Weekly News

La Opinión de:
Edna Lorena Fuerte
Frontera y petróleo, la batalla verdadera

11 de abril de 2010.

El reciente anuncio del Presidente de los Estados Unidos Barack Obama que autoriza a tres de las grandes empresas petroleras de este país a la construcción de pozos petroleros para la explotación de los yacimientos que se encuentran en la frontera con nuestro país en el Golfo de México es un anuncio de la mayor trascendencia al que parece que nuestras autoridades no están considerando en su justa dimensión, pues no sólo implica una modificación sustantiva en la política que ha privado respecto a los yacimientos transfronterizos, sino muestra una muy restrictiva visión de cooperación binacional en este tema.

En el camino y en una muestra más de la completa ineficacia de nuestros encargado de la política externa, las autoridades nacionales, pasando desde el Jefe del Ejecutivo, por la Cancillería, la Secretaría de Energía y PEMEX, han quedado rebasadas por el tema y no han sido capaces de marcar una postura clara frente al aviso del presidente Obama, y se han quedado en tibias declaraciones que prometen estudios y análisis posteriores para ver la “viabilidad” la explotación de esas reservas y que, claro, hay “pláticas” con las autoridades estadounidenses para revisar las posibilidades de cooperación en este tema.

Es decir, lo que vemos del lado norte de la frontera es una estrategia de ataque frontal, sin miramientos y por encima de cualquier consideración de política exterior mientras, de este lado, sólo vemos torpes titubeos que no dan importancia al tema y, como ya es costumbre de nuestros gobiernos, quieren vendernos la idea de que todo está bien con la estrategia de no darle importancia a las cosas y simular que se está haciendo algo al respecto, cuando lo que es más que evidente es que están siendo rebasados por las circunstancias.

La explotación petrolera en la frontera norte está normada por un acuerdo bilateral firmado por primera vez en 1978 y ratificado luego en el 2000, y aunque es un documento muy sucinto, en él se abre la posibilidad de la existencia de reservas comunes, aunque no se hace explícita la forma de su explotación, que es justamente el tema que ahora debería estar ocupando activamente las negociaciones entre nuestra cancillería y la de los Estados Unidos, pues el asunto ya ha adquirido la calidad de foco rojo si tomamos en cuenta que los vecinos ya preparan perforadoras y nosotros ni siquiera sabemos a ciencia cierta qué hay debajo de esas aguas nacionales.

Incluso, la discusión ha llegado al punto de cuestionar los límites fronterizos del Golfo de México, que es un tema de absoluta soberanía, que se conecta con la importancia que está dando el gobierno de Estados Unidos al respeto a nuestra Nación y qué tanto nuestro gobierno es capaz de “darse a respetar” por decirlo de alguna manera, para que se cumplan las normas de convivencia internacional debe haber una polaridad de fuerzas que defienda sus propios intereses a la vez que es capaz de la construcción de acuerdos.

Es un escándalo del más alto nivel el que enfrentemos una soterrada afrenta a la soberanía y a nuestros, ya a la baja, recursos energéticos sin que veamos una reacción significativa de los encargados de la política exterior de nuestro país. Mientras mueven sus piezas con tanta calma, las transnacionales del petróleo en el norte comienzan a trabajar a favor de sus intereses mientras nosotros estamos dormidos en nuestros laureles. En un momento tan crítico de nuestra economía, y si recordamos los incansables argumentos que sustentaron la pírrica Reforma Energética impulsada a comienzos de este sexenio, no queda más que preguntarnos por qué no se concentra nuestro gobierno en hacer un acuerdo ventajoso de explotación y traernos algo más de esa abundancia petrolera que desperdició el primer mandatario azul.

Los hidrocarburos no son eternos, ni renovables, ni están por todo el mundo, la mínima lógica llama a su máximo aprovechamiento, esa es la batalla en la que deberían concentrarse los esfuerzos de nuestro gobierno, una batalla que puede traer muchas ganancias, empleos y dignidad a nuestra frontera, y no el estado de sitio que nos ha traído hasta ahora la guerra prioritaria del Gobierno Federal.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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