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Nuevo Gobierno asume el control de Kirguizistán

9 de abril de 2010.

El Gobierno provisional creado por la Oposición asumió ayer el control político y militar en la antigua república soviética de Kirguizistán tras derrocar al presidente, Kurmanbek Bakíev, quien no renuncia al poder, pese a que Rusia le ha dado la espalda.

"Bakíev ya no es el presidente del país. Rosa Otunbáyeva es la jefa del Gobierno provisional. El Parlamento ha sido disuelto", afirmó ayer el opositor Temir Saríev, viceprimer ministro del nuevo Ejecutivo.

Saríev aseguró que las nuevas autoridades de Kirguizistán "controlan la situación en todo el país" centroasiático, con la excepción de la región suroccidental de Jalal-Abad, donde se encuentra Bakíev.

"Jalal-Abad es una décima parte del país y nosotros controlamos el resto. No permitiremos una guerra civil" entre el Norte y el Sur, advirtió.

A su vez, Otunbáyeva, que también protagonizó la Revolución de los Tulipanes de 2005, aseguró que las Fuerzas Armadas se han pasado al bando de la Oposición, pero que Bakíev no tiene intención de renunciar.

Mientras, Bakíev rompió su silencio para subrayar que no dimitirá, aunque admitió: "no puedo influir en la situación en la república", de 5.3 millones de habitantes y limítrofe con China.

"Anuncio que, como presidente, no he renunciado, ni renunciaré a mis facultades", señaló Bakíev en un comunicado difundido en Internet, ya que la Oposición controla la televisión pública.

El depuesto mandatario calificó la toma del poder la víspera por parte de la Oposición de "intento de Golpe de Estado" y, seguidamente, denunció que "fuerzas externas" estuvieron detrás de su derrocamiento, en velada alusión a Rusia.

Al mismo tiempo, dijo que está "dispuesto a asumir la responsabilidad por los trágicos sucesos, si la culpa es demostrada mediante una investigación objetiva e imparcial, sin escudarse en la inmunidad presidencial".

Al respecto, Saríev adelantó que las nuevas autoridades procesarán a Bakíev y a otros dirigentes depuestos por haber ordenado disparar la víspera contra los manifestantes que intentaban asaltar la sede del Gobierno en Biskek.

Según el Ministerio de Sanidad kirguís, al menos 75 personas murieron, la mayoría por impacto de bala, y un millar resultaron heridas durante los violentos choques la víspera entre Policía y Oposición en la capital y otras ciudades.

Por otra parte, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, llamó ayer por teléfono a Otunbáyeva, en lo que representa un claro espaldarazo a las nuevas autoridades kirguises.



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