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Busqué debajo de la cama, dice niñera

7 de abril de 2010.

Esa mañana sólo dos voces gritaban por Paulette: las de las hermanas Érika yMartha. Sus padres estaban ahí, en el departamento de Interlomas:

“La señora Lisette, dormida, y el señor Mauricio como si no escuchara lo que le decíamos, que la niña no aparecía”.

En entrevista Érika y Martha Casimiro, niñeras de Paulette, dan su versión de lo ocurrido.

“El lunes entré a la recámara de Paulette para despertarla como lo hacía todos los días; no estaba. Busqué debajo de la cama, en los closets, en el baño de su cuarto; enseguida escuché la voz del señor Mauricio en la cocina, fui a buscarlo. Le comenté que la niña no estaba en su cama ni en su cuarto. Fui a la recámara de mi hermana para preguntarle si Paulette estaba con ella. Comenzamos a buscarla entre las dos”, recordó Érika, quien junto a su hermana y los papás de Paulette fue arraigada casi una semana mientras se buscaba a la niña.

“Regresé con el señor Mauricio, me indicó que revisáramos bien; mientras tanto, él permanecía aún en la cocina. ‘Ha de estar por ahí, búsquenla bien’, decía, ‘quizá se bajó a los juegos, o está en el jardín, a ella le gustan mucho los juegos, vayan abajo, a la alberca, al gimnasio, pregunten a los vigilantes, a los jardineros, suban a cada una de las torres, busquen por las escaleras, suban hasta el piso 15, pregunten en cada departamento’, iba indicando el señor Mauricio, aún desde la cocina, y sin mayor intento de buscar. Después de un rato nos alcanzó abajo”, afirmó Érika en su casa en Pueblo Nuevo, Villa del Carbón, donde se fueron una vez liberadas.

Las niñeras obedecieron: continuaron buscando.

“Volvimos a recurrir al señor y nos dijo que le avisáramos a la señora; toqué a la puerta, ella no respondía; después, ya desesperada, entré sin tocar a la recámara.

Le hablé más de tres veces, pero la señora Lisette no contestaba; cuando finalmente despertó y supo que su hija no estaba, se levantó y se sentó a la computadora mientras fumaba un cigarro y tomaba café, y lo único que me decía a lo largo de los días posteriores a su desaparición era que no me preocupara, que la niña iba a aparecer en cualquier momento, que Paulette estaba bien. Yo los veía tranquilos, muy tranquilos”, dijo Érika.

“Pasaron aproximadamente 30 minutos antes de que la señora reaccionara; después de un largo rato, el señor Mauricio comenzó a buscar con nosotras. Después la señora bajó al vestíbulo y pidió que se revisaran las cámaras, que se hablara con el administrador, pero estaba tranquila, no era una mujer violenta, sino más bien su reacción fue la de no darle importancia a lo que estaba ocurriendo”, continuó Martha Casimiro.

Cuando se avisó a las autoridades, Martha y Érika se sintieron amenazadas.

“La Policía nos interrogó exhaustivamente, insistían en que dijéramos la verdad: una verdad que desconocíamos. Nos separaron, no permitieron que entráramos a nuestras recámaras, nos quitaron celulares, la señora entró al cuarto y tomó nuestras carteras. Nunca nos explicó por qué lo hizo. No las hemos recuperado. La familia jamás nos ofreció asesoría, el que nos ha ayudado es mi primo Salvador, que acaba de recibirse como abogado.

No fuimos convocadas al velorio ni al sepelio, pero eso sí, cuando salimos del arraigo la mamá de la señora Lisette y ella nos insistieron, casi ordenaron, que teníamos que irnos con ellas, pero a esa casa no volvemos.

Esa familia nos ha dado la espalda”, dijo Martha.

Martha reprochó que se haya sospechado de ellas, y también manifestó su desconcierto por el lugar donde encontraron el cuerpo de Paulette.

“¿Cómo pudieron sospechar de nosotras que éramos tan apegadas a Paulette? Debajo de la cama no cabía un cuerpo, y no sólo yo, sino cientos de personas entraron a ese cuarto revisar. ¡Cómo es posible que haya aparecido su cuerpo ahí, debajo de la cama, si yo revisé mil veces y no, ella no estaba ahí!”.



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