Weekly News

La opinión de
Edna Lorena Fuerte
Pecar de Ingenuos

26 de abril de 2010.

La ingenuidad no es exactamente una forma de ignorancia es, mejor dicho, un estado de inconciencia aun con los ojos bien abiertos a las cosas, es confiar, creer, soñar, con objetivos inalcanzables. Pecar de ingenuos es ser responsables de esa falta de claridad en el criterio. Joaquín Sabina, famoso cantautor español que visitó nuestro país en gira artística estos días, acusó al presidente Felipe Calderón de ingenuo en su afán de combatir al crimen organizado en una guerra sin cuartel.

Le llamó así por creer que podría ganar en esa guerra y por arrastrarnos a todo el país en medio de esa ingenuidad. El criterio del cantante extranjero, que sin duda habla a título personal y no refleja ninguna opinión institucional, ni de su gobierno, ni de su país de origen, ni siquiera realmente de algún sector social. No, es la opinión de un ciudadano más, extranjero y famoso, eso sí; pero sus palabras parecen haber sonado más fuerte que sus canciones en el auditorio más grande, llegaron a Los Pinos y desde ahí le citaron, le invitaron y le dedicaron la tarde entera de la agenda de un Presidente que, vaya si lo sabremos los mexicanos, debe estar muy ocupado.

Sobra decir que todas las opiniones son válidas, que toda persona sea ciudadano de este país o extranjero tienen la libertad de decir en lo público o lo privado lo que, discúlpeseme la expresión, le venga en gana; sin embargo, las repercusiones de esos dichos no hablan de quién los emite, sino de quién actúa en consecuencia, entonces realmente el problema aquí no es si el afamado cantante dijo tal o cuál cosa y cuáles fueron las motivaciones que le llevaron a ello, la cuestión fundamental es la reacción.

Por qué nuestras autoridades, no sólo el Presidente, sino todo su equipo de trabajo, y de pasó el círculo fundamental de su Gabinete, encabezado por el propio Secretario de Gobernación, han considerado estas declaraciones tan importantes como para ofrecer una comida en la propia Residencia Oficial, motarse en el papel de anfitriones y armar todo un revuelo mediático entorno a este personaje. Finalmente la tarde, se dice, terminó bohemia, Joaquín Sabina los deleitó con parte de su repertorio, convivieron amigablemente y las declaraciones posteriores nos saben a falsedad.

Al salir de Los Pinos, desde la camioneta que lo llevaba, Sabina declara a los reporteros de la prensa nacional e internacional una frase contundente: ?el ingenuo he sido yo?, luego, claro, reconoce la labor del Presidente y su gobierno en la lucha contra el crimen, y luego, también claro, deja entrever que su opinión sigue siendo la misma, pero que eso no quiere decir que no ?respete? a las autoridades de este país. Se doblaron las manos, se moderaron las críticas a favor de no sabemos qué argumentos y negociaciones, o sólo por la norma social que dicta el ser ?amable? con los anfitriones.

Lo cierto es que ni Sabina, ni el Presidente y su gobierno muestran una pizca de ingenuidad en todo esto, hay mucho cinismo, mucha falsedad, muchos dobles discursos y demasiado maquillaje en los rostros de los actores. Los únicos que hemos estado pecando de ingenuos desde hace mucho somos los ciudadanos, pues somos quienes vivimos y padecemos la cruenta realidad y aun así, seguimos confiando, seguimos esperando a que las autoridades tomen las riendas, seguimos demandando soluciones en donde es evidente que ni siquiera hay el interés por las problemáticas que nos agobian.

Por qué nuestro Presidente puede dedicar toda una tarde de su agenda a una figura del espectáculo y no ha podido recibir, desde hace muchos meses a los padres de la guardería ABC de Hermosillo cuyos hijos fueron víctimas de la corrupta falta de normatividad; por qué a Juárez nos han llegado siempre tardes las atenciones cuando los hijos de esta ciudad siguen muriendo en medio de esta guerra, por qué en asuntos fundamentales de la vida nacional no tenemos ni siquiera una declaración institucional durante semanas, por qué vivimos en el abandono constante de la autoridad, en el desgobierno. La respuesta es sencilla, no seamos ingenuos, porque para los personajes que encabezan nuestro gobierno no somos prioridad. No estamos invitados a la mesa del Presidente, no tenemos la menor importancia en su agenda.

Día de la Tierra

El 22 de abril, desde hace más de 4 décadas, se celebra mundialmente el Día de la Tierra, a pesar de que los gobiernos y la sociedad ahora dan una mayor importancia a esta fecha, y se ha creado una conciencia ecológica mucho más activa que en las anteriores tres décadas, lo cierto es que hace falta todavía mucho más para que seamos una sociedad que viva de acuerdo al respeto, la conservación y la sustentabilidad en el planeta. No dejemos pasar la oportunidad de recordarlo y actuar en consecuencia, seamos respetuosos del medio ambiente, celebremos a la Tierra.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es [email protected] para sus comentarios. Gracias.



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