración de pequeñas y medianas empresas; o bien, en asuntos emergentes como la protección civil y la seguridad pública.

Ahora se requiere que los abogados sepan más de anatomía, de genética y del lenguaje molecular, lo mismo que de matemáticas e ingenierías o de relaciones exteriores, coinciden autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

El "argumento vocacional" de elegir una carrera del áreas de las ciencias sociales porque "no les gustan las matemáticas" deberá quedar atrás.

"Hoy los especialistas en las áreas de las humanidades necesitan saber mucho de más de matemáticas, así por ejemplo un economista que no sepa matemáticas no es un profesional completo", asegura Roberto Rodríguez, investigador del Instituto de Estudios sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.

"En el futuro quienes no tengan herramientas matemáticas o científicas tendrán enormes desventajas para la empleabilidad", agrega.

El Instituto Nacional de la Evaluación para la Educación (INEE) dio a conocer que ocho de cada 10 jóvenes que ingresaron al bachillerato tienen "dificultades" para resolver operaciones matemáticas sencillas, puesto que al evaluarlos obtuvieron calificaciones de "básico" y "por debajo del básico". De igual forma, su nivel de aprendizaje en biología ubicó a 87% de los egresados de secundaria en esos dos niveles de calificación.

En la nanomedicina los profesionales pueden llegar a encapsular un medicamento y a través de dispositivos, del tamaño de una milésima de grosor de un cabello, se puede inyectar -por ejemplo- el centro del cerebro cuando hay un tumor canceroso. El propósito es que se libere el fármaco de forma gradual.

Es el tipo de trabajo que realiza Tessy María López, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana y del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán", y que en el ejercicio profesional requiere de la física, la química, las matemáticas y la computación, explica la científica.



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