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La opinión de:
Sergio Armendáriz
Juárez libre

19 de abril de 2010.

Se ha venido reflexionando por distintos sectores de opinión en Ciudad Juárez, sobre la posibilidad de convertirla en “zona libre o franca” para favorecer los procesos de intercambio económico, propiamente comercial, y de esa manera descargarla de aranceles o impuestos que inhiben la aceleración del crecimiento competitivo. Sin duda que es una alternativa que de tiempo atrás se visualiza como atractiva para fortalecer una vocación productiva, que hoy más que nunca, se ve vapuleada y confundida por las circunstancias de inseguridad y crisis económica que en conjunto han conformado un cuadro social de desaliento y zozobra.

La perspectiva tradicional de la administración pública está anclada en una visión reduccionista que privilegia unilateralmente lo económico por encima de toda otra variable de intervención social. En ese mismo sentido, el enfoque dominante ha consistido en priorizar el fomento de lo sectorial por encima de lo territorial, esto es, de lo concerniente a la gestión del desarrollo local, dada la postura ancestral de darle mayor relieve a la óptica administrativa centralista que la verdaderamente descentralizada con énfasis en lo regional y lo local, siendo esta dimensión espacial la que da concreción a la vida humana.

Claro que es de suma importancia encontrar la clave económica para darle probabilidades de sobrevivencia a una zona fronteriza devastada, es lo menos que los gobiernos y los diversos sectores productivos deben tener ante sí como obligación fundamental. Sin embargo, el problema es multidimensional, exige en ese sentido un enfoque de inteligencia estratégica que considere los ámbitos no solamente productivos, parcialmente económicos, sino a la vez con una perspectiva de acción sistémica, a otros segmentos de integración colectiva tales como el desarrollo social, incluyendo en ese sentido a la educación, a diversos tipos de servicios de asistencia pública, a la cultura, y por supuesto a la política concebida como instancia gestiva de coordinación de recursos y voluntades.

Mucho hay que decir también de la condición de desarrollo transfronterizo mas allá de lo industrial y comercial que implica de primera impresión el asunto de la zona libre o franca; las oportunidades compartidas por la contigüidad binacional son indudablemente un permanente potencial de cambio y desarrollo social.



Es necesario enfatizar que en Ciudad Juárez desde hace prácticamente una década, existe el instrumento en construcción para la planificación competitiva y en bienestar de la sociedad fronteriza; hago referencia al Plan Estratégico de Juárez y a su etapa de operatividad llamada el Pacto, que cuestiones partidistas metidas entre paréntesis, significa un valiosísimo instrumento de intervención social para el desarrollo integral y armónico.

En tal dirección, se hace necesario recordar lo que el Pacto ha denominado de manera muy puntual y acertada, los pendientes de Juárez: Respeto a la ley; ciudadanos conscientes de sus derechos y respetuosos con sus obligaciones; compromiso activo con la participación ciudadana en la elaboración e implementación de políticas públicas; evaluación de la eficiencia, eficacia y calidad de la función pública; profesionalización de las funciones públicas; transparencia, integridad y rendición de cuentas y, líderes ciudadanos y del gobierno ejemplares en el servicio.

La vocación productiva necesita enmarcarse en una vocación social fundante. No bastan las buenas elaboraciones de políticas públicas económicas, industriales o comerciales, si no les precede una inteligencia estratégica que posea una visión integral del contexto en el cual cobrarían vigencia las potenciales políticas públicas sectoriales.

Insisto en ese sentido, es tanto o más importante, la percepción territorial que la sectorial, dado que el desarrollo, más allá de la consideración del simple crecimiento, exige una interpretación cercana a la espacialidad local, sin olvidar por supuesto, la importancia de la sectorización de mayor amplitud acompañada de procesos temporales diversos.

Ciudad Juárez requiere de la refundación de su vocación social, cultural y naturalmente, también política. Las medidas económicas para hacerla “zona libre”, serán lastimosamente insuficientes, si a la vez no se piensa en el emblema liberal de sus orígenes históricos.



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